Niños consumen leche en polvo sin registro Invima

Abril 17, 2010 a las 10:21 pm

ANDRÉS FELIPE GONZÁLEZ
LA ACIÓN, NEIVA

Todos los restaurantes escolares del Huila que tienen como operador al Icbf a través de Comfamilair, están recibiendo leche en polvo, cuyo registro Invima fue cancelado a mitad de 2009. Los afectados son más de 30 mil.

Más de treinta mil niños de al menos  tres municipios del Huila, beneficiarios del programa de desayunos escolares del Icbf y que tienen como operador de los alimentos a Comfamiliar, están recibiendo leche en polvo sin registro sanitario Invima vigente.
La Caja de Compensación Familiar del Huila está repartiendo leche en polvo Miramonte, un producto santandereano que además de tener registro Invima número RSAK02I3501, el cual perdió fuerza de ejecución, es decir que salió del mercado en el 2009, no cuenta con los contenidos nutrientes  de grasa y proteína necesarios para la alimentación de los niños, violando incluso lo establecido en la minuta por el Icbf.
Un total de 13.667 niños en Neiva, 9.033 de desayuno escolar y 4.600 de almuerzos; 6.911 en Garzón, 1.181 en desayunos y 5.730 en almuerzos; y 12.924 en Pitalito, 4.266 cupos de desayuno y 8.658 de almuerzos, son el total de menores que reciben estos desayunos y la leche sin registro.
Esta situación genera dos grandes dificultades. Por un lado el peligro al que se están exponiendo los niños con esta leche sin registro, entre otras cosas porque la suspensión del mismo se dio el reempacamiento de esta leche, violando así el Decreto 616 de 2006 que prohíbe esta práctica. Por otro lado, una afectación directa sobre los ganaderos y productores de leche en el Huila, a quienes no les están comprando su producto a pesar de ser de muy buena calidad.
A su vez, el hecho deja ver una serie de responsabilidades pero además de irregularidades en el manejo de los recursos, no sólo en este programa sino en otros de alimentación escolar del departamento, siendo el niño el más afectado por esta medida.

