Ramiro Adolfo Muñoz

Julio 30, 2010 a las 12:00 am

Oligopolio de contratos

Interesante el balance que se está haciendo en estos días, en los medios de información, sobre quiénes son los dueños de los contratos de obras civiles en Colombia.

La investigación arroja resultados sorprendentes sobre la concentración en seis empresas de aproximadamente el 87% de los contratos de obras públicas en el país.

Esta debilidad de la administración pública se está convirtiendo en un problema de tamaño macro en la economía colombiana debido a que tiende a generar prácticas oligopólicas, demasiado dañinas para el desarrollo armónico de una nación en vía de desarrollo.

El soterrado direccionamiento se presenta en los contratos pequeños pero ahora se aplica abiertamente a los contratos de gran cuantía, hasta el punto que la Sociedad Colombiana de Ingenieros ha tenido qué pronunciarse sobre esta situación.

Por ejemplo, en una oferta de contratación de una obra de 700 millones de pesos se exige experiencia en obras que sumen diez veces ese valor en los últimos dos años, o sea siete mil millones de pesos.  Este condicionamiento descarta de entrada a cualquier experto contratista que lleve 30 años de experiencia y que en los últimos dos años solo haya contratado nada más unos cinco mil millones de pesos.   ¿Cómo les parece?, se sustrae a gente experta o empresas de reconocida trayectoria por el afán de direccionar a favor de alguna persona.

Como la situación se generalizó, entonces los mismos pocos grandes contratistas se están tomando la mayoría de los contratos en Colombia, afectando la oportunidad que deberían tener profesionales y empresas medianas y pequeñas que poco a poco van perdiendo competitividad ante el arrasamiento de aquellos. Es como dicen en la economía: “El pez grande se come al chico”.

La solución es sencilla: disminución de los requisitos habilitantes.    Entidades serias como los gremios de ingenieros y arquitectos deberían ser escuchados para emitir conceptos sobre la estandarización de los requisitos en la contratación pública.     No puede quedar el tema tan suelto al libre albedrío de la entidad contratante de definir requisitos sin tener suficientes argumentos técnicos.

Me atrevería a señalar que esta concentración de los contratos en manos de unos pocos, también afecta la generación de empleo porque estos grandes contratistas están haciendo grandes inversiones de sus utilidades en actividades que no crean nuevos puestos de trabajo como los lotes de engorde o la inversión en el extranjero. Algo deberían hacer nuestros legisladores.

ramiromunoz@live.com



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