Villavieja y un verdugo llamado sequía
Abril 10, 2010 a las 8:56 pm
ANDRÉS FELIPE GONZÁLEZ
LA NACIÓN, NEIVA
Las 1.800 cabezas de ganado que según el último censo han muerto en Villavieja, parecieran ser producto de una serie de ‘males’ que atacan a esta población. Las pérdidas hoy en el municipio son muy altas y las esperanzas de recuperarse por parte de los habitantes, pocas.
Villavieja parece estar sumida en una terrible y amarga condena de pesares y lamentos. El clima se ha convertido en el mayor verdugo de campesinos y ganaderos de la zona y el turismo parece convertirse en la única apuesta solvente y para apostar a un futuro mediano.
Cuando no es el invierno es el verano, las dos únicas situaciones climáticas que parecen mantenerse en el tiempo. Hace un año, un fuerte invierno arrasó cientos de cosechas, tumbó puentes, y dejó a muchas familias damnificadas.
Desde entonces como mandato divino y en reparación a lo ocasionado, no sólo paró de llover sino que además inició una de las temporadas más calientes y secas de los últimos años. La temperatura de forma gradual empezó a subir, de 30 a 37 grados centígrados en promedio en Villavieja. El calor llegó a sentirse, como por estos días lo viven habitantes de la zona árida del desierto, entre los 40 y 48 grados, sin duda, la más alta del país.
El infernal clima que terminó en el desespero de la gente, trajo además la ola de desastres agrícolas más grandes de los últimos años. Cerca de 2.000 cabezas de ganado han fallecido producto del fuerte calor, pero además de fenómenos ocasionados por la sequía, como la disminución de los caudales de agua en los dos únicos ríos que hay en el municipio y en consecuencia, la pérdida de cultivos, y la resequedad de alimento para los animales.
‘Una desgracia’ como la llaman los habitantes de este municipio, que ya toca, más de 250 familias.
Los siete males
En el pueblo ya se habla de la caída de una plaga de siete males, cada uno desencadena otro. El primero fue la fuerte ola de calor que llegó al municipio, como nunca antes vista.
Si bien es cierto, el Fenómeno del Niño o del Pacífico, es una temporada de sequía y alta temperatura que llegó a todo el país, Villavieja pareciera ser la capital de este fenómeno.
Fuerte calor
Más de 7° en el aumento de la temperatura en los últimos meses, hacen de algunas zonas del desierto un infierno pequeño. A 48° centígrados, el vapor que emite las áridas y resecas tierras es terrible y ni qué decir del escaso líquido que circula por el desierto bajo un sol enardeciente que nace en la mañana y se oculta sólo hasta llegadas las 6 p.m. bajo la misma intensidad y al que solo sobreviven los habitantes de la zona, cuya piel está ya tostada y reseca, como un corrugado caparazón de tortuga.
Falta de agua
El segundo se desencadena de ese amargo y tortuoso calor, la falta de agua, se convirtió en la peor amenaza para los intereses económicos de las familias de esta población con una cultura agrícola de arraigo.
Los ríos Cabrera y Villavieja, principales y únicas grandes afluentes del municipio, bajaron sus caudales en un 40 y 80 por ciento respectivamente, afectando no sólo a los habitantes por ser de donde se extrae el agua de consumo humano, sino además para la irrigación de tierras.
Pérdida de cosechas
Eso sin duda desencadenó otro problema, que se convierte en otro mal, la pérdida de cosechas. Los distritos de riego de Porvenir, Usualfonso, La Victoria, que abastecen los principales centros de producción agrícola de la zona, se quedaron con poca agua y las cosechas se han perdido. Los más afectados son los arroceros. Un 56% de la producción se perdió por completo. Según la alcaldesa, Tania Beatriz Peñafiel, de 80 bultos de arroz en promedio que se sacan de cada hectárea, esta vez no se sacaron si quiera 40.
Y eso que estamos hablando de las hectáreas que fueron sembradas, pues del potencial disponible, en el municipio por la falta de agua solo se sembró la mitad. En San Alfonso, por ejemplo, vereda la norte del municipio donde existen cerca de 1.500 hectáreas para cultivo, sólo pudieron ser sembradas 700, y hoy todas ellas están en peligro, porque no hay con qué irrigarlas.
