El rumbo de las fiestas sampedrinas

Se iniciaron las tradicionales fiestas del Huila, en desarrollo de las cuales habrá reinados, encuentros culturales, cabalgatas, ferias y muestras folclóricas nacionales e internacionales. Se iniciaron las tradicionales fiestas del Huila, en desarrollo de las cuales habrá reinados, encuentros culturales, cabalgatas, ferias y muestras folclóricas nacionales e internacionales. Sin embargo, ¿qué piensan ciudadanos de diversos sectores de lo que veremos en estas dos semanas de rumba y folclor? Heber Zabaleta Parra LA NACION, Neiva El rumbo de las fiestas sampedrinas El fortalecimiento e impulso permanentes de las tradiciones y las expresiones autóctonas de la región es lo que espera la ciudadanía de las festividades sampedrinas, que han iniciado en Neiva y todo el departamento del Huila. Así se desprende una consulta hecha por LA NACION con dirigentes de diversos sectores cívicos, empresariales, culturales, universitarios y políticos, entre otros. Igualmente,  llaman la atención sobre la ‘invasión’ de otras manifestaciones ajenas a  la tierra huilense, que  están desplazando las propias. Asimismo, se quejan de los desordenes y el excesivo consumo de licor en los diferentes eventos sampedrinos. LA NACION   preguntó:   ¿Qué es lo mejor de las fiestas en el Huila y debería conservarse y mejorarse para el futuro?  y  ¿Qué es lo peor de las festividades sampedrinas y que debería desaparecer? Gerardo Meneses, escritor laboyano 1. LO MEJOR: La integración de las familias y la comunidad en torno a la fiesta, los desfiles folclóricos, la comida típica y los eventos populares donde la reina es la reina, los cuetes y las alboradas, las carrozas, las orquestas nacionales, y las fiestas en los pueblos. 2. LO PEOR: El mismo Sanjuanero repetido hasta la saciedad, el maltrato a los caballos en cabalgatas interminables, la elitización y estilización de la fiesta popular, los costosísimos artistas extranjeros, y  las mafias, intereses e influencias que se mueven en el festival. Albeiro Castro Yepes, experto en turismo ¿Qué es lo mejor de las fiestas en el Huila y debería conservarse y mejorarse para el futuro? La expresión folclórica más representativa de las tradiciones culturales del Huila, es sin lugar a dudas el rajaleñas, ella marca la diferencia con los demás eventos folclóricos que se realizan en  Colombia, constituye entonces, el valor autóctono de la fiesta. Considero que el Rajaleñas debe tener un mayor espacio en la programación oficial, trascender a los encuentros y concursos con mayor presencia en los actos protocolarios. Debo aclarar, que se debe estimular la copla repentista, porque no tendría sentido, que los grupos repitan hasta el cansancio las coplas clásicas. Como una estrategia para la conservación de esta bella y única tradición musical de los huilenses, se debe incorporar la enseñanza del Rajaleñas en los planes educativos institucionales de la educación básica primaria y secundaria, al igual que se hizo con el sanjuanero huilense en la última década de la centuria anterior; decisión que hoy nos permite disfrutar de una expresión dancística consolidada, renovada y mejorada, que ha incidido enormemente en la creación de dinámicas económicas en la industria de la confección, el comercio de textiles y adornos, el transporte y la belleza, entre otras actividades económicas asociadas al baile del sanjuanero en sus diferentes categorías: infantil, juvenil, empresarial y reinados oficiales. ¿Qué es lo peor de las festividades sampedrinas y que debería desaparecer? Los juegos pirotécnicos se han venido presentando como un evento suelto y en cualquier lugar, olvidando su trascendencia y significado. Los estudiosos de la historia del folclor universal, entre ellos Bernardo Tovar Zambrano, nos dan cuenta, que estas expresiones han sido utilizadas desde la antigüedad como un símbolo de alabanza al sol  y luego como anuncio del nacimiento de Juan, el elegido para anunciar la llegada del Mesías. El evento, considero no está llamado a desaparecer, se le debe dar la importancia y significado que él tiene; el escenario apropiado es sin lugar a dudas el río Magdalena, el borde oriental del Parque Islas de Aventura, ideal para que los neivanos y turistas lo contemplen sin riesgo alguno y fácil de observar dese cualquier sitio de la ciudad. Paralelamente en el Malecón se deben presentar eventos teatrales y comparsas que recreen la mitología del alto magdalena y por supuestos las alegorías antiguas que anunciaban el nacimiento de Juan, evento que debe terminar con una gran rumba en el amanecer, como manifestación de júbilo por el nacimiento de quien vino al mundo con la noble misión de anunciar la llegada de su redentor. Germán Castañeda Hernández,  docente  investigador Lo mejor de las festividades del San Pedro es la muestra cultural y artística en donde se resaltan los valores de la región,  y que no parece transcender en la mayoría de la gente que no le da mayor importancia a nuestros valores. Lo peor de las festividades no es una sola cosa, son diferentes aspectos que hacen necesario replantear este tipo de programación:1. La excesiva celebración con base en el consumo de licor que induce a comportamientos propios de sociedades incultas. 2. El provecho que saca la clase politiquera de los contratos y patrocinios de los diferentes eventos para pagar favores políticos. 3. El desconocimiento de los artistas huilenses en favor de exponentes de otros ritmos ajenos a la cultura regional como vallenatos y rancheras, entre otros. Debe recortarse el tiempo de las festividades que contribuyen al desorden social de esos  días. Critico la presentación de artistas ajenos a la cultura regional, cuando lo propio sería un mayor reconocimiento a los nuestros. Clara Inés Vega Pérez, concejal de Neiva 1. Lo mejor de las fiestas en el Huila es la integración a través de la vivencia de las manifestaciones culturales como lo es el bambuco, los rajaleñas,  los desfiles, las cabalgatas, la gastronomía, los trajes típicos, el desfile de chivas, las comparsas, los zanqueros, las bandas populares, las alboradas, los personajes mitológicos, la participación de los municipios del Huila y otros departamentos en los diferentes reinados que se realizan.  