Confiaron su dinero y terminaron estafados
Agosto 14, 2011 a las 1:15 am
FRANCISCO ARGÜELLO
LA NACIÓN, Neiva
Una empresaria de una inmobiliaria en Neiva pidió dinero, prometió casas en remate y jamás respondió. Cuatro víctimas narraron lo ocurrido y demandaron a la mujer por estafa en la Fiscalía. Las pérdidas superan los 150 millones de pesos.
Pensaron que era el negocio de sus vidas. No obstante, terminaron perdiendo su dinero, fueron engañados y ahora sufren las consecuencias de una posible estafa.
Son cuatro víctimas neivanas-el número es mayor-, trabajadores, honrados, tres de ellos, de la alta sociedad de la capital huilense que confiaron en un negocio pulpo que terminó convertido en un engaño. Al menos, 160 millones de pesos se habrían perdido, al menos entre las víctimas que reportaron su caso a LA NACIÓN. La cifra es mayor.
La primera historia afecta a Henry (nombre cambiado por petición de la víctima), reconocido ferretero en Neiva. En abril de 2011se dejó seducir por una jugosa propuesta de Johana Figueroa Castro, una neivana, empresaria de la construcción y dueña de la Inmobiliaria Mi Casa, ubicada en el tercer piso del Centro Comercial Megacentro, centro de Neiva. (La empresa, creada en 2010, figura en Cámara de Comercio de Neiva con un capital de diez millones y cuyo gerente es Miguel Antonio García Castañeda).
La mujer le ofreció a Henry una casa en remate en el barrio El Jardín. Se la mostró, le dijo que estaba en remate con un banco y luego le pidió 35 millones de pesos que debía cancelar lo antes posible. De lo contrario, el negocio se esfumaría.
Acosta, ilusionado por su bien raíz, acudió a sus ahorros de más de treinta años de trabajo, prestó otro tanto y un resto más lo adquirió con su familia. El 4 de abril en el Palacio de Justicia, Acosta entrega el dinero en efectivo a Figueroa Castro.
“Ella promete que al día siguiente me entrega los documentos para hacer los trámites de legalización del inmueble”, expresa el ferretero. Y pasó una semana, dos, tres y ni el dinero, ni la casa se hicieron realidad.
El tiempo transcurrió y Johana Figueroa promete devolver el dinero o la residencia “y pasan semanas, meses y nada”. Diez mensajes de texto enviados al celular del empresario dan cuenta de los compromisos de la neivana fueron incumplidos.
Henry, desesperado, llegó hasta la dirección de la residencia supuestamente en remate que la mujer le había ofrecido. Y, la mayor sorpresa fue encontrarse que la vivienda jamás ha estado en remate y menos pertenece a Figueroa Castro.
Testimonio
“Ahí me di cuenta que era una estafa”, dice en medio de lagrimas porque se siente engañado, impotente.
Tramitó un certificado de libertad y tradición de dicho inmueble y le confirmó a Figueroa del engaño. La mujer le respondió que se había equivocado de dirección y era otra casa.
Lo que el señor Henry (quien instauró una denuncia en la Fiscalía, cuya noticia es la 410016000586201103530), no imaginaba, era que no era la primera víctima del engaño.
Humilde mujer
Hace tres años, La Inmobiliaria Mi Casa S.A, también engañó a una humilde mujer, empleada doméstica. Aprovechó su cercanía con una institución educativa y le planteó el negocio: Una hermosa casa en remate en tan solo 19 millones de pesos.
Emilse (nombre cambiado), pecó por inocente, prestó seis millones de pesos, sacó de sus ahorros y el resto lo pusieron sus hijos, quienes desconocen lo sucedido.
“Me dijo que había un remate muy bueno, pero que tenía que conseguir 19 millones urgente”, narra Emilse. Johana Figueroa prometió que había comprado la casa, pero que debían esperar dos semanas para los documentos.
Pasó un mes, dos meses. Van más de dos años y ni el dinero, ni la vivienda aparecen. “Yo soy muy desconfiada, pero caí redondita”, dice la mujer, quien teme que sus hijos se enfaden por lo ocurrido.
Emilse, llora cuando recuerda el dinero perdido. Para recuperarlo tendría que volver a nacer, como dice la mujer, “Esa mujer tiene una cosa para mentir, para envolverlo a uno que uno hasta cree”, expresa al confesar no tener odio en su corazón.
“Diosito sabe cómo hace las cosas, es plata bien habida, limpia, de trabajo, sudor de mi frente”, narra. “Señor Jesús, usted sabe que es plata bien ganada, ayúdame a no dejarme morir”. Emilse se estaba enfermando.
