Un gerente de una ‘pirámide’ le robó la identidad
Abril 4, 2010 a las 12:53 am
ANDRÉS FELIPE GONZÁLEZ
LA NACIÓN, NEIVA
Camilo Cardona Vaganay es hoy para la justicia el principal responsable de la pérdida de miles de millones de pesos a ahorradores en Neiva. Lo que la Fiscalía y los estafados no saben es que la verdadera identidad del sujeto no se conoce, y quien posee este nombre originalmente es un joven inocente.
Camilo Alberto Cardona Vaganay, diseñador gráfico de 24 años, nunca pensó que buscar entradas con su nombre en Google le cambiaría la vida. Fue hace casi dos meses, cuando este joven bogotano, sujeto por la curiosidad, introdujo su nombre en uno de los buscadores más consultados en el mundo, con el infortunio que en vez de aparecer referenciado en primera instancia su cuenta de Facebook o Myspace, lo que primero halló fueron noticias de muchos periódicos del país, entre ellos LA NACIÓN, que vinculaban su nombre con la desaparición de una de las pirámides que más dinero recaudó en el Huila, C&C Negocios y Servicios E.U.
Inquieto y preocupado por saber qué ocurría, empezó a leer cada artículo, hasta el punto de convertirse esto en su mayor karma. Asegura Camilo que desde entonces no tiene calma. Cambió su nombre en el Facebook y evita desde entonces el mayor número posibles de actos o eventos sociales en los que pueda exponer su nombre y no ser víctima de una terrible confusión.
Su vida le cambió tanto que hoy teme hasta salir de su casa. Su padre, quien vive en Miami desde hace cuatro años, le recomendó tener cuidado mientras preparan su defensa para que se presente a la Fiscalía y así limpiar su nombre y su imagen.
Y es que ha sido muy difícil para él asumir esta lamentable noticia y sentirse fugitivo por actos que jamás cometió. Camilo desafortunadamente deber cargar ahora sobre su espalda la desdicha de una suplantación, aunque su nombre esté en cuerpo ajeno.
¿Quién es el verdadero Camilo?
Hace año y cuatro meses, Camilo era un bogotano más, estudiante de técnica en Diseño Gráfico en el Instituto Nacional de Aprendizaje. Su vida transcurría normal. Su Facebook y su Myspace, sus redes sociales más visitadas servían de colchón de cualquier cantidad de fotos que con costumbre tomaba de registro.
Su actividad como profesional, novio y hasta como cantante aficionado de Punk, Hardcore y Metalcord, eran casi a diario registradas en estas páginas, una actividad que a la larga se convertiría en su mayor defensa luego de lo ocurrido.
Cada foto que Camilo archivó por varios años, quedaba registrada con fecha de publicación, lo que demostraría primero que nunca estuvo en Neiva administrando una pirámide y que sus actividades eran completamente diferentes a las que a su nombre se le imputan.
Camilo es el menor de tres hermanos, productos de una relación matrimonial de la chilena Mónica Vaganay Morales y Carlos Alberto Cardona, un pintor colombiano que se radicó hace ya varios años en los Estados Unidos.
No es homonimia
Lo peor de esta historia es que no se trata de un caso de homonimia, pues Vaganay el segundo apellido de Camilo, proveniente de Mónica, su progenitora, es Francés y en Colombia sólo ella, su madre es la única con ese apellido, por lo que Camilo Alberto Cardona Vaganay solo hay uno, dice la familia.
Según su explicación, dos hermanos Vaganay viajaron hace muchos años de Francia a Chile y se asentaron allí. De uno de ellos nació Mónica, quien luego de casarse con Carlos Alberto Cardona, padre de Camilo y de otros dos hermanos, se radicó en Colombia y por esa razón solo ella es la portadora de este apellido. Según Facebook en Colombia, solo 3 personas son Vaganay, Camilo, Diego y Carlos Daniel, los tres hermanos.
Es por esta razón que Camilo hoy más que nunca necesita resolver su situación judicial.
El verdadero Camilo que ustedes ven en la foto solo comparte con quien lo suplantó, la identidad. Éste en edad mucho menor que el implicado, es de tez blanca, ojos oscuros, cejas pobladas, pelo liso negro, delgado y de 1.88 metros de estatura; mientras la persona que estuvo en Neiva realizando las labores de captación es blanco, cabello castaño, entradas notorias en su cabeza, cachetón, de estatura media y ojos claros.
¿Quién era el otro Camilo Cardona Vaganay?
El 13 de noviembre de 2008, Neiva ya consternada por ver cómo las denominadas pirámides, empresas captadoras de dinero que ofrecían intereses de más del 70 por ciento en sólo tres meses, se empezaron a derrumbar, amaneció con otra lamentable noticia. C&C Negocios y Servicios, una empresa con poco tiempo en la ciudad pero con muchos ahorradores, quienes habían depositado miles de millones de pesos, cerró sus puertas y se llevó todo lo que había en sus instalaciones.
Un escritorio, unos computadores y unas monedas fue todo lo que sus desesperados ahorradores encontraron en la oficina. El informe de la Superintendencia indicó que según avalúo hecho ese día, entre muebles y enseres se incautó 5 millones 800 mil pesos en la captadora que funcionó en la calle 12 No. 3-69, en pleno centro de la ciudad de Neiva.
Ese día, quienes alarmados por el anuncio del presidente de la República, Álvaro Uribe, de tomar medidas contra las pirámides, llegaron hasta la sede la empresa, encontraron un desolador panorama. La captadora había cerrado sus puertas y en su interior estaba su representante legal, quien prometía responder por el dinero invertido.