Las celebraciones del San Pedro en las diversas instituciones tanto publicas como privadas, la exhibición y venta de artesanías no solamente del Huila sino de otros departamentos, la amabilidad y hospitalidad de los opitas. El retorno de huilenses a disfrutar las fiestas y  reunirse con sus familias, la promoción del Huila como destino turístico, la activación de la economía del Departamento.  Todos estos son aspectos que se deberían conservar 2. Deberían desaparecer: el consumo excesivo de licor que tiene como consecuencia las riñas callejeras, desórdenes públicos, accidentes de tránsito, personas embriagadas durmiendo en estado lamentable sobre las vías publicas. Robos, atracos que cuando las víctimas son turistas desdicen de la amabilidad y hospitalidad de la que hacemos gala los huilenses.  El desorden y suciedad de las calles por basuras, latas de cerveza y estiércol de caballo. La imprudencia de las personas en los diferentes vehículos de trasporte que además no respetan las señales de tránsito ni los sitios de no parqueo motivados por el alicoramiento y la euforia de las fiestas. El desorden en las ventas ambulantes.  La falta de respeto al lanzar agua y harina indiscriminadamente  en los desfiles. Eduardo Pastrana Bonilla,  rector Usco ¿Qué es lo mejor de las fiestas en el Huila y debería conservarse y mejorarse para el futuro? Las festividades de San Juan y San Pedro en el Huila son una muestra de la tradición cultural de la región del Tolima Grande, que se viven con pasión en cada uno de los rincones del Departamento. El recordar el ancestro folclórico con sus diferentes manifestaciones musicales, artísticas, culinarias, en fin toda esa tradición que se revive anualmente magnifican el valor de las fiestas  y el sentir del corazón Huilense, y por supuesto debe conservarse intacto para el disfrute y cultura de las generaciones por venir. Es una lástima que, salvo la Emisora Cultural del Huila y la Radio Universidad Surcolombiana, las demás emisoras de la región no transmitan música folclórica en otras épocas del año diferentes al Sampedro, pareciera que todo el amor por la tierra y nuestra tradición cultural solo se vivenciara al calor de un aguardiente y en medio del jolgorio de las masas. La cultura y la tradición popular deben sentirse en cualquier época del año aunque es razonable entender que la época de mitad de año es propicia para ello por la misma tradición. ¿Qué es lo peor de las festividades sampedrinas y que debería desaparecer? Para quienes nos gusta el folclor y la tradición cultural, la mejor época de las fiestas es la previa al festival, es decir cuando los barrios, las empresas, los colegios, en sus sedes o en plazas y parques, hacen sus propios eventos comúnmente llamados sampedritos, donde se vive el verdadero sentir de la fiesta. Es tan bonito ver a niños y niñas, jóvenes y ancianos vestirse a la usanza tradicional y bailar al ritmo de nuestra música autóctona. Pero pareciera que poco a poco el valor de la tradición que dio origen a las fiestas se fuera diluyendo en simplemente un carnaval como disculpa para la borrachera y la guachafita. Es innegable que de unas sanas fiestas pueblerinas que fueron hace algunos lustros, se ha pasado a una manifestación amorfa de multitudes donde la penetración cada día mayor de manifestaciones artísticas de otras regiones, como es el caso del vallenato, han venido desplazando a nuestros pasillos, bambucos y sanjuaneros, y ya a ratos parece que no se está en unas fiestas tradicionales huilenses, sino en un festival de la leyenda vallenata, y todo por que hay que “venderle al turista lo que el turista demande”, sin entrar a defender lo propio y autóctono que fue la génesis de estas fiestas sampedrinas. Ojalá no termine consolidándose, en lo que ya se está convirtiendo: en una borrachera colectiva. Eso no lo debemos permitir. JAIRO BELTRAN TOVAR Lo mejor de las fiestas en nuestro departamento 1.Es la oportunidad que se ofrece para expresar todas aquellas manifestaciones folclóricas que por años se han venido acunando en la memoria del ser huilense. 2) Debe conservarse, depurando de vicios, la música, regional y campesina; igual las coplas de rajaleña deben conservar su identidad de crítica sana y de picardía, erradicando por completo la terminología vulgar. Los grupos rajaleñeros deben tener en cuenta, que no es lo mismo cantar coplas de mal gusto en un teatro o en lugares, que por su categoría deben respetarse, que en una parranda con borrachos. Lo peor de las festividades es el 1. Desconocimiento, por parte de los entes de dirección, así digan lo contrario, se les tiene a los artistas de la región. Como no se les reconoce como tales, su trabajo vale, tantas veces menos de lo que se les paga a los empresarios nacionales, y qué decir de los grandes montos económicos que se llevan los internacionales. 2) El festival tiene un espacio para los exponentes de la música alternativa, y resulta que estos señores no tienen ni la menor   idea de lo que significa “alternativo”, y lo peor que, de qué manera profanan las obras de los compositores huilenses, cambiando las letras y desconociendo por completo sus líneas melódicas. 3) Si este evento continúa, lo primero que  deben hacer las secretarías de cultura, es dictarle unos talleres de capacitación, haciéndoles entender que una cosa es la estridencia y los grandes volúmenes, y cosa distinta es hacer rock con altura.

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