Leche sin registro

Una visita hecha por LA NACIÓN y por el diputado Dilberto Trujillo, promotor de los debates en la Asamblea sobre este tema, permitió descubrir cómo aún estaban repartiendo leche Miramonte en polvo, a contravía de lo establecido por el Invima, que le restó la fuerza ejecutoria a la marca el año pasado. Además,  contrariando las advertencias de la Secretaría de Salud del Huila, incluso de las órdenes generadas después de los mismos debates que en la Asamblea se venían haciendo y que LA NACIÓN oportunamente denunció, donde se exigía sacar de circulación estas marcas de leche.
La escuela Los Lagos, Colegio Inem y Santa Librada, instituciones educativas de la vereda Vegalarga y del corregimiento Anacleto García en Neiva; Institución Educativa Nacional, Institución Montessori, Centro Docente Sucre, Centro Docente La Virginia, en Pitalito; y otros establecimientos en Garzón reciben cada semana una remesa con esta leche.
Miramonte, que es la marca entregada, perdió el año pasado su registro Invima, luego de ser debidamente estudiada y analizada por el instituto y encontrado que la leche que estaba vendiendo era reempacada, acción claramente prohibida desde hace 4 años por el Ministerio de la Protección Social a través del Decreto 616 de 2006. Una vez cancelado el registro, la empresa debió remover del mercado todas las existencias de estas leches.  Sin embargo, la siguió comercializando, tal y como ocurrió con Comfamiliar que la siguió comprando.
Allí le cabe a la empresa una enorme responsabilidad por seguir de forma ilegal comercializando un producto sin autorización sanitaria.
También a Comfamiliar por supuesto, por no haber cancelado la compra de esta leche y a hoy aún se esté entregando. Según Armando Ariza, director Administrativo de la Caja de Compensación Familiar del Huila, la remesa que evidenció LA NACIÓN, era la última existencia que quedaba de esta marca bajo ese registro sanitario y que desde la fecha, seguirían adquiriendo la leche con registros vigentes.
Una ajustada coincidencia con lo que estaba ocurriendo pero que al menos generó la toma de medidas. Pero aquí se desprende algo adicional. La respuesta que entregó el director Ariza sobre el por qué la compra de este producto sin tener registro vigente generó otras controversias.
En primer lugar,  el ejecutivo asegura que la compra se debió a que en primer lugar nunca el Invima les notificó que el producto perdió fuerza ejecutoria y que fue retirada del mercado; tampoco la Secretaría de Salud del Huila, ente vigilante en el departamento de estos alimentos.
“A nosotros nadie notificó que el producto no tenga registro, ni el Invima, ni la Secretaría de Salud y ninguna entidad autorizada, ni se han hecho publicaciones en el sentido que esa leche haya perdido el registro y por eso la leche que entregamos está basada en un registro que parecía vigente”, explicó Armando Ariza Quintero.
Frente a esto, el Invima aseguró que en dos ocasiones notificó de esta circunstancia a la Secretaría: un oficio del año pasado y el último el 24 de marzo de 2010, según manifestó Martha Yadira Fajardo, coordinadora del Invima en el Huila.
Pero parece que esa comunicación tampoco le llegó al Icbf, que a través de su directora regional, Maria Eugenia Alzate, asegura que nunca fueron notificados. “La Regional no tuvo conocimiento de forma oportuna por parte del Invima de la suspensión del registro sanitario otorgado al producto leche Miramonte. No se entiende como el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, teniendo sede en la ciudad de Neiva y haciendo parte del comité de vigilancia de Restaurante Escolar, no informa de manera oportuna a la Secretaría de Salud Departamental y al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, para tomar las medidas correspondientes habiendo expedido desde el 03 de julio de 2009 la resolución de pérdida de fuerza ejecutoria y tan solo casi un año después el 24 de marzo 2010 le comunicó al Secretario de Salud Departamental la actuación adelantada”, comentó la directora.
En segundo lugar, manifestó que siempre se confiaron de la fecha de vigencia del registro, habilitado hasta noviembre del 2011, pero también de una respuesta dada por proveedor que le decía que una vez cancelado el registro, ellos tenían un par de meses para acabar existencias. ¿Será que el Invima permitiría una cosa de estas, si se tratase por ejemplo de un medicamento vencido?
Lo que hay que decir aquí es que en ningún  momento se dieron plazos para comercializar existencias anteriores, entre otras cosas, porque aunque el producto tenga fecha de vencimiento a futuro y no tenga ningún tipo de contaminación, el reempacamiento al que está sometido genera un factor de peligro delicado.

Nuevo registro

Otra de las respuestas que entregó el director de Comfamiliar es que en el momento de verificar si el producto había perdido el registro, el Invima les reportó que les fue adjudicado uno nuevo. “A raíz de las publicaciones que se hicieron esta semana frente a la leche, solicitamos al Invima saber si el producto Miramonte tiene registro sanitario. Ellos nos informan que efectivamente bajo resolución número 200934137 del 9 de noviembre de 2009, el producto fue certificado con registro Invima RSAJ021I5409 vigente hasta 20 noviembre de 2019”, dijo Ariza.
¿Cómo es esto posible?, ¿Cómo el Invima que meses antes le había retirado el registro a este mismo producto ahora le adjudica uno nuevo?, pues bien la respuesta parece ser más simple de lo que parece. Según Martha Yadira Fajardo, para acceder a un registro sanitario el Invima solo le solicita al empresario el certificado de Cámara de Comercio y algunos datos sobre el producto, entre ellos una tabla de valores nutricionales. Tiempo después es que el instituto realiza las visitas pertinentes para establecer si el producto realmente cumple con los requisitos establecidos. Sin duda un cuestionable procedimiento y que explicaría de paso cómo este producto perdió y consiguió un nuevo registro para mantener su producto en el mercado por un tiempo más, o al menos, mientras el Invima de nuevo los inspecciona y se da cuenta que el producto está siendo reempacado y no es factible de ser comercializado.

