¿Qué pasa con el Hospital de Campoalegre?
Julio 10, 2010 a las 10:57 pm
FRANCISCO ARGÜELLO
LA NACIÓN, NEIVA
Un paciente murió en el Hospital de Campoalegre porque no había energía eléctrica para atenderlo. Una mujer falleció porque la ambulancia en que la transportaban a Neiva se varó dos veces. El subgerente Administrativo, la técnico científica, tres médicos y hasta una regente renunciaron. La gerente se defiende y lanza duras acusaciones.
Gerardo Mora Pascuas murió en la sala de urgencias del Hospital del Rosario de Campoalegre. Cuando lo reanimaban se fue la energía eléctrica, era de noche y el centro asistencial quedó a oscuras.
No había planta eléctrica y la familia optó por alumbrar con celulares mientras dos médicos hacían lo suyo. Las escenas fueron dramáticas. Sin energía, los aparatos quirúrgicos no funcionaron, no hubo oxígeno y los galenos tuvieron que trabajar con sus manos.
El resultado no pudo ser otro: Mora de 73 años dejó de existir ante la mirada impotente de la familia. Cuando la energía llegó, era tarde. Ya lo estaban cubriendo para trasladarlo a la morgue.
Antes de morir, producto de un infarto, Crucelia Bahamón, la esposa, insistió en que lo trasladaran hasta Neiva. Sin embargo, era imposible. Las ambulancias no tenían chofer, una estaba sin luces y la otra carecía de combustible, según Bahamón, quien no teme en denunciar. José Alfredo Mora, hijo, confirma los hechos sucedidos el 28 de febrero de 2010.
Repetitivo
El caso es apenas uno de los que se presentan en Campoalegre, Huila, y que ponen en la picota pública al Hospital del Rosario, uno de los más tradicionales en la región.
Aunque el centro asistencial es sólido financieramente, reconocido y con buena imagen, nadie entiende lo que sucede en su interior: Hay crisis de medicamentos, las ambulancias están dañadas y para rematar dos personas han muerto este año por presunta negligencia médica.
Uno de los ejemplos pasó con Belén Alarcón. El 7 de enero de 2010 llegó al Hospital con infarto agudo de miocardio. Por la gravedad la trasladaron al Hospital de Neiva pero en el camino falleció, según Lucenia Montenegro, hija.
“Estaba en espera de la ambulancia, pero nada. Yo vi una cuadrada, pero el chofer intentaba prenderla y nada que le funcionaba. Tuvieron que empujar la ambulancia para que encendiera, subieron a mi mamá quien ya iba grave”, asegura.
Lo que no imaginaban era que la ambulancia del Hospital de Campoalegre sufriera fallas mecánicas en el cruce de Riverita, a pocos kilómetros del municipio.
“Mi mamá necesitaba oxígeno, pero iba sin oxígeno porque la ambulancia no lo tenía”, insiste la hija. El carro continuó su viaje, pero metros adelante volvió a dañarse.
“El conductor me dijo que veníamos varados, yo le decía que era imposible, mamá venía en una urgencia, se estaba muriendo y eso no podía pasarnos”.
Lo complicado es que Belén se estremeció en la camilla y empezó a morir. “Médico mi mami se nos fue, se nos fue, gritaba desesperada pero el conductor no sabía qué hacer porque la ambulancia no prendía. Finalmente ese carro arrancó. Estoy segura que mi mamacita murió ahí, cuando llegamos al Hospital, en dos minutos nos reportaron su fallecimiento”.
LA NACIÓN conoció documentos de la familia Montenegro que confirma que la ambulancia tardó de Campoalegre a Neiva una hora y 40 minutos.
Estaban advertidos
Lo preocupante es que todo lo anterior estaba advertido. Carlos Eduardo Trujillo, ex Coordinador Administrativo y Financiero del Hospital del Rosario, quien renunció y destapó las presuntas irregularidades internas del centro asistencial, pidió a la gerente Ruth Mildred Puentes Montenegro contratar los servicios para realizar mantenimiento eléctrico, de aires acondicionados, daños en equipos, entre otros del centro asistencial. Sin embargo, no pasó nada.
También informa que el área de farmacia registra dificultades por los problemas de energía eléctrica, lo mismo que las de laboratorios, rayos X, salas de procedimientos y algunos consultorios médicos. El documento está firmado el 15 de febrero de 2010.
Un mes después (marzo 11 de 2010), viene la advertencia de las ambulancias. “En ocasiones anteriores he pedido el visto bueno para llevar a cabo el proceso de mantenimiento adecuado de las ambulancias, las cuales requieren de ajustes y reparación en la parte eléctrica y mecánica, revisión adecuada de equipamiento, mantenimiento adecuado del oxígeno para urgencias, mantenimiento adecuado de rayos X, la revisión técnico mecánica de gases de la Hyundai, así como el arreglo y conservación de otros elementos del Hospital”, señala el documento.
