Mujeres privadas de la libertad

Marzo 8, 2010 a las 2:34 am

LINA GUARNIZO

Hoy un día especial, lleno de flores, invitaciones y reconocimientos para muchas mujeres, debe ser también para reflexionar y recordar a un grupo de mujeres olvidadas.
Según un reciente  informe de Unifem sobre la situación que viven las mujeres en Colombia, se pudo establecer que el 5.8% de la población reclusa del país son mujeres. Así mismo, se evidenció que estas mujeres son discriminadas y se le violan sus derechos con un sin número de restricciones desproporcionadas en temas como el régimen de visitas, el derecho a la sexualidad libre, el derecho a ver a sus hijos e hijas, entre otros, concluyéndose que no se respeta el derecho internacional humanitario por las condiciones de vida y falta de garantías de las reclusas.
La situación de las mujeres internas en el Centro Carcelario de nuestro distrito, no es la excepción. De acuerdo al trabajo que viene realizando la Personería con esta población, se han puesto en evidencia situaciones preocupantes frente al trato discriminatorio que reciben con respecto a los hombres internos, como es la autorización de visitas conyugales con la exigencia de la acreditación de la condición de compañero permanente o cónyuge, cuando para ellos no existe ninguna restricción. Adicionalmente temas como, la autorización de llamadas a sus familiares, la participación en actividades deportivas, e incluso en procesos de resocialización son restringidos y en algunos casos anulados.
Lo mismo ocurre con otros temas que no se dicen abiertamente, por miedo: En ocasiones son maltratadas, se les restringe  el ingreso de sus hijos e hijas, y aquellos mayores 12 años de edad deben ingresar al penal cumpliendo los requisitos de un adulto (sometiéndose a requisas y tratos abusivos). Agrava las situación el memorando 00471 de 2009 del Inpec, que restringe a tres mudas de ropa las permitidas en el penal, por considerar que es el número adecuado para evitar lujos, sin considerar las condiciones climáticas de la ciudad, la naturaleza femenina, los racionamientos de agua a las que son sometidas diariamente contando con este preciado liquido solo tres horas al día.
Sabemos que no es suficiente poner en evidencia estas situaciones.  La labor es ardua y aunque constante, sentimos que apenas comienza. Debe ser una lucha diaria y conjunta por reivindicar sus derechos, por tratar de visibilizar los logros que ellas mismas han obtenido y por sobre todo su condición especial de mujeres, con el fin de dar elementos para que regresen a la libertad con su humanidad intacta y con las posibilidades de gozar de una vida digna para ellas y sus familias.



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