¿Cuantas veces tengo que perdonar?

Septiembre 10, 2011 a las 11:33 pm

Palabra de Vida

Padre Elcías Trujillo Núñez

Especial LA NACION

“Entonces Pedro  preguntó: “Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No te digo siete, sino setenta y siete ves.” (Mateo 18,21-35)

En nuestra corta existencia todos hemos ofendido y hemos sido ofendidos. Parece que esto va impreso en la condición humana. Nuestro hombre viejo convive muchas veces cómodamente con el hombre nuevo.

El Evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre el del perdón vivido desde la misericordia. Perdonamos  por muchos motivos: por resignación, para evitar mayores enfrentamientos, por presiones de otras personas… El perdón al que nos invita hoy Jesús es el perdón desde la misericordia.

Pedro cree que es generoso al proponerle al Señor el número de veces que hay que perdonar al reincidente, le pregunta si siete veces son suficientes. Para los rabinos de la época tres era el número de veces que había que perdonar, la cuarta vez que  ofendiera la misma persona no obligaba al perdón. Cuando Pedro habla de siete veces está cogiendo el número de la perfección espiritual. Jesús le contesta hasta setenta veces siete; lo que quiere decir es que hay que perdonar siempre.  Hay en las palabras del Señor una razón bastante explícita: no hay que llevar cuenta de las veces que hemos perdonado, si Dios llevase cuenta de las veces que nos ha perdonado, estaríamos perdidos. Hay que olvidar las veces que nos han ofendido y las veces que hemos perdonado.

Ante el perdón tomamos diferentes posiciones:  Hay unos que dicen: perdono pero no olvido. Esto lógicamente no es perdón humano y mucho menos cristiano. El recuerdo es fruto del pasado, la ofensa también y el dolor que  produce la ofensa se revive una y otra vez mientras se recuerda. Tantas veces el Evangelio nos habla de recordar las cosas grandes que Dios ha hecho por nosotros, pero nunca  habla de recordar la ofensa ni el dolor que ésta produce. Otros afirman: yo le perdono, pero conmigo que no vuelva a hablar más… En realidad no es perdón, es una venganza que  retira el corazón y la palabra a quien  ofende.

Alguno me dirá que esto del perdón podría valer en aquella época, pero en este tiempo con tanta violencia y terrorismo, con tantos asesinatos e injusticias más valdría volver al ojo por ojo y diente por diente… Hoy Jesús nos anima a adquirir el hábito del perdón tal y como Dios hace con nosotros. El Señor vino a darle corazón al perdón humano, desde ahí, desde el corazón es desde donde debemos entender este Evangelio.  Preguntémonos: ◦¿Me perdonarme a mí mismo?  ◦¿Perdono con misericordia a los que me han ofendido? ◦Soy consciente del perdón misericordioso de Dios conmigo?. Para el perdón cristiano es muy importante tener conciencia de sentirse perdonado por Dios. Sólo en referencia a Dios encontramos sentido al perdón ante las dolorosas ofensas.  Debemos  perdonar de corazón. Dios mira el corazón; es ahí donde se fragua el pecado, es también en el corazón donde debe fraguarse el perdón. Feliz domingo. Sugerencias e mail: elciast@hotmail.com



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