Un oficial de la Policía terminó golpeado en marcha campesina
Julio 23, 2010 a las 12:03 am
FRANCISCO ARGÜELLO
LA NACIÓN, NEIVA
El coronel José María Losada, Subcomandante de la Policía del Huila, fue golpeado por los campesinos marchantes, porque detuvo a un hombre que disparó cuando los labriegos le impidieron grabarlos con una cámara filmadora. El sujeto sería integrante de un organismo de inteligencia.
La macha campesina transcurría con normalidad. Más de 5 mil campesinos caminaban en medio de un inclemente sol que parecía desvanecerlos. Sin embargo, horas antes al cierre de la jornada un hecho oscuro empañó la imagen de la movilización que los labriegos calificaron como pacífica.
Un hombre, aún sin identificar y quien sería integrante de un organismo de inteligencia, apareció en medio de la concentración en el parque Santander de Neiva. El sujeto portaba una filmadora y buscaba grabar el registro de la jornada. Algunos campesinos y miembros de la Corporación de Derechos Humanos Jaime Pardo Leal se ofuscaron porque sus rostros eran retratados y exigieron al desconocido entregar el aparato.
Ante la negativa, los marchantes optaron por acercarse y el individuo atemorizado sacó un arma de fuego y disparó en repetidas oportunidades al aire.
Las escenas registradas a las 11:50 a: m de ayer fueron de película, los campesinos corrieron de un lado hacía otro mientras las autoridades buscaban retomar el control del asunto.
El coronel José María Losada, Subcomandante de la Policía del Huila se lanzó al hombre y lo detuvo. Sin embargo, corrió con la peor suerte. Los campesinos, sorpresivamente, se le fueron encima, lo atacaron, según su versión y lo lanzaron al suelo. Él no tuvo otro remedio que dejar libre a quien disparaba y quien iba herido y protegerse de los golpes en el suelo.
El resultado: leves hematomas y una fractura en uno de los dedos del oficial de la Policía. Sus hombres tuvieron que intervenir y apartarlo de los marchantes que lo golpearon, según contó a LA NACIÓN.
“Hubo un incidente de una persona que salió disparando en el parque, yo fui quien lo capturé. Yo les dije a ellos: ya, ya, yo lo tengo y me cogieron, me tumbaron al piso, me quitaron a la persona a quien patearon en la cara, a mí también me patearon y yo estoy con un dedo fracturado. La persona se fue y ellos siguieron conmigo porque me siguieron golpeando en el piso”, narra el oficial Losada.
E insiste en que le dijo a la comunidad “estoy ejerciendo autoridad, si hice un procedimiento de Policía y si lo cogí les garantizo de que va a ver judicialización, identificación. Sin embargo, lo cojo yo y me quitan un procedimiento legal”.
El coronel anunció que va a tomar medidas porque estaba uniformado y los campesinos sabían quién era porque ha participado en varias reuniones con ellos. “¿Cuál es el interés de que yo no cogiera o judicializara a esa persona? Ese hombre se fue y a mí me golpearon, no se pudo identificar. Menos mal mis hombres alcanzaron a reaccionar y me sacaron del tumulto”.
El subcomandante de la Policía, quien se declara golpeado, dice que desconoce el sujeto que disparó pero que no descarta sea posiblemente una persona de ellos mismos que haya querido sabotear la marcha.
Lorena Sánchez, líder de la movilización, dijo que las balas que disparó el extraño hombre son de arma de fuego oficial. “Creemos que era encubierto porque las balas eran oficiales. Tenemos las vainillas que recogimos como prueba”, explicó.
Otra versión
La Corporación de Derechos Humanos José Antonio Galán denuncia en un comunicado de ocho puntos que el hombre que filmaba la marcha, disparó en el Parque Santander y que detuvo el coronel Losada “fue protegido por la fuerza pública y fue transportado en una camioneta blanca doble cabina de platón con insignias de la Policía con rumbo desconocido”. Por tanto, piden a los organismos de control investigar lo sucedido.
La marcha
En realidad un río de campesinos los que se movilizaron por Neiva. Tanto que las autoridades piensan que la cifra alcanzó los 5 mil labriegos que caminaron con sombreros, gorros y ponchos sobre sus rostros para cubrirse de un sol que parecía desvanecerlos.
“El pueblo unido jamás será vencido”, “Esos son los que roban la Nación”, gritaban al frente de la Alcaldía y la Gobernación del Huila. Todos aplaudían al tiempo, mientras bailoteaban los palos o las pancartas enormes que indicaban la región de donde se movilizaban, casi todas de Algeciras, Huila. “No quiero ser un falso positivo, para no darle batallones a un poco de asesinos”, insistían.
Arengas
“El Pueblo es un gigante, Uribe un enano por eso los gringos nos tienen de la mano”, gritaban mientras paralizaban el tráfico de la calle octava desde La Gaitana hasta la carrera séptima en pleno centro de Neiva por donde se dirigió la movilización.
Los transeúntes observaban con detenimiento la cantidad de campesinos que caminaban y que parecía incalculable contarlos al tiempo. Lo mismo los conductores de los colectivos y las motocicletas que se detuvieron para darle paso a los marchantes que ocupaban más de diez cuadras de distancia.
“Alerta….Alerta el que camina, la espada de Bolívar por América Latina”, dice otra de las consignas que concluían con “Fuera las bases gringas en Colombia”.
Aunque gritaban efusivamente, muchos campesinos estaban cansados, angustiados y hasta enfermos. La mayoría querían regresarse hasta sus fincas que abandonaron desde el domingo anterior para llegar hasta Neiva a padecer necesidades de agua, comida y vivienda.
“Queremos irnos ya, estamos cansados, no aguantamos más. Las gallinas, los marranos…Todo quedó en la finca”, explica Nancy (nombre cambiado por seguridad), quien reside en Algeciras, una localidad que quedó desocupada porque el 90 por ciento de la población marchó en la capital del Huila.
Al cierre de la presente edición, la mayoría de los marchantes se trasladaron hasta sus regiones de origen. Los otros tuvieron que dormir una noche más a la intemperie a las afueras de Neiva, mientras hoy regresan los vehículos y los transportan porque los carros no alcanzaban para todos.
La movilización fue masiva. Las autoridades hablan de unos 5 mil campesinos sobre las calles neivanas.
El cansancio se apoderó de los marchantes que desde el domingo anterior arribaron a Neiva.
Campesinos del Huila y Caquetá protestaron en contra del Estado.
Así se divisó la marcha campesina.
Los ponchos y los sombreros combatieron un sol insoportable.
El agua, el principal aliado de la jornada.
Las mujeres se hicieron sentir.




