Diplomacia del micrófono
Julio 24, 2010 a las 11:35 pm
La denuncia del gobierno colombiano sobre la presencia de guerrilleros en territorio venezolano provocó el jueves pasado una intempestiva ruptura de relaciones diplomáticas.
La crisis era previsible y se suma a los múltiples episodios en la larga lista de incidentes que han ocurrido durante los últimos ocho años de tensión entre ambos países.
Sin embargo, llama la atención que las “evidencias” -que no son nuevas- se hayan presentado a escasas dos semanas de terminar el actual mandato, afectando de hecho, las posibilidades de un restablecimiento de las relaciones que ha venido explorando con extrema prudencia el presidente electo Juan Manuel Santos.
Las “pruebas” que presentó el gobierno colombiano en la OEA por parte del embajador Luis Fernando Hoyos son de la mayor gravedad y es preciso esclarecer los hechos a satisfacción de las partes. Pero Chávez, en lugar de abrir las puertas para que comisiones independientes establecieran la veracidad o la falsedad de las supuestas evidencias, reaccionó indignado provocando unilateralmente el colapso de las relaciones bilaterales.
Esta decisión fue la formalización de un proceso de deterioro de la institucionalidad diplomática. Y cuando esto ocurre-como lo explicó el ex canciller Guillermo Fernández de Soto- se cae en la trampa de ‘diplomacia del micrófono’ al pretender dirimir a través de los medios de comunicación las diferencias, lo que constituye un grave error.
Sobretodo, cuando este trance, esconde los problemas de fondo. No en vano, los países de la vecindad han reaccionado porque esta pugnacidad terminó calentando la región.
La decisión, apresurada e irracional, tiene graves efectos jurídicos, políticos y económicos que terminan afectando a sus propias comunidades que comparten un mismo origen hispánico y unas relaciones ancestrales de vecindad. Por encima de las disputas personales o ideológicas, los gobiernos no podrán romper de un solo tajo las relaciones de hermandad geopolíticas que históricamente hemos compartido.
Los tambores de guerra, que pregonan irresponsablemente, bandos extremistas de ambos países no deben calar. Como un país con una larga tradición democrática no debemos caer en semejantes tentaciones. Colombia debe dar ejemplo de esa tradición.
Lo acaecido esta semana entre Colombia y Venezuela demuestra la inestabilidad y los efectos que provoca en América Latina. Por eso comenzó a gestarse una mediación para buscar espacios para mitigar la hecatombe.
Santos, con el aplomo que ha demostrado, sabrá enfrentar el chaparrón diplomático y restablecerá, más temprano de lo que se cree, la normalidad fronteriza, como lo han señalado analistas. En su óptica, la crisis durará poco. Esa será la mejor oportunidad para mostrar su talante y el cambio de rumbo.
“Santos, con el aplomo que ha demostrado, sabrá enfrentar el chaparrón diplomático y restablecerá, más temprano de lo que se cree, la normalidad fronteriza”.
Inesperadamente falleció ayer el dirigente comunal Julio Peña López, padre del abogado Enrique Omar Peña, actual gerente de Aguas del Huila. Colombia, su tierra natal, pierde a un líder ejemplar. Nos unimos de corazón a sus familiares y les expresamos nuestras sentidas condolencias.




