Ignacio Vargas Chaux – Chávez: un disparate histórico (I)
Julio 28, 2010 a las 12:00 am
Pretenden éstas cortas líneas, escritas en dos entregas semanales sucesivas para nuestros amables lectores, tratar de desentrañar la realidad de una falseada verdad histórica promovida por el actual presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, que tiene que ver con la causa cierta del temprano fallecimiento de Simón Bolívar, cuando apenas pisaba las fronteras de la gloria, producto de su pródiga y ajetreada existencia. Ello, de paso, nos conducirá a entender también el porque para nosotros, Chávez constituye un verdadero disparate de la historia contemporánea.
Por estos días de celebración del bicentenario libertario, y de recrudecimiento del conflicto Colombo- Venezolano atizado por la manifiesta enemistad que se profesan los dos presidentes, no ha pasado desapercibido un hecho que tiene tanto de irreverente como de histriónico, proveniente del más grotesco y locuaz gobernante contemporáneo, el incómodo vecino comandante Hugo Chávez: la exhumación de los restos mortales del libertador Simón Bolívar, por orden de éste último, con el supuesto fin de cambiar la historia, determinando que su muerte fue causada por envenenamiento de los colombianos, y no de tuberculosis pulmonar adquirida de forma natural, conforme lo enseñan estudios científicos.
¿Pero cuál fue la causa real de la muerte de Simón Bolívar?
Enseñan eruditos investigadores, que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, el hombre y Libertador que planeó, peleó, dirigió y organizó un total de 472 batallas, entre noviembre 26 de 1810 (Batalla del Coro) y enero 22 de 1826 (Batalla del Callao) murió a los 47 años, un 17 de diciembre de 1830 en la quinta de San Pedro Alejandrino, cerca de Santa Marta, llevando consigo la gloria de haber dado libertad a 6 naciones: Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.
Se tienen como primeros y valiosos elementos probatorios de la causa del fallecimiento, el Protocolo de la Autopsia, realizada por su médico Alejandro Próspero Reverend, y el cuidadoso diario que llevó este ilustre francés. Tales probanzas, que respaldan la tradición generalmente aceptada, indican que la última enfermedad del Libertador, la que lo llevó al sepulcro, fue una tuberculosis pulmonar que evolucionó en terreno predispuesto a adquirirla por herencia de sus padres, y agravada por una vida llena de privacidades, entregada en holocausto con febril actividad a la independencia de América. Así lo diagnosticó Reverend con certero ojo clínico desde que lo vio casi agonizante, y lo dejó consignado en el primero de los 33 boletines o informes médicos que escribió para dar cuenta diaria de la enfermedad que aquejaba al Padre de la Patria. (Continua…) -ivargaschaux@gmail.com.co-




