Las Granjas: ejemplo de liderazgo comunal
Mayo 10, 2010 a las 11:55 am
Camila Otálora
Vanessa Díaz
Tatiana Merchán
LA NACION-Usco
Próximo a cumplir 50 años, uno de los barrios más populares de la capital del Huila prepara una completa celebración, en busca de rescatar lo más importante que se ha desarrollado en el sector: la unidad y la organización comunal.
Las Granjas está situado en el nororiente en la Comuna Dos de Neiva. Actualmente, este barrio cuenta con un alto desarrollo comercial luego de la llegada del Almacén Óptimo, lugar que hoy en día ocupa una de las cadenas de almacenes más grandes del país, Éxito. En el último quinquenio llegó a Neiva y ubicándose en este barrio el mayor Centro Comercial de la ciudad, San Pedro Plaza que indiscutiblemente ha hecho de este sector uno de los más visitados. De igual manera, los restaurantes y tabernas que se ubican sobre la avenida 26 han hecho que este crecimiento siga en pleno auge, todo esto sin tener en cuenta que también se encuentra ubicado el aeropuerto ‘Benito Salas’.
“A mi barrio lo quiero mucho”…
Hernando Ruiz López, actual Superintendente Nacional de Sociedades fue hace 15 años Director de Planeación Municipal y candidato a la Alcaldía de Neiva. Es uno de los hombres más recordados y admirados no solo en su barrio, sino también en la ciudad por la importante labor de liderazgo que abanderó durante años en esa zona de la capital huilense.
Hace parte de una familia numerosa de nueve hermanos, su padre era profesor y su madre ama de casa. Recuerda su llegada al barrio en el año 1962, “éramos una de las primeras familias en arribar a Las Granjas. Nos entregaron una casa grande con una sola habitación, no teníamos agua, ni alcantarillado, así que íbamos a los surtidores comunales que estaban en las calles 28, 32 y 40. El agua se echaba en baldes, nunca se presentaron problemas entre los vecinos por eso, nos caracterizamos por ser muy organizados”. Así mismo, uno de sus recuerdos más emotivos fue cuando aprendió a jugar fútbol en la cancha de Las Granjas.
Las familias eran grandes y numerosas. Los Barón Plata eran 10, los Cuellar Silva 10, Ruiz López 9 y los Bermeo 9. Había entonces toda una generación que tuvo la fortuna de contar con la escuela y el campo de fútbol. “Esas dos zonas fueron muy importantes para la unión, la organización y el desarrollo del barrio. Se formaron líderes naturales como Ricardo Cantor, Indonesio Bobadilla, Emma Munar, y en mi caso ayudé con la organización del hexagonal de fútbol en nuestro campo deportivo”, agrega Ruiz López. Muchos más líderes nos dieron fiel ejemplo de organización barrial, lograron que la cultura de la gente del barrio fuera de respeto el uno con el otro.
“Nos sentimos orgullosos de nuestro barrio, de su gente, no importa el cargo. Así seamos personas destacadas no nos olvidamos del lugar que nos vio crecer. Estoy orgulloso de ser de Granjas, a mi barrio lo quiero mucho”, comenta Hernando Ruiz López al grupo de Periodismo Cívico de Usco-LA NACION.
La comercialización y la llegada de grandes empresas por la avenida 26 benefician en gran medida a todo el sector, ya que hace tomar mayor valor al barrio, a las viviendas y los terrenos. “Lo único molesto es el embotellamiento que se genera debido al tráfico, pero ese es el costo del progreso. Lo que se debería hacer es integrar dentro de la problemática barrial a las grandes empresas que están en la zona. Sería un compromiso entre comunidad-empresa-alcaldía para lograr un verdadero mejoramiento”, agregó el superintendente Ruiz.
Labor comunitaria
En los años 70 se incentiva a la comunidad a cuidar las zonas verdes consiguiendo entonces la construcción de 10 parques, un gran logro para el barrio. Otro beneficio de la época fue la cementación de las calles. Dirigida por Ricardo Cantor, antiguo líder popular, la comunidad se organizó y formó el comité de desarrollo y fiscalización y “empezamos a chuzar a la alcaldía” para lograr la atención del Municipio. Se rompió el pavimento de la carrera 7ª dejando un cartel en el que exigían la cementación de las calles, pues el polvadar y el barro de las calles generaban enfermedades en sus residentes. De esta manera, en convenio con la Alcaldía lo lograron, ésta colocó los maestros, arquitectos, ingenieros y la maquinaria, mientras la comunidad dispuso de la mano de obra y los materiales. “A punta de bazares conseguimos lo de la cementación, con bingos bailables, rifas, tamales…y el compromiso junto con la organización que fueron partes muy importantes para lograr lo que queríamos”, afirma el dirigente popular.
