Huilense quiere defender condenada a lapidación
Julio 17, 2010 a las 11:53 pm
Heber Zabaleta Parra
LA NACION, Neiva
Un comerciante, investigador de la Biblia y lector del Corán, rechaza la sentencia a muerte de mujer iraní, acusada de adulterio. Busca liderar movimiento internacional.
No es abogado. No habla árabe. No tiene facebook ni cuenta de twiter. Es huilense. Es comerciante. Es un ser humano interesado por sus semejantes, lo cual lo ha llevado a emprender una titánica tarea para combatir los fundamentalismos y oponerse a lo que considera ceguera de algunas personas, quienes acatan dogmas sin ningún tipo de discernimiento.
Por ello, esta semana Víctor Jaime Garzón no aguantó más y se lanzó a la tarea de defender a Sakineh Mohamadi Ashtiani, una mujer iraní condenada a muerte por “adulterio”, y a quien le fue suspendida, temporalmente, la pena de lapidación por la presión internacional ejercida por varias ONGs.
Este hombre de 47 años, nacido en el municipio de Rivera, dueño de un almacén de electrodomésticos en pleno micro centro de Neiva, es un gran lector y autodidacta, ya que apenas alcanzó a terminar sus estudios de primaria. Es un investigador de las Sagradas Escrituras y de los mensajes que allí están, pues busca hallar los significados escondidos y que muchos ignoran por desconocimiento y falta de una verdadera enseñanza de la palabra de Dios.
En esa práctica, producto de una honda experiencia personal que guarda celosamente para su intimidad, supo del caso de Sakineh y de inmediato emprendió una campaña, a través de la publicación de volantes y escritos que reparte su hija, para evitar que se consuma la fatídica sentencia.
Y basa su defensa en el arma más fuerte que tiene en su poder: el libro del Corán, ya que “nos da todas las herramientas para echar abajo tal homicidio”.
¿Cómo?, Víctor Jaime Garzón cree, según el conocimiento del mismo, que el libro del Corán es de los más piadosos, ya que reiteradamente se habla de equidad, Sura 10,17 que es igual a capítulo y versículo de la Biblia y allí se señala que los criminales nunca ganarán.
Asegura que el Corán reconoce la Biblia y en este caso Juan 8, 1 al 11 dice Jesús a los homicidas de la mujer adúltera: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” y no hubo quien condenara. En otro aparte, dice la Biblia: “No condenéis y no seréis condenado”.
Agrega que Sura 5, 32 del Corán dice: “Quien mate una persona es considerada como si matara todo el género humano”. Sura 5, 6-51 Prohíbe hacer maldades en secreto y en público; igual que Sura 7, 28 “Mucha descendencia musulmana”, aclaro, “No todos”, sufren de misoginia.
Así mismo, en Sura 2, 44 en uno de sus apartes se lee “Hacer una cosa y dejar de hacer la otra es locura” más exactamente “o es que estáis desprovistos de razón. No matarás”.
Cruzada por la vida
En esa inmersión en la Biblia, en busca de la ayuda para su propósito de defensa, Víctor Jaime Garzón encuentra en Lucas 1, 28 versión Reina Valera 1960 “el ángel le dice a las mujeres salve” esta distinción solo se le podía dar a un emperador o “dios de esa época”. Igual concepto de Jesús en Mateo 28, 9 que le dice a las mujeres Salve. Palabra en la cual en algún tiempo la cambiaron por ‘Ave María’.
El adulterio no es un delito, es un pecado y el único que lo puede juzgar, según Hebreos 13, 4 al 5, es “Dios”, pues el derecho a la vida está por encima de las leyes.
En el caso de la mujer extraviada o mujer musulmana que comete el adulterio el culpable directo seria el dios del Corán, ya que “él” es el que extravía Sura 14, 27; Sura 42, 46, Sura 15, 32 al 39 y Sura 4, 36 y Sura 4, 33 y Sura 40, 68, etc…
“Si este caso hubiera forma de llevarlo ante cualquier tipo de Corte Internacional, sea la que sea, ante ONGs de defensa de la mujer o de los Derechos Humanos, yo estaría dispuesto a documentarme lo suficiente para asesorar a estas personas”, expresa convencido el comerciante neivano, mientras sostiene el Corán y busca en sus páginas más razones para la misión que ha asumido.
Víctor Jaime Garzón, ‘armado’ del Corán pretende salvar a la mujer iraní Sakineh Mohamadi Ashtiani.

A nivel internacional, diversos movimientos han rechazado la lapidación.