Andrea, (nombre cambiado), es docente y le entregó en efectivo a Johana Figueroa 35 millones de pesos para una casa en remate que le ofreció dicha empresaria.
“Me dijo que todos los remates eran adjudicados a ella. Era mi oportunidad de adquirir casa (la que le ofrecía era en la carrera cuarta, centro de Neiva). Le pone a uno una cara buena, de servil. Yo creí y perdí mi dinero”, cuenta Andrea, a quien la empresaria le mostró una casa que no terminó siendo de su propiedad.
Los 35 millones de Andrea eran del esposo y los documentos de la casa saldrían en abril de 2011, es decir, un mes después del negocio. “Vi que pasó el tiempo, comencé a pedirle la casa o el dinero y me ponía muchos problemas. Me dijo que estaba enferma, debía irse a Bogotá a una cirugía (…)”.
No obstante, el esposo de Andrea, terminó descubriendo el engaño. Con el supuesto número de radicado del remate, averiguó en Bogotá “y resulta que ni ese número de radicación o dirección existe. Eso es falso (…)”. La historia de Luis Acosta, primer denunciante, se repetía.
“No se aparece, no me responde, en ocasiones me dijo que me devolvería el dinero, me citaba en el banco, que nos viéramos a tal hora, yo llegaba y nunca aparecía”, narra Andrea, al confesar que Johana Figueroa le decía que gran cantidad de apartamentos y locales comerciales del centro de Neiva eran de su propiedad.
Y, la cuarta víctima es la más afectada. Perdió 78 millones de pesos. Es una destacada profesional de la salud y buscaba con la casa en remate que le ofreció Figuera Castro, construir un hospedaje para niños víctimas del cáncer en Neiva. La residencia está ubicada en la calle 12, entre carreras Quinta y Sexta. (El predio no está en remate y tiene un dueño que no es ella).
“Le entregué el dinero en efectivo, me dio vueltas durante meses y no resultó con la casa ni con la plata. No me ha respondido con nada. No solo me lo ha hecho a mí”, dice la mujer, enferma de nervios.
“Me ha implicado problemas familiares, emocionales, de salud”. LA NACIÓN tiene copia de las demandas de las víctimas a la Fiscalía.
“Me metí en un lío bastante grande”
Johana Figueroa Castro, demandada por supuesta estafa, llegó a LA NACIÓN y respondió por qué terminó metida en un lío tan grande.
-¿Cuál es su versión de los hechos?
En ningún momento he negado mi deuda con esas personas, es más. Creo que con Luis Acosta estuve en una conciliación ante la Fiscal. Lo mismo que con la empleada doméstica. De pronto con las otras dos señoras no he podido hacer ningún tipo de acuerdo porque las cosas están delicadas, tengo unas amenazas fuertes en mi contra. He dejado esos casos en manos de la Justicia.
-Empecemos, ¿Qué explicación tiene de lo sucedido?
Pienso que me metí en un lío bastante grande. Llevo mucho tiempo manejando finca raíz, tuve una persona que me ayudó mucho en compra de inmuebles, es un abogado que al final parece que no era ni abogado, a ese señor le confié muchas cosas, con él conseguí varias cosas. Se llama Mauricio Fierro, le tenía mucha confianza. Fui muy bobita porque confíe en esa persona, él me hacía todas las transacciones porque eso se hace ante el banco Agrario y las filas soy muy grandes, entonces él me hacía todo. Yo tenía un listado de inmuebles a remate, él me decía listo Johana usted compre un inmueble por la base y me daba direcciones de las casas y me decía que en tal fecha me entregaba el inmueble. Pero, yo fui acumulando inmuebles hasta qué se los pedí porque todo el dinero que me llegaba se lo pasaba a él. Cuando fui a reclamar lo que pensaba que tenía, no tenía absolutamente nada. Yo no soy ni testaferro, no tengo nada. Yo sí fui engañada. La persona que me ayudó a mí desapareció y yo quedé con las deudas de esas personas. Yo les firmé una letra por un dinero que no me he comido. Estoy tratando de conseguir y pagar esa plata. Pueden indagar, buscar y confirmar que no tengo ninguna propiedad. Estoy respondiendo, no me he ido de Neiva porque no tengo por qué hacerlo.
-¿Tiene con qué responder?
Con mi trabajo y con lo que yo más pueda. Como le dije al abogado ‘si a mí me toca ponerme a pagar de a 10 mil, 100 mil pesos lo hago’. No he negado la deuda, estoy poniendo la cara, luchan por sacar mi empresa adelante para poder responderle a la gente. Ya estoy buscando el dinero para pagarle al ferretero y empleada doméstica. Me quedaría solamente la deuda de las otras dos señoras.
