JORGE FERNANDO PERDOMO
Julio 30, 2010 a las 12:00 am
La edad dorada
En la mitología griega, se identificó como la edad dorada una época del reinado de Crono después de haber derrotado a su padre Urano con la complicidad de su madre Gea. Encerrados nuevamente en el tártaro, lugar de tormentos y sufrimientos eternos, los cíclopes, gigantes un solo ojo, y los hecatónquiros, gigantes de cien brazos y cincuenta cabezas, Crono asumió el reinado de los dioses junto a su hermana Rea y durante una época la gente de entonces no necesitó leyes ni reglas. Todos hacían lo correcto y no existía inmoralidad.
El sueño de toda sociedad es conformar una nación en ese estado ideal, que para algunos es una quimera, que bien puede interpretarse como una idea falsa de la realidad frente a la condición humana o al monstruo que según la fábula griega vomitaba llamas, tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón. Es decir un imposible.
En Colombia, la del bicentenario, la edad dorada esta lejos de alcanzar, mientras monstruos mas peligrosos que el cancerbero o perro de hades o la hidra serpiente policéfala, como es el flagelo de la corrupción, amenacen “la estabilidad y seguridad, socavando las instituciones y los valores de la democracia, la ética y la justicia, y al comprometer el desarrollo sostenible y el imperio de la ley” según lo declaró el preámbulo de la convención de las Naciones Unidas contra la corrupción.
Según el índice de percepción de corrupción de transparencia internacional, Colombia que en 1998 tenía un puntaje de 2.2/10, en 2008 alcanzó 3.8/10 ubicándose en el puesto 70.
Sin embargo, a pesar que el foro económico mundial de 2007 identificó la corrupción como el segundo factor que mas dificulta la realización de negocios para las empresas colombianas, solamente el 2.9% la considera como un problema prioritario, frente a la violencia con el 31.49% y el desempleo con el 20.7%.
Combatir la corrupción será uno de los propósitos del Presidente Santos que la ha identificado como uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis
Esperamos que al final del cuatrienio, o más bien de los próximos ocho años de gobierno, los resultados del índice de transparencia en la gestión administrativa aumenten en relación con las calificaciones precedentes, de tal forma que en un futuro no muy lejano podamos construir la edad dorada de Colombia.




