La leyenda del Vaquero
Diciembre 18, 2011 a las 5:47 am
HABLEMOS DE…
El fantasma de Juan Vaquero se escucha gritar en los potreros y por las calles de Yaguará el galopar de su caballo y el obstinado latir de Lucifer.
Jairo Beltrán Tovar
Especial LA NACIÓN
El compositor Eduardo Pastrana Moreno, inquieto investigador del mundo mítico de los pueblos, tuvo a bien hacerme llegar para “HABLEMOS DE…” la leyenda de “Juan Vaquero”, perteneciente a la historia oral de Yaguará, municipio ampliamente conocido por su ganadería, los quesillos y ahora mismo por la represa, centro de importante atracción turística nacional.
Dice el compositor que escuchó de los abuelos, que en tiempos de Semana Santa, en épocas muy remotas, cuando Yaguará empezaba a formarse como pueblo ya era tierra de grandes ganaderías y de avezados vaqueros, entre ellos el famoso Juan, personaje célebre por sus aventuras en el campo de las haciendas, especialmente con todo aquello relacionado con el manejo de animales, cabalgares y vacunos. Que tal señor jamás creyó, en lo que llamaba cuentos chinos, menos con los que predicaba la iglesia, como ir a misa los domingos, ayunar y guardar los días santos de la semana mayor, porque para estas fechas los malos espíritus rondan por doquier; cuentos chinos que según Juan se inventaron los curas para asustar a los niños, y para que los maridos dejen de ser infieles, al menos por ese tiempo.
Una de las tantas leyendas es la no acudir a ríos o quebradas a lavar, menos bañarse ni pescar, ya que el poira y el mohán, que son espíritus del maligno, están al acecho de quienes violan estos mandatos para pegarles su susto. Que el jueves santo, día de recogimiento y de oración, en la noche se corre el riesgo de encontrarse con la candileja, o con la mula del diablo, y, el viernes… ni pensar subir al curubo, porque el lazo del amor se agiganta de tal manera que hace imposible el descenso después de comer la apetitosa fruta. Para Juan Vaquero estas historias no eran otra cosa que chistes de circo, y se los gozaba a carcajadas, porque además de comunista era ateo.
Continúa la historia diciendo que un jueves santo, Juan Vaquero salió a rodear el ganado y que un torete cebú se apartó de la manada y se perdió entre las matas de monte y pastizales. El extravío de animal lo obligó reanudar la búsqueda el día siguiente, o sea, el viernes. Luego de apartar las vacas de lechería, aperó su caballo con silla de cabeza y salió al campo en busca del torete, por los lados de Iquira y Teruel. Se llevó con él a Lucifer, su perro de vaquería, lo auchó hacia el monte y tras él, hizo galopar la cabalgadura llevando presto el rejo de enlazar, recién engrasado con cebo y manteca rancia. Juan Vaquero en todo el recorrido no hacía más que maldecir, porque se hacía noche y no encontraba al animal. Sin darse cuenta lo sorprendió la oscuridad, arropándolo de tal manera con una sobra negra, casi absoluta, que le hacía difícil reconocer el camino. De pronto Lucifer miró a lo lejos una luz resplandeciente y empezó aullar asustado. Es el toro, gruñó Juan Vaquero, y sin pensarlo dos veces se enrumbó al lugar. Alistó el rejo con los aros del chipiao, buscó el ángulo perfecto para enfrentarse al enfurecido animal y no errar el tiro, lanzó el rejo, pero éste ya lo esperaba con ojos saltones y brillantes como arrojando fuego. Con las patas y cornamenta el cebú escarbaba la tierra ocre y amarilla de la pradera, desmoronando los barrancos en medio de una tempestad de ensordecedores bramidos como si salieran de los mismos infiernos. Juan Vaquero, clavó las espuelas en los ijares del alazán, templó el rejo en la cabeza de la silla y el vacuno al sentirse sometido, bramó con mayor fuerza yéndose en ristre contra caballo y jinete, derribándolos en la primera envestida. Una vez los tuvo en el suelo hundió sus astas en el vientre del caballo hasta darle muerte; luego masacró el perro pisoteándolo y arrojándolo por el aire. Aun así Juan Vaquero no se daba por vencido, y gritaba a los cuatro vientos: ¡¡maldito, de voy a matar, mataste el caballo y a mi perro Lucifer, ahora te toca a ti, maldito! y desfundando su puñal quiso descabellar al cebú clavándolo como estoque en el mismo lugar que lo hacen los toreros, pero este le ganó la partida y de mil cornadas lo mató.
Desde entonces, el fantasma de Juan Vaquero se escucha gritar en los potreros y por las calles de Yaguará el galopar de su caballo y el obstinado latir de Lucifer. El compositor Eduardo Pastrana Moreno, ilustra los momentos de esta historia en la letra de su corrido llanero:
JUAN VAQUERO.
Yaguará fue de vaqueros, eso me dijo el abuelo;
rico en ganado éste suelo, toros, vacas y terneros,
en corrales y potreros .Con el viento galopaban,
los vaqueros que montaban; con la luz de la alborada,
a conducir la manada, que con sogas enlazaban.
Este cuento todo cierto, pertenece a Juan Vaquero;
de raboegallo y sombrero, el vaquero más experto
de todo el departamento. Enlazaba con chipia´o,
y fue el rey con el volia´o, le pasó algo muy funesto,
a este vaquero resuelto, buscando al toro extravia´o.
Un jueves o viertes santo, marchó Juan por los senderos,
a enlazar en los potreros, al toro que ha busca´o tanto,
El cual ya produce espanto. Enlazando el gran bravío,
respondió con mucho brío y mató al potro y jinete;
al sabueso hirió de muerte, haciendo a éste día sombría.
Desde entonces Juan Vaquero, se escucha en semana santa,
gritar como alma que espanta, aquí ha vuelto Juan Vaquero,
en el brioso galopero, voy a subir hasta el cerro
a traer para el encierro y por siempre en el corral,
al despiadado animal que mató al caballo y perro.
Monumento a Juan Vaquero en la Plaza Ángel María Paredes Pastrana de Yaguará.
4 Comentarios para “La leyenda del Vaquero”
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En yaguara espantan los incapaces y corruptos en las alcaldias comenzando por el peperepe, aldemarcio, el adicto al trago y mariuhana y ahora el riñon con el aparato mientras los yaguareños se mueren de hambre por vender y regalar el voto. Que desgracia para un municipio donde espantaban los mitos en epocas de semanasanta con los antiguas y propios yaguareños no importados de otros municipios y regiones del Pais.
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JUAN VAQUERO… ESA HISTORIA SE LA ESCUCHE A MI PAPA HACE MUCHO TIEMPO… LES APORTO ALGO A LA HISTORIA…ESO OCURRIO EN LA ACIENDA PAPAGALLO…
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yo tambien la he escuchado pero en el municipio de gigante entonses diganme alfin de donde es esta bonita historia
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ESA HISTORIA SE LA ESCUCHE A MI PADRE (Q.P.D.) SOBRE LAS VACADAS QUE SE REALIZABAN EN LAS FINCAS DE YAGUARA Y SUS ALREDEDORES, ES PARTE DE LA CULTURA DE NUESTROS PUEBLO, OJALA EXISTAN JUAN VAQUERO, EN EL HERARIO PUBLICO, PARA QUE ESPANTE A LOS AMIGOS DE LO AJENO.