Una patrulla de la Policía llegó hasta el lugar, solicitada por el ‘empresario’ para el servicio de escolta, quien al salir habló con los inversionistas y les pidió calma mientras él se dirigía hasta su apartamento donde tenía el dinero para devolver.
Ese día, el supuesto Carlos Alberto Cardona Vaganay, salió en un taxi de placas VZD-443 custodiado por dos agentes de la Policía y llevado presuntamente a su apartamento, ubicado en el edificio El Caimo por la avenida La Toma.
Esa fue la última vez que se le vio en público. Nunca nadie más supo de él, hay quienes dicen que ese día los policías salieron con dinero de allí para garantizarle la vida y protegerlo de la turba que lo esperaba para reclamarle sus recursos. Otros aseguran que el año pasado estuvo en la ciudad de nuevo para averiguar en qué iba su proceso; lo único cierto es que de él hoy en día no se sabe nada, ni la Fiscalía, ni nadie sabe qué pasó y tras 15 meses del hecho aún no ha sido judicializado.
La empresa que representaba el falso Cardona Vaganay, fue registrada bajo número de Nit, 900-240.955-2, el 16 de septiembre de 2008 en Bucaramanga con un capital de 50 millones de pesos, donde funcionaría la sede principal de esta empresa dedicada a comercialización de bienes y prestamos de dineros.
Una semana más tarde, una agencia, la única de la que se tiene conocimiento, fue abierta en Neiva con el mismo representante legal de Bucaramanga: Camilo Alberto Cardona Vaganay, con cédula número 80.832.134.
A juicio de la Superintendencia de Sociedades y de la misma Fiscalía, no cabe dudas que efectivamente, más de 2.500 personas depositaron sus dineros en esta empresa, recursos que iban desde el millón de pesos, de acuerdo a los comprobantes de depósito hasta $9´500.000; así como tampoco duda que la empresa captaba dinero del público a cambio de un rendimiento exorbitante, por lo que los responsables deberán pagar pena por el delito de captación ilegal de recursos.
Según informe del agente interventor de la pirámide, José Israel Charry Calderón, de lo poco que pudo incautar la Fiscalía, las 2.752 personas que presentaron su reclamación, solo pudieron reclamar 2.158 pesos, cuando en el menor de los casos, los dineros captados no fueron inferiores a un millón de pesos y como máximo de 10 millones de pesos.
En libertad
Del proceso de investigación no se sabe nada. La Fiscalía 16 de los Delitos contra la fe pública y el patrimonio, no ha podido judicializar a nadie pues del presunto responsable no se tiene conocimiento de dónde puede estar y quién sea. De las pocas pistas que se tienen de él, está una huella dactilar con la que arrendó a la Inmobiliaria Buriticá el apartamento en el que vivía. Sin embargo, esta huella nunca ha sido cotejada con la de la cédula, según la Registraduría, porque éste no es un objeto de identificación. Así las cosas, hasta el momento el responsable no ha sido judicializado.
Suplantaron la identidad
Pero ¿cómo le fue suplantada la identidad al verdadero Camilo Cardona? Pues bien, según versiones del verdadero Camilo, hace ya tres años, en el 2007 perdió su billetera y con ella su cedula de ciudadanía, documento que el supone fue utilizado por los delincuentes para utilizar su nombre y número de cédula y cambiar la imagen, para de esta forma implicarlo en cada uno de las acciones que realizaban.
Con la identidad suplantada, Camilo Alberto Cardona no solo se convirtió en el representante legal de la empresa incautada e intervenida, sino además en propietario de cada una de las propiedades que éste adquirió a su nombre, así como de los bienes raíces que arrendó en Bucaramanga y Neiva.
Cambio de rumbo en la investigación
La aparición del verdadero Camilo Alberto Cardona Vaganay cambiará sin duda el rumbo de la investigación para la Fiscalía. Por más de un año la justicia colombiana estuvo buscando a la persona equivocada y enrumbando la investigación a responsabilizar a alguien de quien sólo se conocía el nombre y el número de la cédula, que por demás, no tenía ningún antecedente judicial.
Ahora no solo deberá investigar al verdadero personaje, quien pretende entregarse para demostrar su inocencia y limpiar su nombre; sino además buscar al verdadero responsable, quien hasta el momento se está paseando tranquilamente por cualquier calle del país, sin nada que lo ate a la investigación. Su plan resultó hasta hoy perfecto pues con una falsa identidad y sin judicialización alguna, ni él y sus socios han sido responsabilizados de los miles de millones de pesos que se captaron ilegalmente a algunos huilenses.
Gracias a esta publicación de LA NACIÓN se conocerá por primera vez la fotografía del responsable y será un indicio para el nuevo proceso investigativo.
Éste es el verdadero Camilo Alberto Cardona Vaganay.
Éste es el sujeto que suplantó la identidad de Cardona Vaganay para aparecer como representante de la captadora.
El 12 de noviembre de 2008, el falso Camilo Cardona, abandonó la sede de la empresa C&C escoltado por Policías y desde entonces no se sabe nada de él.
Un total de 2.752 personas se cree, invirtieron sus recursos en la pirámide.
El verdadero Camilo Cardona Vaganay es un joven diseñador gráfico, residente en Bogotá, de padre colombiano y madre chilena.
Camilo tiene 3 hermanos y un sobrino y es el menor de la familia.





