Confesiones de las ex reinas
Julio 4, 2010 a las 1:11 am
Francisco Argüello
LA NACIÓN, NEIVA
Las ex reinas nacionales del bambuco se conservan, dicen sus seguidores. Aunque pasan los años, se expresan, bailan y caminan como reinas. Cuatro de ellas se confiesan con LA NACIÓN.
No ve problema en que la prensa siga a su habitación del Hotel Plaza, se sienta en un sofá, cruza la pierna y contesta lo que le pregunten. Luz Teresa Zamora Duque, ex reina Nacional del Bambuco de 1971, es una de las ex soberanas más alegres del certamen.
Representó a Tolima hace 39 años, bailó sanjuanero, cautivó al público y fue coronada. Hoy no pierde su encanto, sus respuestas son lúcidas y aún conserva el porte de reina.
A Neiva llegó por Facebook, la red social donde la contactaron hace un par de meses. Desde la Oficina del Festival le pidieron que asistiera a los 50 años del reinado y Zamora, sin pensarlo, dijo sí.
Desde ese día empezó su preparación. A la ciudad llegó con gran cantidad de ropa porque se cambia tres veces al día y asiste a cualquier cantidad de eventos sociales programados por el Festival. “No he vuelto a ser reina, nunca he dejado de ser reina de mi casa. Eso sí, cuando llega mi hija ella es la reina y yo bajo a princesa”, dice atacada de la risa.
Luz Teresa Zamora es una de las más sonadas de las ex reinas nacionales del bambuco. Desde que llegó se unió con Luz Cucalón, primera soberana, las más veteranas, y han disfrutado la fiesta por su propia cuenta.
“Tenemos un grupito buenísimo, somos las más viejas y las que más bailamos, fregamos, le arreglamos el paseo a las otras porque son muy jóvenes. Las 10 o 15 últimas reinas pueden ser hijas mías”, confiesa.
De lo que está segura es que las fiestas han cambiado y ahora están concentradas para una élite alejada del pueblo a quien se debe la celebración.
“Hoy les decía quiero estar con el pueblo, antes el Hotel Plaza era lleno de gente del común que buscaban conocerlo, salía uno y sonaba la papayera, la tambora. Todo el mundo gritaba. Eso no lo veo. El reinado lo centralizaron tanto que las chicas no tienen contacto con el pueblo”, afirma.
Y pone de ejemplo que en su época bajar por las escaleras del Hotel Plaza era todo un honor. “Le tomaban fotos, pedían autógrafos y nos llevaban a bailar a las casetas, en ese tiempo La Matecaña. Uno bailaba con raimundo y todo el mundo”.
Tras observar el desfile acuático por el río Magdalena también tuvo su propia impresión. “Habían lanchas motorizadas y pasan a toda carrera, en nuestro tiempo eran balsas e iban personas remando y se demoraban más, uno pasaba cerca de la gente y lo miraban a uno bien, uno se mojaba los pies, era muy rico. Todo eso se ha perdido”.
Zamora, quien aclara que sus comentarios son constructivos, personales, con respeto y evocando su pasado, se confiesa feliz. Tanto que lo primero que pidió era que la dejaran recorrer la ciudad, buscaba empaparse de pueblo, hablar con la gente del Santander, El Malecón y otros escenarios.
“Quiero que me paseen en chiva, que nos vea el pueblo que nos eligió porque quienes decían quién ganaba era la gente. No había afiches, eran volantes. Todo es muy distinto. Ya no dejan ni tocar a las reinas. Uno entiende las razones de seguridad pero la gente puede sentirse aislada”.
Zamora, quien labora en Aviatur, Tolima y directora de la Fundación de Reinas del Tolima (buscan construir un hospital para niños con cáncer), aún conserva la corona en cobre que lució su oscura cabellera cuando fue reina. El cetro viene en camino. Lo mismo que la banda percudida por el paso de los años.
Otra reina
Cuando escuchó un sanjuanero a orillas del río Magdalena evocó su pasado, se llenó de emoción y rompió el hielo. María Cristina Lalinde González, ex reina Nacional del Bambuco (1965), tomó un sombrero, lo lanzó al suelo e intentó arrastrarlo con su pie derecho. Las demás la miraban con asombro y se unieron al desorden.
“Ninguna de las reinas nacionales se animaba, yo les dije camine carajo qué le vamos hacer, las viejitas no nos animábamos, pues me tocó empezar. No me dio pena”, expresa al confesar que alcanzó a bailar un sanjuanero suave y menos brincado.
Lalinde tiene clase, derecha para caminar y mueve sus brazos cuando se expresa con finas palabras. “Tenía educación, ética y moral. No podía venir cualquier niña, lo escogían a uno por la Oficina de Turismo, por decreto, venía lo mejor de lo mejor, por eso cuando terminaba el reinado, el Gobernador, Alcalde, políticos y cuerpo de bomberos lo recibían a uno en los pueblos”.
