En espera de una pronta condena

Junio 12, 2010 a las 11:43 pm

FRANCISCO ARGÜELLO

LA NACIÓN, NEIVA

El hombre que propinó a su esposa 42 machetazos en Oporapa, Huila, podría quedar libre. El abogado defensor insiste en que actuó bajó un estado de ira e intenso dolor. Por ahora indemnizó a la víctima con una hectárea de café y una guadañadora. El fallo se conocerá en un mes.

La justicia no falló esta semana. Ana María Valenzuela Muñoz sigue impaciente esperando una condena contra su esposo, quien intentó asesinarla. De la paliza no se repone. Menos de los insultos y 42 machetazos que le dejaron sin movimiento su mano derecha.

El miércoles pasado se reencontró con Vidal Cabrera Mazabel, el hombre que hasta hace un año (14 de junio de 2009), le juraba amor eterno. Sin embargo, por poco termina con su vida cuando en un ataque de ira y celos la cortó sin piedad.

El campesino llegó primero. Esposado apareció en el Juzgado Segundo Penal de Pitalito. Los asistentes lo miraban con ira, mientras agachaba su cabeza. Estaba avergonzado, preocupado, distante de una prensa que no paraba de fotografiarlo.

Ana María no quería ingresar. Temía observarlo y gritarle al juez que hiciera justicia. Pensó en apartarse de su camiseta manga larga para que Gabriel Arcos Cerón, Juez Segundo Penal, se compadeciera y confirmara que al frente estaba un ‘sicópata’, como lo llama. Su familia la detuvo y finalmente permaneció callada, ida, como si estuviera en otro planeta.

Sentada, a escasos metros sintió miedo. Aunque su ex marido estaba esposado y vigilado por hombres del Inpec que lo mantienen preso en una cárcel de Pitalito se sentía insegura, pensaba que la historia podría repetirse. “No lo amo, siento pesar. Lo quise mucho, ya no”.

Su mente se bloqueaba mientras el Juez intervenía y seguía sin entender por qué un año atrás, Vidal la despertó de un profundo sueño y le confesó en su cama: “Amor he decidido asesinarte”.

De inmediato lanzó el primer machetazo sobre su cabeza. El siguiente cayó en su rostro y destrozó sus labios y dientes. El cuello, pecho, espalda y piernas no se salvaron. Menos sus manos, una de ellas (izquierda), muerta de por vida. Sus dedos no se volvieron a mover porque el machete destrozó los tendones.

“No lo podía ver por la sangre que me escurría, mi hija de dos años gritaba como loca, no sabía qué hacer, se metió bajo la cama. Le gritaba a su propia hija que se callara desgraciada porque después de acabar con su ‘mama’ seguía con ella. Yo no podía creerlo”, recuerda al expresar que era una lluvia de machete como si estuviera picando caña.

Ana María optó por morir por su hija. Si ponía resistencia, su pequeña corría con la misma suerte. Así lo había prometido su esposo, quien en medio del ataque confesaba su amor por una amante.

Después que creyó a su esposa estaba muerta, el victimario se marchó con su hija en una motocicleta, se accidentó y volvió a levantarse junto a la pequeña a quien dejó abandonada metros adelante. “Dile a tus abuelos que he asesinado a tu madre”, le expresó.

Los padres llegaron por la mujer y la trasladaron de urgencia al Hospital de Pitalito donde “no murió porque no era el día” cuenta Prixila Muñoz, madre de la víctima.

Causas del ataque

Lo que se desconocía es que una amante de Cabrera Mazabel y el nacimiento de un nuevo hijo fuera del matrimonio, fueron la causa del ataque. Él negaba a su primogénito y amenazaba con asesinar a su esposa si ella se marchaba dejándolo.

Lo que viene

La historia es trágica. Sin embargo,  podría generarse un golpe de opinión porque el agresor puede quedar libre. Aunque la Fiscalía 25 Local de Pitalito insiste en responsabilizarlo por tentativa de homicidio agravado, Miller Fabián Ochoa Guzmán, abogado defensor del víctimario se salió con la suya en la audiencia del miércoles pasado.

En medio del encuentro exigió al Juez analizar que su protegido actuó bajo estado de ira y dolor, una causal que si la justicia acepta podría reducir la pena considerablemente, según explica  Javier René Cardona, abogado de la víctima.

El litigante Ochoa Guzmán pidió al Juez una reparación integral contra su defendido, ‘La Bestia’ (como lo llaman), quien antes de intentar asesinar a su esposa, quemaba su tiempo observando películas rojas y de sicarios en serie.

Al agresor la Justicia podría condenarlo a 30 años de prisión. No obstante, la decisión se conocerá la segunda semana de julio. Por ahora, indemnizó a la víctima con una hectárea de café y una guadañadora. Sus pagos  generaron burla de los pocos asistentes.