Mala alimentación

Además del agravante de ser esta leche desautorizada por el Invima, y que esta agualeche sea de poca alimentación para los niños, la cantidad que se entrega por ración es mínima. Un promedio de 10 y 13 gramos de leche recibe cada menor, una cifra realmente insignificante de nutrientes.
Asegura Anabely Mora, docente encargada del restaurante escolar de la escuela Los Lagos, es más el agua que la leche que reciben los menores. El día que LA NACIÓN visitó estas instalaciones para verificar qué leche estaban consumiendo, se encontró que para 200 estudiantes que a diario reciben el desayuno del Icbf, se utilizaban 5 bolsas de 400 gramos cada una, es decir 10 gramos por cada ración entregada. Ese día el desayuno fue jugo de guayaba en ‘agualeche’ (el único día  cada dos semanas que dan jugo) con mini hojaldras de harina de trigo, un desayuno que además de no tener ningún nutriente, no contribuye en la formación del niño.
En el Inem, con más estudiantes y una situación similar – allí se alimentan 632 niños en la mañana y 636 en la tarde, las operadoras o cocineras del restaurante deben recurrir a una acción no muy bien vista pero necesaria para medio balancear la comida. Agregan bienestarina, que poco gustan los menores a la agualeche para que obtenga consistencia y ahí si la mezclan con la aguapanela, chocolate, avena o jugos que entregan, según informó Patricia Cuellar, coordinadora del restaurante.
Pero, ¿cómo exigir un buen producto alimenticio si los recursos destinados para tal fin pasan por manos de tantos intermediarios? En el programa de la Gobernación del Huila, el ente territorial destina recursos de regalías para alimentar los cien mil estudiantes. El operador  es el Comité de Cafeteros, que subcontrata a otros, que finalmente compran los alimentos para ser entregados. Son dos filtros antes que los recursos sean convertidos en el beneficio de los pequeños, por lo que la calidad de los mismos disminuye ostensiblemente.
Lo mismo ocurre con el programa del Icbf. Allí funcionan los operadores Comfamiliar Huila, la Asociación de Voluntarios para el Servicio Social del Huila y Fundación Niñez, Mujer y Familia, encargados de manejar los recursos del contrato para el suministro diario de alimentos y garantizar la calidad de las raciones servidas.