Y es que en la década del 60 el Reinado Nacional de la Belleza y el Nacional del Bambuco eran los únicos en Colombia.
“Ahora hay muchos: la panela, azúcar, café, se ha deteriorado mucho y van son las niñas que quieren saltar a la fama, la televisión”.
Cuando María Cristina participó era ‘llenita’, como se describe. “No era flaca, Barbie, tenía forma, yo era una hembrita. No exuberante, sí completa, sin maquillaje”.
Recuerda que su desfile acuático fue curioso porque la balsa corría hacía donde el río la llevara. “Las balsas eran en guadua, la corriente del río mandaba. Pasábamos en pescador corto y una blusa. El desfile en traje de baño fue a puerta cerrada con el jurado y no habían periodistas”, comenta en medio de la risa.
En estos 45 años después del reinado, la profesional en comercio exterior tuvo cuatro hijos, está casada y quema su tiempo jugando cartas, descansando y cuidando nietos.
Otra candidata
María Raquel García, Reina Nacional del Bambuco 1978, está en Neiva de soberana y madre al tiempo. Su hija Nicol Calamani García, busca la corona 2010 por Sucre, departamento que ella representó.
La madre convenció a la hija de participar, la llamaron para que estuviera con las demás ex reinas y aprovechó la oportunidad para convencer a su hija de lanzarse al ruedo.
“Ha sido difícil. Desde el año pasado le venía insistiendo que participara, que era la mejor herencia que podía dejarle. En realidad solo puedo aconsejarle coquetería porque lo demás se lo dejo a su parejo; el baile ha cambiado mucho”.
Raquel terminó Administración de Empresas, contrajo matrimonio y trabaja en finca raíz. Sin embargo, lo dejó todo por venir a apoyar a su hija y lucir la corona que hace 32 años conquistó por su departamento.
“Mi esposo está feliz, es quien más se ha gozado las fiestas. Él está colgando los carteles, tiene tres días de estar acá, organiza la barra, mejor dicho…”, cuenta.
Pero, ¿es más fácil se madre o reina? García piensa un instante y confiesa que pensó que era una maravilla lucir su corona como ex reina nacional y acompañar a su hija, hoy participante.
“No he podido dedicarle el tiempo, quiero detallar cómo sale de pie a cabeza, pero siempre se nos cruzan los eventos. Nos vemos ella me pregunta cómo me va y yo a ella, pero no más. Corremos todo el tiempo”, responde.
En la noche termina su estrés. Si su hija se convierte en la Reina Nacional del Bambuco, su madre promete coronarla.
La más hermosa
No la escogieron como jurado para la elección del rostro Jolie por obra y gracia. Carla Fattoni es la más hermosa de las ex reinas nacionales del bambuco. Abundante agua, dormir suficiente, dieta balanceada y cero estrés permiten que a la ex señorita Antioquia no le pasen los años, se vea lúcida y más de uno la confunda como una aspirante más.
La antioqueña es elegante, inteligente y piensa antes de responder. “Conservo unas costumbres sanas: no fumo, tomo mis horas de sueño normal, vivo tranquila, muy pendiente de mis cremas, bloqueadores y ejercicio”.
Lo mejor que ha pasado en su venida a Neiva fue el encuentro Fattoni con sus compañeras. “Eso fue divino, las miraba y decía qué es esta belleza, no se sabía cuál era más feliz. Ver a Maité a quien coroné me emocionó mucho. Lo mismo Raquel, quien me coronó”.
Después de su reinado, la diseñadora de modas continuó asistiendo a Neiva, participó en los juegos nacionales, tuvo sus hijos “y una vida muy variada, viajé mucho, he permanecido en Bogotá, por Europa…”
El vestido, corona, cetro y banda, todos elementos de su reinado se conservan intactos y llegaron con ella hasta Neiva.
Aunque reconoce que falta ver bailar a todas las actuales candidatas al Reinado Nacional considera que sus finalistas serían Cundinamarca, Sucre, Chocó, Valle y Antioquia.
En realidad, todas las ex reinas nacionales demostraron por qué ganaron. Las imágenes y entrevistas lo dicen todo.
Las ex reinas nacionales del bambuco se dan cita en Neiva.
Luz Teresa Zamora Duque, ex reina Nacional del Bambuco de 1971
Carla Fattoni es la más hermosa de las ex reinas nacionales del bambuco.
Todas demostraron por qué fueron coronadas.
María Raquel García, Reina Nacional del Bambuco 1978, está en Neiva de soberana y madre al tiempo.
María Cristina Lalinde González, ex reina Nacional del Bambuco (1965), la más alegre.




