Quim Gutiérrez: un catalán muy envidiado en Colombia
Febrero 5, 2012 a las 4:33 am
Este español es quizá el hombre más envidiado actualmente en Colombia. Su personaje de Adrián en La Cara Oculta le permitió compartir románticas y eróticas escenas con las colombianas Martina García y Marcela Mar y con su coterránea Clara Lago. La cinta se acerca rápidamente a los 250 mil espectadores a menos de dos semanas de su estreno.
Especial LA NACION
Cuando se habla de actores jóvenes y con talento el nombre de Quim Gutiérrez sale a flote en el cine iberoamericano con todas sus credenciales. Su rostro ya es familiar en numerosas producciones del cine español e internacional. Ahora la oportunidad la tiene en una producción de cine colombo-española: La Cara Oculta.
Empezó a actuar a los 12 años, cuando pidió a sus padres que lo inscribieran en una escuela de teatro y participaba en funciones de colegio con el único propósito de pasarlo bien, hasta que alguien le vio y le invitó a hacer un casting para una serie televisiva.
“Ese día lo pasé muy mal, tenía que darme besos con una niña tres años mayor, a pesar de lo cual me dieron el papel. No tenía actitud, no era actor, simplemente me divertía. Esa primera experiencia fue muy intuitiva”, asegura Quim, un catalán que se inició en el teatro y la televisión de su ciudad natal antes de dar el salto a Madrid, donde empezó a trabajar en la pantalla chica y la grande casi de manera simultánea.
“Coincidió que por esos días se estrenó la segunda película que rodé, Azul oscuro, casi negro, que recibió tres Premios Goya, obtuve el premio Revelación, y tuvo gran acogida en España y en festivales como el de Críticos de Nueva York y el de Venecia”, recuerda.
En La Cara Oculta, su primera cinta en Colombia, Quim Gutiérrez es Adrián, el director de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y el amor de tres mujeres interpretadas por las colombianas Martina García, Marcela Mar y la española Clara Lago.
Si hablar de los sentimientos es difícil en la vida real, descifrarlos cuando se está representando un personaje de ficción no tiene por qué ser más sencillo y para Quim es así de complejo describir a Adrián, tanto que al final el personaje no sabe quién es a ciencia cierta: ¿el malo o el bueno?, ¿Un oportunista del amor o su víctima?
Además del enorme ‘esfuerzo’ por dejarse amar por tres mujeres en la trama de la cinta, Quim tuvo que aprender en seis clases de piano lo que se obtiene en diez años de conservatorio. “Aparte de buen oído y ritmo y algunos pinitos tocando algún instrumento, no tenía ni idea del tema. Por suerte tuve un profesor con una paciencia infinita”, comenta.
Luego tuvo que aprender con el director asistente de la Filarmónica de Bogotá sobre análisis de partituras, fraseo y todos los elementos expresivos. “Eso fue apasionante también. Es uno de los privilegios de este trabajo, que te metes intensamente en algo durante dos semanas con gente brillante y te enriqueces”.
Háblenos de Adrián…
Es un tío complejo que tiene muchas fachadas y defensas. Es alguien bastante hermético, con poca capacidad de expresión de sus emociones, pero al mismo tiempo capaz de dirigir una filarmónica donde canaliza toda esa energía, toda esa pasión. Es un contraste muy interesante y que se puede extrapolar a todo el resto de relaciones que tiene con Belén, Fabiana y Verónica.
¿Qué fue lo que más lo impactó del personaje?
Es la historia de un hombre cuya mujer desaparece y en realidad él nunca sabe qué pasó, vive engañado. Yo enfoqué el proceso de Adrián como un proceso de dolor, de culpa y de un poco de miedo a lo que uno mismo se cree capaz de hacer.
¿Sigue angustiado por los besos forzados de aquella primera audición?
Ahora ya no producen tanta incomodidad (risas) en especial en La Cara Oculta donde alterné con tres mujeres maravillosas: Clara Lago, Martina García y Marcela Mar, con quienes tuve que realizar escenas románticas.
¿La oportunidad de trabajar con actrices como ellas qué le dejó?
Con Clara ya nos conocíamos en España y trabajamos en la película Primos, pero no habíamos tenido ni una frase juntos, es la primera vez y a los dos nos hacía especial ilusión. El entendimiento fue absoluto, compartimos un montón de momentos, de agobios, de angustias de escenas, pero el proceso fue muy fácil y placentero.
Con las chicas colombianas, maravilloso igualmente, tanto Marcela como Martina son dos fabulosas actrices. Me relacioné bastante más con Martina porque con Marcela lidiamos con cosas técnicas de la dirección de orquesta y ella de tocar el violín.
Con Martina hubo una química espectacular, tuvimos la suerte de conectar y de hecho en el estudio de los diálogos descubrimos matices de personajes. El trabajo con ella fue maravilloso.
Un comentario para “Quim Gutiérrez: un catalán muy envidiado en Colombia”
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SI AL MENOS HUBIERAN TAMBIEN COPIADO LA FOTO DEL BABOSO DEL QUE ESCRIBEN SE LES HABIA PERDONADO LA CALABERADA DE ANDAR TRANSCRIBIENDO…. mediocres.