Lo peor es que muchas de estas familias que perdieron sus cosechas, tuvieron que hacer préstamos para poder sacar adelante sus cultivos. Ahora no solo los atacan las pérdidas sino además los intereses de sus créditos en los bancos, que poco entienden de emergencia.
La falta de comida producida entonces no solo afectó notablemente lo bolsillos de los productores locales, también a otro sector de la economía, el ganadero, que ante falta de agua y de pasto suficiente para alimentar a sus reses, empezaron a verse muy afectados.
Muerte de animales
Aquí nace otro mal y quizás el más nefasto de todos. La muerte múltiple de animales, entre ellos vacas, chivas y ovejas, tiene desesperados a los pobladores.
Según la última estadística de la Oficina de Planeación municipal de Villavieja, son cerca de 1.800 las cabezas de ganado que han muerto por culpa de la sequía. El número de familias damnificadas supera las 250 y las pérdidas los 1.400 millones de pesos.
En el desierto, en medio de la nada y de la espesa capa de tierra y sol que aparece, se hallan esqueletos de vacas que murieron en su intento de conseguir alimento.
Y es que la agonía de estos animales es grande y larga. Dicen los campesinos de la zona que son más de quince días que padece el animal antes de morir. Con la extrema delgadez que adquieren y la pérdida de fuerzas y defensas los envía al suelo de donde difícilmente se levantan. En su lecho dejan de comer y poco a poco el desierto o el calor se encargan de acabar con su sufrimiento.
Los campesinos, ante la impotencia, sólo recogen las cabezas como una acción para demostrar a futuro su pérdida o para creerse esta terrible pesadilla.
La problemática los ha afectado a todos. Desde el pequeño ganadero, como el caso de Miguel Ángel Rodríguez, quien perdió 4 de las cinco únicas vacas que le ha dejado su largo esfuerzo de trabajo en el campo; hasta otros con más de 40 o 50 vacas y que han perdido ya decenas.
Todos, sin importar que tan poderosos o adinerados sean han tenido pérdidas. Por eso se dice que unas 3.000 vacas aún quedan en pie en la zona, pero muchas más han debido ser trasladadas a un lugar con mayores garantías de vida.
Envenenamiento
Para colmo de males, las únicas plantas que sobreviven al intenso calor, el llamado ‘berraquillo’, y que pueden consumir las desesperadas reses, posee unas ‘pepas’ color rojo, que alteran el sistema nervioso, adelgaza a los animales, pone la carne color morado y produce hasta debilitamiento.
Esta se convierte en otra causa adicional a los males, las pocas vacas que se han salvado y han consumido esta planta, al momento de ser sacrificadas y comercializada su carne, ésta es devuelta por lo que se considera un envenenamiento de sangre que cambia el color y sabor de la misma. El Fondo Ganadero, dicen, ya no quiere recibirles por ello la carne, y se agudiza así su situación.
Lluvia
Finalmente y como si estuvieran condenados a soportar la agonía que les ha traído el clima, la anhelada lluvia que esperaban desde hacía 11 meses en el pueblo, llegó el pasado miércoles en la noche a la población, con tan desafortunado desenlace, que trajo consigo rayos que acabaron con la vida de otras ocho reses que estaban en pie.
Odien Antonio Perdomo, un humilde ganadero de la vereda El Líbano, a una hora del casco urbano de Villavieja, en pleno desierto, despertó muy temprano el jueves anterior a corroborar lo que parecía ser parte de su pesado sueño. No creía que luego de tanto tiempo haya vuelto a llover en la zona. Maravillado recorrió cada metro de su finca hasta que se encontró un desolador panorama.
Cuatro de sus pocas vacas que quedaban en pie fallecieron luego que una descarga eléctrica calcinara sus intestinos.
Como él, a otra familia de esa misma zona, el rayo le mató otras cuatro vacas.
Sin recursos
Lo más dramático del caso es que no hay ayudas ni recursos para atender la emergencia y esto es considerado como el último mal de esta ‘plaga’ que azota a los pobladores de Villavieja. La Ley de Garantías impide la emisión de dineros tanto del Municipio, Departamento como del Gobierno Nacional, para apoyar a las familias damnificadas; mientras estas a suplicas solicitan el envío de alimento para sus animales, la construcción de reservorios y la ayuda económica.
