Empacar: el nuevo verbo

Julio 10, 2010 a las 11:43 pm

Despedida

Con su extrema sencillez y su corazón que irradia poesía, la primera dama de la Nación, Lina Moreno de Uribe, anticipó el miércoles pasado su despedida de la  Casa de Nariño. Y lo hizo desde Campoalegre, en un acto de inauguración de obras construidas y dirigidas por la comunidad en el colegio Jorge Eugenio Ferro al que llegó acompañada de funcionarios de Usaid y autoridades locales.

Descrestó

Vestida de blanco, informal,  sin maquillaje; llevando un bolso tejido a mano, sin adornos,  la esposa del presidente Uribe, cautivó por su arrolladora personalidad y descrestó por su calidad humana. Y lo ratificó cuando, sorpresivamente, tomó el micrófono y venciendo la timidez de otras veces, feliz, anunció su despedida.

Los verbos

“El verbo que acompañó a la familia durante estos ocho años fue: Trabajar, trabajar y trabajar- dijo-. Pero en este mes tenemos un nuevo verbo que nos acompaña: Empacar, empacar y empacar”. Una lluvia de aplausos se sintió en el concurrido auditorio.

El dilema

Con total serenidad, prosiguió: “Y cuando uno empaca tiene que  decidir que deja y que se lleva. En mi caso- agregó- que dejo y que me llevo.  Definitivamente cualquier rabia, cualquier arrepentimiento, cualquier rencor o cualquier malestar que pude en alguna parte, haber sentido se quedan”

Lo que se lleva

En cambio me llevo el cariño del pueblo colombiano. Imborrable. Me lo llevo para siempre. Me lo llevo porque fue lo que le dio sentido a mi estadía en la Casa de Nariño, en estos ocho años, fueron ustedes. Nuevamente los aplausos se sintieron en el auditorio que la escucha atento.

Imprudencia

Y contó, según ella, una imprudencia. Alguna vez le preguntaron sobre los personajes famosos que había conocido en estos dos mandatos. “De ellos, solo me quedó la foto, nada más. Y la foto se puede quedar en la Casa de Nariño, no me hace falta”, aseguró la señora Moreno de Uribe.

Lo más grande

En cambio, señaló que con los encuentros,  sus viajes por el país se lleva lo más grande. “Me llevo el recuerdo, el afecto, la infinidad de aprendizajes. Si bien las grandes decisiones se toman en la Casa de Nariño- recalcó- el país se construye desde lo local, desde las comunidades como Campoalegre, La Plata o Antioquia, desde allí se construye el país”.

Remate

Pero remató con la mejor despedida: “Gracias por estos ocho años, casi lo diría a nombre de Uribe, de Tomás, de Jernónimo, de Isabel Sofía y en mi nombre. Gracias por el acompañamiento, esto es lo más grande que nos vamos a llevar. Talvez lo único que nos llevamos: el afecto de todos ustedes”. Una vez más los aplausos cerraron esa emocionada despedida.



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