Óscar Cantor en la pista aérea de la Hacienda Nápoles.

A sus nueve años empezó a escuchar del narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria cuando una bomba explotó en el diario El Espectador y él dejó de leer su sección de entretenimiento favorito.

Óscar Cantor, 32 años, tiene en su brazo derecho tatuada la imagen del capo, lidera el tour de Pablo Escobar en Bogotá, la Hacienda Nápoles y Medellín. Y hasta portó por varios años una copia de la cédula del ‘Patrón’ que presentó en varias oportunidades a la Policía. Todo por una admiración que sintió desde joven por el hombre, en su momento, más rico del mundo.

Hoy Pablo está muerto- esta semana se cumplieron veinte años de su muerte-, el colombiano vende sus manillas, collares, camisetas, gorras, lapiceros y estampas de Escobar, mientras el país no olvida al capo más temido en América. LA NACIÓN lo contactó.

 

El publicista marcó su brazo con la imagen de Escobar 

¿Quién es usted?

Soy Óscar Cantor, publicita de 32 años, llevo más de veinte años leyendo sobre Escobar- desde que estaba vivo-, enterándome de las noticias, leyendo periódicos, revistas, viendo videos, libros por haber sobre la historia de él y el narcotráfico en el país.

¿Cuándo empieza su pasión por la vida de Escobar?

Cuando fue la bomba en El Espectador, el periódico tenía una sección que se llamaba ‘Dónde está Javier’ y mi pasión del momento era llegar del colegio y ver esta sección.

La bomba fue un sábado y el martes siguiente no hubo periódico, armé una pataleta en la casa porque no vi la sección y mi papá me dijo que ahí estaba reflejado lo que estaba pasando en el país. Me causó curiosidad y empecé a leer poco a poco sobre la vida de Escobar. Yo tuve un bar y en las paredes pinté a Escobar bien grande y todo el mundo empezó a reconocerlo, empezaron a llegar clientes, se armaba la controversia y la tertulia, siempre hablando de él. Llevaban revistas, libros y así me llené más de información. Ya con el tour hace cinco años empecé a asimilar el tema de manera más real.

¿Cuántos libros, videos, películas de Escobar ha visto?

Todos los que hay, documentales, noticias. Libros, hace poco hice la cuenta y he leído 25 de Escobar y otros 18 del narcotráfico de Colombia y México.

¿Y hasta tiene camisetas que dicen ‘I (un corazón) Pablo’?

Sí, dice I, un corazón con dos disparos y Pablo, son las camisetas que yo vendo dentro del tour.

Su pasión por Escobar es desbordante. ¿Qué otras cosas tiene en alusión a él?

En mi oficina, muchas cosas: libros, uno de ellos, el original que él mandó a editar cuando estuvo en La Catedral de Medellín. Más o menos hay unos treinta en el mundo, es un libro de caricaturas que mandó a sacar y que tenía como uno de sus tesoros más grandes…tengo videos, copas, relojes, camisetas, gorras, fotos, destapadores, calcomanías, llaveros…

¿Usted cree que haya personas que admiren, amen a Escobar?

Sí claro. En ese momento de la entrevista estoy en el barrio Pablo Escobar en Medellín. Acá no te van a hablar mal de él después de que les regaló casi quinientas viviendas a personas que vivían en un basurero. Y hay mucha gente extranjera que admira a Escobar por la forma en que consiguió dinero y como se convirtió en el hombre más rico del mundo.

 

En su visita al hermano de Pablo Escobar  

¿Qué han preparado en este barrio a raíz de los veinte años de muerto Escobar?

Aquí ya se hizo. No celebran la muerte de Escobar, festejan el natalicio, su cumpleaños que fue el 1 de diciembre. Este martes han venido varios periodistas y visitantes extranjeros, se visitó la tumba y algunos sitios donde pernoctó Escobar y ya. El día de su cumpleaños se hicieron actividades, unas misas que coincidieron con la Navidad, incluso con pólvora.

Usted ha liderado una batalla en redes sociales cuando le dicen que hace apología al narcotraficante muerto. ¿Por qué insiste en defenderlo?

No le quita ni le pone nada a nadie que se lleve a periodistas, visitantes, turistas a conocer la tumba de Escobar, los sitios donde vivió, trabajó. Eso no le quita nada a nadie. No me parece que sea apología.

¿Es cierto que portó una cédula de Pablo Escobar?

La cédula de Escobar la encontré en internet, la imprimí, la laminé y un día en un trayecto normal en Transmilenio la policía me pidió la cédula y le saqué la de Pablo Escobar Gaviria y les dije ‘quiero saber si tengo antecedentes’. Les dio risa y ya. Era la copia de la cédula de Escobar. Un día un policía me dijo ya no más y me la quitó.

¿A usted también le llaman ‘El Patrón’?

En Bogotá algunos amigos me dicen ‘El Patrón’, es molestando. Yo me mandé a tatuar en mayo el rostro de Pablo Escobar en mi brazo derecho. Y cuando he salido del país, ya en playas o en otro lugar reconocen al capo y ya no me dicen Óscar o El Patrón, sino Pablo.

¿Para usted Escobar no era tan malo como lo presentó la prensa en Colombia?

Tuvo errores y muchos. Esta semana salió una entrevista inédita donde la periodista Azucena Liévano le había preguntado hace 25 años y le decía es que a usted se le echa la culpa de todo y usted nunca dice nada. Le estaban echando la culpa de unas masacres en Córdoba pero eran autoría de la familia Castaño. Sí hizo cosas malas, lo de la explosión del avión de Avianca, El Espectador, el edificio del DAS, pero Pablo era la cabeza visible porque detrás había mucha gente, no era él solo. Una sola persona no podía hacer todo lo que él hizo.

¿En qué consiste el tour que usted hace?

Hay tres formas del tour: uno, arrancando desde Bogotá; la Hacienda Nápoles, otro día y Medellín dos días. Hay otro que solo es recorrer la Hacienda Nápoles y Medellín. O el sencillo que solo es la capital de Antioquia. En Bogotá, por ejemplo, mostramos la parte violenta porque no buscamos mostrar lo bueno de Escobar y diciendo que es el mejor. Llevamos a los turistas al edificio de El Espectador, el DAS, el Parque La 93, donde colocó la bomba; el Palacio de Justicia, el Senado y el Museo de La Policía donde hay un pabellón dedicado a Pablo Escobar. En Nápoles se recorre la pista, piscinas, la entrada con la avioneta, su vivienda, zoológico, entre otros.

Ya en Medellín se visita la tumba, la casa museo que montó la familia, la vivienda donde murió, lo mismo que el edificio y el banco del Cartel de Medellín a donde llegaba toda la plata. Lo mismo que el cementerio donde lo sepultaron y la de los primos y socios, ubicados a su alrededor.

Conclusión: ¿usted vive de Pablo Escobar?

No, yo no vivo de Pablo Escobar. El tour es un hobby para mí. No vivo de Pablo Escobar. La plata que recojo es para viajes y cosas así. Soy publicista, tengo otras actividades: una empresa de importación de productos.

Si Pablo estuviera vivo, ¿cómo cree que estaría el país?

Si Pablo Escobar estuviera vivo yo no tendría negocio. De pronto el país estaría igual. A Pablo ya lo habrían bajado, o le hubiera tocado irse para el monte, cerca de la guerrilla. No sé habrían pasado cosas diferentes.

 

El hermano de Escobar dictando una charla.

Óscar Cantor en una caleta de Pablo Escobar.


En la tumba del capo colombiano termina el tour.

 

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