Afectación económica

Miramonte es una de las tantas marcas de leche en polvo que llegaron al Huila provenientes de Santander, una tierra con una producción lechera similar a la de la región, pero que cuenta con múltiples empresas encargadas de vender, producir y empacar este producto.
Desde el año pasado los programas de desayunos y almuerzos escolares del Icbf, y de la Gobernación del Huila, empezaron a manejar leche en polvo de empresas santandereanas. Marcas como Miramonte, Bucaleche, Purita, Induleche, entre otras, invadieron las bodegas de estos programas.
La razón para comprarle a productores santandereanos y no a los de la región, es que esta leche es 2 veces más económica que la local. Una bolsa de 400 gramos de cualquiera de estas marcas tiene un valor que oscila entre los  $2.200 y 2.500 pesos, mientras una leche en polvo de marcas reconocidas y certificadas  tiene un valor entre $5.000 y 6.000 pesos.
Pero, ¿por qué esta leche es más económica? Sencillamente porque no es una leche con todos los componentes nutricionales establecidos. La mayoría   están compuestas por una mezcla de leche entera rebajada con suero lácteo, que hace que el precio sea mucho menor pero además le resta componentes nutricionales y grasas necesarias para el crecimiento y desarrollo del menor.
Esto lo demostró un estudio de laboratorio hecho por la Secretaría de Salud del Huila a una de estas marcas y encontró que la leche tenía contenidos insignificantes en grasa y proteína: 0.10 gramos de proteína; 0,53 gramos de grasa y 0,42 gramos de lactosa, cuando debería contener entre 2.99 a 3.38 gramos de grasa y 3.2 gramos de proteína.
Lo más lamentable es que en el Huila se produce leche de excelente calidad. Aunque el lácteo no sea procesado en polvo, las empresas y particulares operadores pueden encontrar leche pasteurizada como lo establece dentro de las minutas tanto la Gobernación como el Icbf a buen precio y buena calidad.
Sin embargo, esto no ha sido posible. Sólo el año pasado en el programa de restaurantes escolares de la Gobernación del Huila que beneficia a una población de más de 104 mil estudiantes con dineros de regalías, adquirió solo el dos por ciento de la cantidad de leche que entregó a los menores. Es decir, de 238 toneladas de leche que compraron, sólo 3,4 de ellas fueron de productores locales.
Esto ha generado enormes consecuencias para los ganaderos que lo mínimo que esperaban era haber sido tenidos en cuenta para este programa. La excusa que entregan los operadores es que los precios de la leche local es muy alta frente a la de otras empresas. No obstante, como bien lo explica Luceny Muñoz, gerente del Comité de Ganaderos del Huila, nadie puede competir con leche de calidad frente a otra que no cumple con los requerimientos.
Sólo hasta Semana Santa y gracias  a las denuncias del diputado Trujillo y LA NACIÓN, la Gobernación ordenó a los operadores del programa  la compra de leche a ganaderos huilenses, lo que disparó enormemente la venta y producción de leche en el departamento. De 100 botellas diarias que estaba comprando el programa, pasaron a más de 8 mil, es decir unas 30 mil semanales, lo que ha levantado al sector.
Pese a lo anterior, aún falta por lograr que el programa del Icbf compre leche local para los restaurantes escolares.
Según Armando Ariza, la compra de esta leche en polvo  corresponde a un producto que hace parte de una serie de marcas recomendadas por el Icbf y que cumplen con todos los requisitos de la minuta.
Pero la directora regional del Icbf, María Eugenia Alzate, afirma que “no es cierto que el Icbf sugiera a los operadores de los servicios comprar marcas determinadas. Se insiste en que los alimentos que se brinden a los niños, niñas y adolescentes beneficiarios de nuestros programas cuenten con la totalidad de requisitos de ley según Decreto 3075 de 1997”.
El Icbf se comprometió a exigirle a los operadores la compra de nueva leche cuyo registro Invima sea vigente y además no contrarié el Decreto 616 de 2006.

En abril de 1977, la empresa multinacional de leche Nestlé reempacó y reetiquetió algunas existencias de leche en polvo.
El producto que se comercializó por todo el país trajo enormes y lamentables consecuencias. En Medellín, la leche produjo la muerte de 28 niños por intoxicación, luego de consumir leche Nestógeno Olnab, la cual estaba contaminada por bacillus cereus, productor de toxinas, germen contaminante, que al ser preparada con fallas de esterilización y almacenamiento produjo un incremento bacteriano y la producción de toxinas.
El suceso lamentable generó un precedente importante sobre el reempaque de leche en polvo, altamente expuesta al contagio de agentes patógenos que pueden contaminar fácilmente el producto.
En aquella ocasión las autoridades decomisaron la mercancía, pero además responsabilizaron a la empresa y los actores inmersos dentro de ello, por la muerte de estos menores. A los responsables se les sindicó de delitos contra la salud pública, corrupción de alimentos, entre otras prácticas indebidas.

LA NACIÓN  encontró en al menos tres instituciones educativas de Neiva,  cuatro de Pitalito, una de Vegalarga y Garzón, la presencia de leche Miramonte sin registro Invima.

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Unos 30 mil niños de todo el Huila están recibiendo esta leche.

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El registro Invima de la leche Miramonte caducado es el RSAK02I3501.

Comfamiliar del Huila reconoció estar entregando la leche, pero responsabilizó al Invima y a la Secretaría de Salud del Huila por no informar sobre la caducidad del registro.
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Solo 10 gramos de esta leche es entregada por los operadores a cada niño.

María Eugenia Alzate
Martha Yadira Fajardo
Armando Ariza Quintero



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