“Hubo separación de bienes, se liquidó la sociedad conyugal y a ella se le asignaron los únicos bienes que tenía tratando de indemnizar a la víctima. Sin embargo, vamos a buscar la verdad y justicia. La reparación pasa a un segundo plano, se busca justicia de verdad”, expresó el abogado defensor.

Defensa

LA NACIÓN estableció que la defensa del agresor argumenta que el hombre atacó a su esposa en un ataque de celos, en momentos de ira e intenso dolor porque ella había asistido a un evento social sin su permiso.

Si la Justicia falla teniendo en cuenta ese argumento, Vidal Cabrera Mazabel podría quedar en libertad porque es una estrategia jurídica que en Colombia otorga beneficios como reducción de pena en una sexta parte, excarcelación y casa por cárcel.

Un jurista confirmó al periódico que el delito de  homicidio agravado tiene una pena mínima de 33 años. Sin embargo, como es tentativa disminuye a la mitad, es decir, 16 años de prisión.

Y si se le concede ira e intenso dolor se le reduciría la pena considerablemente. “Podría ser inferior a los tres años de prisión y se le podría conceder la libertad con este mecanismo”, dijo Javier René Cardona, abogado de Ana María Valenzuela.

Si le hacen una rebaja de pena hay que decir que en Colombia no hay ley, mire cómo me dejó, mis heridas. Aún tengo problemas para movilizarme, mi recuperación ha sido lenta. No es justo”, expresa Ana María, mientras llora con desespero al observar cuando sacan de la sala de audiencias al hombre que hasta hace año y medio amaba con intensidad.

“No puedo amarlo, le entregué mi vida. Nunca tuvo motivos para cortarme como lo hizo. Ese día llegó como loco, me anunció la muerte, no pensé que lo hiciera pero cumplió su prometido, por eso ni corrí”, explica la chica de mirada triste.

Gabriel Arcos Cerón, del Juzgado Segundo Penal del Circuito, prefiere guardar silencio para no declararse impedido. A él lo conocen como un jurista imparcial. Sin embargo, la familia de la joven teme que el fallo salga a favor del agresor y ella tenga que huir porque el victimario ha insistido en asesinarla aún tras las rejas.

Insiste en amarla, bajo amenazas

Y es que las llamadas desde la cárcel a su celular no han parado. Al otro lado de la línea se escucha su voz y con un tono de cinismo insiste en amarla. “Varias veces me ha llamado y me ha tocado cambiar de número. Me dice que me quiere y que lo perdone, que cambiará y que sino lo hago sale y me mata. Él está muy confiado en su salida. Me amenaza y pide que no me vaya en contra suya”.

De lo que tiene claridad Ana María es que Vidal dejó de amarla. “No me quiere, no es amor. Es un sicópata, no se quiere ni él mismo. Lo que me pasó fue horrible”, explica mientras rasca una de las heridas que atraviesa una de sus mejillas.

Los huilenses tienen el ojo puesto en la decisión del juez Gabriel Arcos. A la mujer le han practicado tres cirugías plásticas y le esperan otras cuatro intervenciones, como confirma el médico y especialista en cirugía plástica, José Ignasio Tovar, quien la atendió en el Hospital Universitario de Neiva.

Todo porque tiene cicatrices deformes en su rostro, “la boca la tengo cocida cuando me río, las piernas cicatrizadas  totalmente y los brazos picadillos. Estoy toda marcada, necesito tres o cuatro operaciones más”, expresa.

El caso de Ana María preocupó a las autoridades departamentales. La secretaría de Gobierno del Huila abrió una cuenta y decenas de personas apoyaron económicamente a la mujer. Sin embargo, el dinero no importa, lo necesario, piensa el abogado es que se falle contra el victimario y su defendida pueda estar tranquila.

Por ahora la víctima tendrá que esperar a que la justicia falle en contra de su ex pareja. De lo contrario tendrá que huir lejos porque Vidal Cabrera prometió acribillarla. El fallo se producirá el 18 de julio.

“Muchas mujeres están pendientes de la decisión. Si este hombre sale libre, los esposos de Colombia volverán a golpear a sus mujeres. Las machetearán porque saben que si lo hacen quedarán libres”, reflexiona Ana María, antes de despedirse de una audiencia corta, pero tormentosa.

LA NACIÓN ubicó al abogado defensor y aunque prometió hablar del tema su celular permaneció apagado ayer sábado.

FOTO UNO

Ana María no disimuló su tristeza. Sus padres no la dejaron sola.

FOTO DOS

La audiencia estuvo para alquilar balcón. Vidal Cabrera ingresó y salió esposado.

FOTO TRES

El victimario en el momento en que era ingresado a la sala de audiencias.

FOTO CUATRO

Las secuelas en su piel son evidentes. “Estoy toda cocida”, dice.

FOTO CINCO

La audiencia fue corta. Por primera vez se vieron los ex esposos.



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