Ricardo Cantor llegó a Las Granjas en el año 1974, luego de que un accidente lo dejara en silla de ruedas, venía del Llano. Desde el inicio se notó comprometido con su barrio, y con el trabajo comunitario. Recuerda que cuando fue presidente de la Junta de Acción Comunal en el 1980 lograron de la mano con los habitantes la construcción de parques, polideportivos, canchas de baloncesto, fútbol, el periódico ‘El Granjero’, la biblioteca con entrada libre todo el día a estudiantes y a la comunidad en general. Realizaron la semana cultural por la paz. “Algo importante que conseguimos fue la construcción del Colegio Luis Ignacio Andrade”, señala Cantor. Agrega que para esto invitaron a las reuniones usuales de la comunidad y al doctor Barreto, padre de la entonces Secretaria de Educación, al que comprometieron con la construcción del colegio, “y así fue. Al año el colegio ya estaba funcionando”, concluye este líder popular.
En ese entonces el apoyo de los habitantes era masivo. Se organizaban por comités y todos rendían cuentas a la comunidad, los que daban buenos resultados eran merecedores de aplausos y reconocimientos. La motivación fue primordial, lo más importante que se logró fue capacitar a la comunidad. En sus reuniones invitaban a grandes líderes populares y entidades nacionales a que les enseñaran su experiencia, logrando de esta manera una excelente organización, por la que precisamente se ganaron el premio nacional a la ‘Junta Más Destacada de Colombia’.
Un sueño cumplido
Yael Garaviño Rodríguez, otro personaje nacido en este populoso sector y actual presidente de la Liga de Fútbol de Huila, es claro ejemplo de que con el esfuerzo y liderazgo que se ejerce desde joven se pueden alcanzar grandes triunfos para una comunidad. Fiel prueba de ello, fue el premio ‘Mingo Pinzón’ del Diario LA NACIÓN que recibió en el año 2001 como el Mejor Dirigente Deportivo.
Garaviño Rodríguez recuerda que en 1975 con sus compañeros del Instituto Técnico Superior y el Colegio Nacional Santa Librada jugaban al fútbol para evadir y combatir el germen del vicio que empezaba a fecundarse en el barrio. De su mano personajes como Constantino Castro, Carlos Montealegre y los hermanos Delgado (Ever y Luis), tuvieron la idea de crear una organización que permitiera ocupar adecuadamente su tiempo libre y a la vez dejar como herencia al barrio que los vio crecer. Y es así como nace el Club Katakandrú, que reunió a más de dos centenares de jóvenes, quienes participaban en deporte, teatro, música, campañas cívicas como la biblioteca comunitaria y jornadas de vigilancia nocturna para evitar robos en el sector.
El club recibió el apoyo de la JAC en cabeza de Juan Horta, Mercedes Ramírez y Emma Munar, quienes le delegaron la escogencia de la reina del barrio, y fue en ese entonces Olga Lucía Andrade, quien alcanzó el único título de Reina Popular para Las Granjas.
Luego de 10 años, a pesar de los grandes alcances que obtuvieron y los esfuerzos por continuar con esta organización, el club desaparece debido a que las nuevas generaciones no se apropiaron de las campañas comunitarias. Y es allí donde empieza a gestarse la despolitización por las actividades comunales, las cuales realizaron tantos jóvenes de la época y por la que hoy en día se lamentan los antiguos líderes.
Luego de muchas gestiones, Yael Garaviño ve como un sueño cumplido el Festival del Asado Huilense en el 2008 y 2009 que se llevó a cabo durante tres días, y donde se festeja el San Juan y el San Pedro con alboradas, ‘pelada del marrano’ expuesta al público, rajaleñas y la presentación de grupos folclóricos internacionales. En el 2009 también se realizó el evento ‘rabo e´ gallo cultural’, un reconocimiento para esos personajes que le aportan al Festival del Bambuco pero que no son exaltados por los entes municipales, ni departamentales.
Preparando las bodas de oro
Omar Cuéllar Silva es uno de los primeros habitantes del barrio. Participó en los años 80s de lo que se denominó el ‘Movimiento katakandrusiano’ en el cual lideró procesos políticos a través de la Junta de Acción Comunal. Uno de sus recuerdos de infante es el de las mujeres que a través de la marcha de las ollas vacías se dirigieron hasta las Empresas Publicas de Neiva con el fin de llamar la atención de la administración para obtener el servicio de agua potable.
Cuéllar Silva participa activamente del hexagonal de fútbol que se cumple en Las Granjas, uno de los más importantes que se realiza en la ciudad y que está próximo a cumplir 26 años. Comenta al grupo de Periodismo Cívico con satisfacción que este deporte nació profesionalmente en el barrio a través del Club Nuevos Valores que se encontraba participando en la categoría C y que era dirigido por Alberto Rujana y Virgilio Puerto. Posteriormente, le daría vida al Atlético Huila.