Necesidades
Son muchas las necesidades y pocas las soluciones. Villavieja necesita un plan de choque de fondo que prevenga futuras emergencias pero además que arregle de raíz este problema.
Por un lado, los campesinos y ganaderos necesitan construcción de reservorios o fuentes abastecedoras de agua para estas situaciones. En el fondo de la tierra, estudios han evidenciado que hay gran cantidad de agua subterránea que podría ser aprovechada, pero se debe construir aljibes y otras obras para este fin.
Pero además de ello, se debe trabajar fuertemente en la preservación de cuencas y la protección de ecosistemas, que a la larga son las únicas alternativas de tener agua en esta zona a futuro.
Otro de los factores necesarios por esta comunidad es la posibilidad de cultivar el propio alimento para sus reses, en el caso de los ganaderos. Para ello son conscientes que deben mejorar la fertilidad de la tierra, pero para ello como lo dice Marco Antonio Soto Martínez, agricultor de la zona del Cusco en el desierto, es necesario el apoyo del Estado.
Soluciones
Pero a la vista aún no se vislumbra ninguna de estas opciones. El Municipio no puede invertir en la emergencia por ahora, dice, por la Ley de Garantías, pero además porque el presupuesto anual es tan mínimo que lo único que hay destinado al año para agricultura son 40 millones de pesos, cuando hablamos de pérdidas cercanas a los 1.500 millones de pesos.
Fruto de gestiones de la Administración con el Ministerio de Agricultura y de la Secretaría de Agricultura del Huila, la semana anterior en el municipio, se logró el envío de comida (mezclagan y silo de caña y maíz) y suplemento vitamínico necesarios para la conservación de los animales. Desde el jueves hasta ayer llegaron al pueblo 75 bultos, cada uno de 40 kilos de mezclagan, y 45 toneladas de silo de maíz y caña; los cuales serán repartidos entre los damnificados reportados entre el censo hecho por Planeación.
Por otro lado en cooperación con la Aeronáutica Civil y el Sena Angostura, se utilizará el pasto del aeropuerto ‘Benito Salas’ de Neiva para el procesamiento de suplemento alimenticio para las reses; alimento que será entregado la próxima semana, luego que se permitiera desde el martes el ingreso de las máquinas corta pasto al aeropuerto y los cinco días que proyectan los estudiantes del Sena tardarán en procesar las casi 8 mil pacas de heno que se sacarán de allí.
Ya el Sena Angostura gracias a la solicitud del concejal Alfonso Sánchez de este municipio, había donado 80 pacas más elaborados por estudiantes de esta institución.
Otra de las ayudas obtenidas hasta el momento, según la alcaldesa Tania Beatriz Peñafiel, es la consecución de la condonación de la deuda de los intereses que tengan los agricultores de esta zona con el Banco Agrario. El Plan de Alivio a la Deuda, Pada, como se denomina, permitirá que quienes hayan obtenido créditos nuevos o tengan actualmente deudas con el banco, puedan ser condonados o subsidiados los intereses de éstos, durante un año.
Para el caso de créditos nuevos, además de los intereses condonados, se dará un año de gracia, explicaron los presidentes nacionales de Finagro y Banco Agrario en Neiva, para empezar a pagar las deudas. Las tasas de interés representan otro apoyo. Un 0.6 por ciento mensual de interés, es decir un 8% anual, será la tasa que se manejará para estos casos de emergencia.
Los esqueletos de las reses aparecen en cualquier rincón del desierto, producto de la búsqueda de los animales del alimento.
El último censo de la oficina de Planeación del municipio, muestra que al menos 1.800 reses han muerto hasta la fecha.
La producción de arroz se ha disminuido en un 56 por ciento en el municipio.
Los ríos Cabrera y Villavieja bajaron su caudal en un 40 y 80 por ciento, respectivamente.
Las pérdidas de la ola de verano, llega a los 1.500 millones de pesos.
Unos 75 bultos de mezclagan, y 45 toneladas de silo de maíz, son la única ayuda alimenticia que han logrado recibir los agricultores y ganaderos de Villavieja.

Un cementerio de estos de las reses muertas, fue creado en medio del desierto, en la zona del Líbano, como forma de mostrar los horrores de la afectación climática.

Los campesinos marcharon en el árido desierto pidiendo más atención del Gobierno Nacional.