El 7 abril de 2010, en otra carta, insiste en lo mismo. “Solicito se genere las ordenes para que una ambulancia que está fuera de servicio desde hace varios días sea incorporada de nuevo, el mantenimiento de las camillas es supremamente preocupante y ponen en riesgo al personal y a los pacientes. Preocupa la vulnerabilidad del servicio de energía lo cual pone en riesgo la prestación de los servicios”, dice Carlos Eduardo Trujillo, entonces coordinador Administrativo y Financiero, quien también advierte que el equipo de rayos X no funciona, según reporte de Osiris Majé Gómez, tecnóloga en radiología.
Farmacia
Diana Trujillo, la regente (experta en farmacia), renunció al cargo. En realidad, le salió otra oportunidad laboral. Sin embargo, aceptó a ojo cerrado porque en Campoalegre los pacientes poco la querían.
Y es que desde septiembre de 2009, una crisis de medicamentos invadió al Hospital del Rosario. Los usuarios, urgidos por medicinas, tenían que comprarla o dejar de consumirlas porque no había en la farmacia.
En mayo 12 de 2010, una carta enviada a la gerente del Hospital de Campoalegre por parte del entonces gerente Administrativo y Financiero se exigían medicamentos.
“No existe Dexametaxona, Dicloxacilina jarabe, Tramadol, Buretrol, Metronidazol, Naproxeno, Metfomina, gentamicina y amoxicilina”, dice el reporte.
Diana Trujillo, quien renunció finalizando junio de 2010, reportó que a su salida no había Metildigoxina, Fólico, Ketutifeno, Enalapril, Insulina y Gliben Clamida. Todos medicamentos importantes para la diabetes, hipertensión, diarrea, entre otras dolencias.
Por esto, Fidelina Cabrera, hipertensa, de 79 años, tuvo que esperar varios meses para que le suministraran Captopril y una aspirineta para continuar con un tratamiento médico. Su hija, optó por comprarlos porque no daba espera. Las filas por medicamentos son diarias.
Respuesta de la gerencia
Ruth Mildred Puentes Montenegro, gerente del Hospital de Campoalegre, se defendió, aceptó que un paciente murió por falta de energía eléctrica pero dijo que al parecer hay manos oscuras en el hecho. Además, replicó que aunque a las ambulancias se les hace mantenimiento, están muy deterioradas porque hacen viajes hasta ocho veces a Neiva y otros municipios, entre ellos, pacientes con diálisis que considera son labores sociales.
Del ex gerente Administrativo y Financiero, Carlos Eduardo Trujillo, dijo que era una rueda suelta cuando trabajó en la ESE, que tiene cómo demostrarlo, buscó ayudarle a proveedores amigos y que tuvo que sacarlo del cargo por lo mismo.
“Terminamos el 2009 sin ningún peso, fue muy difícil la situación, yo llegué en agosto y encontré un presupuesto ejecutado de la anterior administración. Por eso escasearon medicinas. Saqué a la subgerente técnico científica y a él”. E insiste en que delegó a Trujillo para cotizar una planta eléctrica para el Hospital de Campoalegre y solucionar el problema de fluido eléctrico.
“Él consiguió una planta por 400 mil pesos diarios, algo muy costoso. Yo averigüé con mis colegas gerentes y encontré una de 200 mil pesos al día. Yo no entendía las intenciones de una persona ‘mañosa’ porque buscaba reducir gastos. Yo tapaba los goles que me quería meter, él quedó muy incómodo y ahí nació la intención de hacerme mala propaganda por todo Campoalegre”, señala Puentes Montenegro.
Lo curioso es que con la planta conseguida falleció el paciente al que tenían que reanimar y se fue la energía eléctrica. “Se está rumorando que alguien bajó los tacos de energía del Hospital, el caso de ese paciente fue cierto. Uno va a un hospital y uno ve de todo, había la planta, pero le bajaron los tacos. Curiosamente cuando se fue Carlos Eduardo Trujillo la planta no volvió a sufrir daños”.
Y “si una ambulancia se vara es un error no intencionado, en algún momento se afectan. Buscamos que la Secretaría de Salud Departamental nos apoye para conseguir dos nuevas ambulancias para el hospital. Las ambulancias se reparan constantemente”, dijo.
La gerente destacó que las ambulancias sirven en el momento, que va a dialogar con cada una de las personas afectadas, los usuarios y que no va a permitir que se le dañe la imagen a toda una institución como el Hospital del Rosario.
“Tengo una nota donde le digo a la regente que si le hacen falta medicamentos me informe, ella se quedaba callada cuando faltaban medicinas. Yo me buscaba las medicinas, tengo el soporte”, reportó.
Al cierre de la presente edición, la gerente se trasladaba hasta Campoalegre y prometía dialogar con las familias de las víctimas y entregar un informe completo.
La Secretaría de Salud Departamental conoce el tema y en un informe publicado meses atrás por LA NACIÓN, ordenó la suspensión del servicio de ambulancias porque no cumplían con los requisitos para funcionar. La Personería de Campoalegre también maneja lo sucedido. El problema es que no se pronuncia.
Los campoalegrunos, preocupados por lo que sucede en su hospital.
Los usuarios, principales víctimas de problemas internos entre las directivas.
El hospital del Rosario es reconocido como buen centro asistencial. Sin embargo, nadie entiende lo que pasa.
Hubo crisis de medicamentos. No había medicinas ni para calmar gripes.




