‘Gina Maritza quiere seguir viviendo’
Julio 17, 2010 a las 11:56 pm
Armando Piña Ruenes
Especial LA NACION
Una joven de Timaná requiere del apoyo de la ciudadanía para tratar de recuperarse y enfrentar un grave padecimiento que desde los siete años sufre y deteriora diariamente su estado físico.

Gina Maritza Rojas Claros mantiene la esperanza de seguir viviendo, pero en mejores condiciones.
Acaba de cumplir sus 18 años de edad, e igual que cuando ‘celebró’ sus 15 ‘primaveras’, su mirada está fija en el techo de la humilde vivienda donde sobrevive y su espalda pegada a la cama. Mientras tanto, los sueños que construía de alegre niña se derrumbaron como un castillo de naipes cuando los médicos le descubrieron el mal que la tiene postrada desde hace 11 años.
Es Gina Maritza Rojas Claros, hermosa niña que hasta los 7 añitos conservó la vivacidad y alegría de su infancia, pero que desde ese entonces el destino le tenía preparada una mala jugada que la mantiene ‘rendida’ en una cama en la carrera 2, #10-71, en una humilde vivienda del barrio Las Ferias de Timaná.
¿Las causas? “Un golpe, según dictamen de los médicos”, dicen sus padres Luz Marina e Isidro. El mal que padece es nombrado científicamente como el “síndrome constitucional progresivo desde los 7 años, asociado a síndrome mental orgánico con episodios convulsivos”, es decir una cuadriplejía funcional, asociada a parálisis cerebral y a un ‘descondicionamiento’ físico muy marcado.
Gina Maritza tiene discapacidad física funcional completa y permanente, por lo cual requiere manejo especial con utensilios de aseo, pañales permanentes, pañitos húmedos, nutrición suplementadas con Nutren, Ensoy y Ensure, entre otros elementos indispensables en busca de unas mínimas condiciones dignas para su supervivencia.
Sin embargo, las condiciones económicas de sus padres son precarias y la imposibilidad de un trabajo permanente, por los cuidados que requiere Gina Maritza las 24 horas, obligan a un llamado a la solidaridad ciudadana para apoyar a esta joven timanense en su recuperación.
Don Isidro labora ocasionalmente y lo que devenga apenas alcanza para costear parte de la alimentación especial de la joven y el pago de los servicios públicos.
‘Amor por la vida’
A pesar de todas las condiciones adversas, Gina Maritza Rojas está evolucionando positivamente, y en ello ha sido vital sus ganas de vivir, el amor incondicional de sus padres y las visitas de personas de buen corazón que le llevan diversas ayudas.
“Estoy muy contenta por que mi niña se está recuperando, pero hay momentos muy tristes cuando no hay medios económicos para comprar su alimentación y mi viejo no tiene trabajo”, manifestó acongojada Luz Marina a LA NACION.
Gina Maritza recibe atención medica por parte de Comfamiliar, cuyos servicios han sido muy cumplidos en lo referente al oxigeno y equipos necesarios para asistirle en los requerimientos de su enfermedad.
Pero, sus padres no cuentan siempre con los $500.000 que vale su alimentación, ya que deben sostenerla con costosos suplementos vitamínicos, además de útiles de aseo como pañales, pañitos y lociones especiales para las lesiones que sufre por el estado permanente de postración en la cama.
Y es que el amor insuperable de su progenitora y el aliento y fortaleza de su padre, la tienen viva con ese deseo de que su existencia se prolongue por mucho más tiempo y en mejores condiciones.
Campaña y solidaridad
‘Ayudemos a Gina Maritza’ es el lema de la campaña de solidaridad que se desarrolla en Timaná en estos momentos, pues están pendientes cuatro exámenes en el Hospital Universitario ‘Hernando Moncaleano’ de Neiva, pero no hay recursos para contratar una ambulancia, ya que por su estado físico es el único medio para transportarla.
Otra preocupación de los padres de Gina Maritza es que no tienen “una casita para tenerla mas cómoda y en mejores condiciones”.
Hoy Gina Maritza es mayor de edad, no tuvo la oportunidad de disfrutar de una feliz infancia. Ella no sintió la dicha de convertirse de niña a mujer el día que cumplió sus quince primaveras, pero con todo esto, hoy esta hermosa señorita conserva en su mirada y los pocos gestos que puede emitir, una alegría invaluable que la mantiene viva, y la esperanza en sus padres.
Gina Maritza quiere seguir viviendo, y por ello han abierto una cuenta en Utrahuilca: 0902-000831-7.

La joven pasa todo el día postrada en una cama en su humilde casa en Timaná.
Hasta los 7 años, Gina Maritza era una niña normal, alegre y con muchos sueños.
Los diagnósticos médicos especializados revelan la gravedad de los padecimientos de la joven timanense.