-¿Tiene propiedades para responder?
Yo no tengo nada. No tengo ningún inmueble. Si estuviera estafando yo tendría propiedades, pero no.
-La veo tranquila, fresca, poco preocupada por lo sucedido
No, no estoy fresca. Estoy prendida de Dios y sé que me ayudará a salir de esto. Tengo visa para viajar al exterior. Pudiese irme, pero no, estoy trabajando. Lo que me ha afectado es el problema de mis hijos en el colegio porque los niños no tienen absolutamente nadas que ver, son inocentes y eso me ha dolido. Yo sé que la plata la consigo. Si a mí me dejan trabajar les respondo. Un día me puse a mirar un día por internet que uno podía adquirir un carro y pagarlo por cuotas diarias. Yo dije ‘hombre, si eso es así por qué yo no les puedo pagar a ellos así’, pensé yo. Mi intensión nunca ha sido negarme.
-Usted insiste en que la dejen trabajar, ¿pero cómo confiar en una mujer que ha quedado mal con más de 150 millones?
No, pienso que las cosas no son como la gente las dice. Usted puede juzgar a las personas, pero no sabe lo que ha pasado. No puedo parar mi empresa por este contratiempo.
-Pero el contratiempo no es de poca monta, hay unas víctimas, le repito más de 150 millones perdidos y ya usted fue denunciada por estafa
Sí, lo sé, creo que hay tres demandas. No estoy fresca como usted lo dice, estoy trabajando y tengo que seguirlo haciendo. No voy a parar mi empresa. Cómo le pagaría a alguien sino me dejan trabajar.
-¿Dónde está la plata?
Yo no sé, no tengo la plata. Esa es la ironía de la vida. Tengo que responder por algo que no he gastado, no me he comido. Si tuviese eso invertido, hace mucho tiempo lo había entregado.
-Entonces, ¿quién tiene la plata?
El abogado que me ayudaba a mí, Mauricio Fierro.
-¿Ya demandó en la Fiscalía a Mauricio Fierro?
No, se perdió, se fue. Él me dejó sin nada. Yo todavía no lo creo.
-Pero, ¿cómo la demandan por estafa y usted no demanda a quién, según usted, se hurtó el dinero?
Póngale cuidado cómo fue la película. Yo sí invertí mi plata, lo de esta gente es ciento algo de dinero. Lo mío fue mucho, mi capital. A veces cierro los ojos y digo ‘Dios mío estoy en un problema muy tenaz, yo no tengo nada, estoy sin nada. Tengo mi vida para ver como pago a esta gente’. Mi abogado me aconsejó que fuéramos a buscar a Mauricio Fierro, a colocarle la demanda. Estoy en ese proceso.
-¿Por qué hasta ahora cuenta que supuestamente también la estafaron?
No, me di cuenta cuando empecé a afanarme porque compraba todo muy seguido, pero no recibía el bien raíz. Cuando empecé a afanarlo, me decía que no tenía nada. Yo tengo el listado de casas de las que viviendas que yo pagué y resulta que las propiedades ni pertenecen a esa dirección, ni en remate. Estoy respondiendo por algo que no he tocado. Lo único que me detiene son unas amenazas horrorosas que usted puede confirmar en el Gaula. Hace ocho días me amenazaron con un arma de fuego, fue una persona a mi apartamento y dijo que era el encargado de cobrar una letra de dos personas. Se hizo llamar abogado de la limpieza social, yo no entendí.
-¿Por qué les mintió a sus clientes, les prometió y no les cumplió, los citaba y no cumplía?
Porque yo confiaba que esta persona me respondiera. Él me ponía citas y nunca las cumplía. No he robado nada, pequé por ingenua, me dejé convencer. Estoy dando la cara.





AHY QUE APRENDER A DESCONFIARRRRRRRR
A LOS ESTAFADOS LES DIGOOOO
AHY QUE APRENDER A DESCONFIARRRRRRRR
Ojala se haga justicia y k esta estafa no kede en la impunidad, gracias por denunciar, hay k hacerlo con todos estos aprovechados descarados.
Y a la señora Johana Figueroa! dele vergüenza estafar a la gente. Somos muchas las personas honradas que trabajamos en inmobiliarias y por su culpa terminamos pagando el pato, porque la gente empieza a desconfiar y a creer que somos iguales de ladrones a usted.
A esta señora no deberían de dejar que siga con el negocio de finca raíz pues lo que harían es darle mas tiempo para que estafe a mas incautos. Esto es una bomba de tiempo!!!! pilas señores de la fiscalia
PEDRO MARTIN POR ALEXANDER PLAZAS TE CAERAS NO VOTARE POR TI
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