‘Las primeras tentaciones’ de Heider Rojas
Septiembre 18, 2011 a las 12:54 am
Una historia estremecedora, donde el artista colonial vuelve a nosotros para pintar al Cristo que soporta las vejaciones modernas con estimulantes.
Por Marco Polo Salcedo*
Especial LA NACION
Mientras me mira leer, le he dicho a Lis que muchas veces buscamos en el texto, en el cuento o la novela, algo nuestro. Ese es uno de los intereses naturales de un lector cualquiera. En éste libro creo haber encontrado algunas cosas vividas o ejercidas en el oficio. Luego, al reseñarlo, la crítica, que es la inmersión en el texto, nos resulta así más que sencilla. Es la impresión inmediata.
De lo que me gustó, hay más de una historia, pero sobre todo aquella en que lo nuestro, o lo mío, mira hacia el sur.
En Los extorsionistas discurre la vida del cineclubista entre los investigadores y las cintas quemándose como el aburrimiento de los neivanos. Pero desde su negocio se hace la “inteligencia” a sus clientes para la extorsión. La tienda es un ardid y las últimas frases delatan al criminal que al final desaparece. El narrador es sospechoso. Pero le importa muy poco si tiene otra teta para la succión. Es casi un mundo caricaturesco el que me gusta.
Boogie el aceitoso, de nuevo inteligente. Un mundo que va lento como la ciudad del calor y donde dos o tres frases alcanzan a iluminar esa vida deslizándose, ya escrita, ya usada como el rodar de una vieja película en sepia. Me parece el mejor cuento en negro que se aproxima a la luz de Neiva.
Sus textos recientes y maduros van, del reto y la provocación, a la ironía o al atrevimiento de mezclar recursos del ensayo y el discurso frío de una sociedad anónima. Primeras tentaciones es una historia estremecedora, donde el artista colonial vuelve a nosotros para pintar al Cristo que soporta las vejaciones modernas con estimulantes. Una sórdida sonrisa parece profanar la realidad del hombre que fue Dios, creación humana. El modelo con el milagro de la cocaína que lo ayuda a soportar esa noria de ser miserable y llegar a la opulencia para volver a caer.
Preciosos sanatorios. Filósofos suicidas. Ladrones de huecos. Tesoros del Magdalena. Se avista por ahí el género policiaco o la inacabada ciencia ficción, los sueños perpetuos que se deslizan en la terrible incomunicación. Es una hermosa edición ilustrada con la obra pictórica de Darío Ruiz.
* Literatura y Mistela





Sus escritos están entre la Novela, el teatro y la poesía ; es un escritor abierto, tiende al libre pensamiento, no tiene reglas fijas para sus escritos hay diversidad de temas, es un escritor vivo , que plasma su época, sus sueños, sus metas, sus miedos etc.