Actualmente, el dirigente Omar Cuéllar se encuentra adelantando las gestiones para la preparación de los 50 años de fundación del barrio, que iniciará el 24 de mayo con una misa presidida por el sacerdote Milton Gutiérrez (quién nació en este barrio, fue el primer cura de la iglesia del barrio y actualmente es columnista de LA NACIÓN). Para este año se tiene el tercer año consecutivo de realización del ‘rabo e´ gallo cultural’ y el 19 y 20 de julio el concurso de las pilas de agua y lavaderos comunitarios que permitirán rescatar las raíces comunitarias.
Una problemática generacional
Fundadores y personajes de gran recordación en el barrio, llegaron a la misma conclusión: el problema que aqueja actualmente este sector es la falta de nuevos líderes.
Según Cuéllar Silva, los directivos de las últimas JAC no se han preocupado por vincular a la juventud en las juntas. Por eso los jóvenes no tienen sentido de pertenencia por el barrio, por lo tanto no se sienten tanto orgullo como muchos de ellos, quienes desde sus épocas juveniles han realizado una excelente labor de liderazgo dentro de su comuna.
Uno de los motivos quizá de la falta de integración de nuevos habitantes dentro de este papel, es que muchos de las personas que hoy en día poblan el barrio son residentes de paso. Debido a que las casas son divididas (al ser tan amplias) y arrendadas a personas, quienes no se interesan por conformar los comités y las juntas, y mucho menos el progreso del barrio.
Consecuencia del cambio generacional ya no hay vocación de hacer tareas colectivas a favor de la comunidad. Así que se necesitan nuevas campañas en el tema de seguridad, de alumbrado público, vías y arborización. “La juventud no se interesa por nada. No tiene participación directa en la comunidad. La juventud reclama derechos, pero no cumplen con los deberes”, resalta Yael Garaviño.
Reflexión
El liderazgo joven le debe inyectar energía al barrio, a la comuna, a la ciudad, ya que gradualmente se pueden originar nuevas ideas. Por ello gracias al trabajo mancomunado de la nueva sangre y de la vieja guardia, se hace la mejor mezcla entre empuje y experiencia, respondiendo con mejores resultados y grandes alcances a esa confianza que les brindan.
Hace 50 años…
Las grandes ciudades, especialmente las capitales, sufrieron un crecimiento desmesurado resultado no sólo de la emigración de un gran número de pobladores rurales, sino también a la búsqueda de mejoramiento relativo de las condiciones de vida en el sector urbano. Es así como nace Las Granjas, barrio que tiene reconocimiento jurídico y territorial desde el 30 de noviembre de 1961. Su surgimiento responde a las necesidades de un grupo de familias que provenían de la zona rural, desplazados por la problemática de la violencia. Sus primeros pobladores recuerdan las viviendas iniciales con una o dos habitaciones, sin puertas ni ventanas, de nueve de frente por 20 de fondo permitiendo así el traslado de lo rural a lo urbano, donde las familias podían tener una pequeña granja en el patio trasero de sus casas, con gallinas, cerdos y unos pequeños cultivos.
El barrio se creó por la vía del Instituto de Crédito Territorial. Fue construido en terrenos del señor Silvestre Falla. Se dice que se llama así el barrio ‘Las Granjas’ porque estaba relacionado con cultivos, con la explotación de tierras por parte de algunos particulares. El sector carecía de toda clase de servicios públicos, pues hasta el microbús y el ‘cosepas’ – que significa bus urbano- llegaban únicamente hasta el puente del Río Las Ceibas y la entrada al aeropuerto.
Con el crecimiento urbano se inicia la expansión del cordón habitacional y la venta de extensos lotes de terrenos agrícolas a instituciones como el ICT. El desarrollo comunitario surgió alrededor de la vocación de sus habitantes, de valerse por sus propios medios y de su propia organización; y el de buscar el desarrollo mediante respuestas a sus necesidades básicas insatisfechas, su autodefinición.
Ricardo Cantor, antiguo líder popular.
Omar Cuéllar Silva, uno de los primeros habitantes del barrio
Yael Garaviño Rodríguez, otro personaje nacido en este populoso sector
Los parques del barrio Las Granjas son ejemplo del trabajo comunitario.
La Biblioteca Popular Comunitaria se convirtió en modelo en Neiva.
La cancha de Las Granjas es el símbolo y cuna del fútbol en el Huila.
El desarrollo comercial del sector ha sido bien recibido por los vecinos que lo apoyan.
El barrio Las Granjas cumple 50 años de creado y es ejemplo de liderazgo comunitario.




