Miguel Ángel Tovar
Julio 30, 2010 a las 12:00 am
Después de mí, el diluvio
Al rey francés Luís XV se le atribuye ésta frase premonitoria al posterior estallido de la Revolución. Su narcisismo y egolatría lo hizo pensar que tras su reinado, el país quedaría sumido en el caos y la destrucción. A partir de este suceso, cada gobernante que se cree insustituible, a la hora del retiro forzoso recurre a desarrollar cataclismos de despedida de tal magnitud, que desencadene hacia el futuro situaciones difíciles para su sucesor. Traduciendo esto al lenguaje paisa: “Ahí les queda ese caos…, ese M……y el que venga que arree”.Como quien dice, cuando ya no los pueda dirigir, ¿los empujo al vacío? Fuerte advertencia a su heredero político: “Tu futuro lo determino yo porque el poder aún es mío”. Triste ejemplo de insolidaridad y egoísmo, propio de quienes viven enfermos de poder.
Algo similar ocurrió aquí, justo cuando Chávez aprobó venir a Bogotá aceptando la invitación de Santos al acto de su posesión. La inconveniente provocación en la OEA sacando a relucir verdades ya sabidas por todo el mundo, desencadenó la reacción del coronel, quien compra peleas por doquier.
¿Y qué perseguía Uribe con este acto ramplón e inoportuno? ¿Vengarse? ¿Crispar la situación sin importarle un bledo lo que pueda pasarles a los pueblos fronterizos? O ¿Crear otra cortina de humo para ocultar los graves delitos que está destapando el ex director de Inteligencia (DAS), Fernando Tabares, cuando compromete al presidente como director en la sombra del espionaje y persecución contra magistrados y oposición? O ¿Está confesando que su proyecto de acabar las guerrillas fue un fracaso, porque ahora no solo están acá, si no también más allá de las fronteras? Las golpeó y las debilitó, pero ¿las liquidó? ¿Quiso imponerles a sus vecinos la Seguridad Democrática, válida para Colombia pero discutible en países que no tienen conflicto armado y se “entigra” cuando allá no cogen presos ni liquidan, a los que aquí tampoco han podido apresar en tantos años? Y si están allá los guerrilleros colombianos, ¿por qué los dejaron pasar? ¿La obligación no era impedir su salida? O ¿Está reconociendo que su S.D. no fue tan efectiva? Hizo todo lo posible por aislarnos del continente, porque con bombas e improperios no se puede convivir con los vecinos. ¿Era ésta la mejor manera de celebrar al bicentenario, profundizando la antigua separación de la Gran Colombia?
Por primera vez en la historia del país, cinco millones de habitantes fronterizos cuentan las semanas, los días y las horas que faltan, para que termine un gobierno que tantos descalabros le generó a la economía y a su vida cotidiana.




