Germán Palomo García

Germán Palomo García

 

La apoteósica visita de Su Santidad el Papa Francisco no dejó títere con cabeza como coloquialmente se dice. Tocó a todos pues nos habló de todo: De la desigualdad social aunque en palabras distintas a Piketty pero con el mismo fondo en el “Capital en el Siglo XXI”: Mientras persista la desigualdad a partir de inequitativos salarios no solo no se fortalece la economía interna de Colombia o de cualquier otro país sino que las condiciones sociales sufren continuado deterioro y se incrementan los problemas básicos en una comunidad, sea colombiana o de cualquier otra nacionalidad. Ojalá los protagonistas de los escándalos de corrupción que se apagaron durante la visita del Papa Francisco hayan escuchado el mensaje de que “el demonio entra por los bolsillos” que es una excelente interpretación de lo que Keynes dijo en 1936: “La plata quema los bolsillos de la gente” para decir que la ostentación supera la prudencia y que la gente quiere mostrar su poderío que el dinero le otorga y comienza a mostrar los interminables billetes verdes y a adquirir propiedades que le muestren a su sociedad lo que tiene. Pero olvida que todo eso es material y que en ningún caso será superior a la tranquilidad que inspira una acción correcta y una espiritualidad que nunca debió desconocerse. Aquí hemos visto a los ñoños, Morenos, etc. etc., desfilar hacia la cárcel y señalados por los que alguna vez disfrutaron de su poderío material por acción u omisión. Pero al decirnos que “nunca pierdan la esperanza ni la sonrisa ni nos dejemos robar la alegría” no podemos olvidar que todo eso os construirlo o adquirirlo. La esperanza siempre nos acompañará si tenemos una actitud positiva frente a la vida en lugar de volvernos parásitos y dependientes del asistencialismo que sería la peor decisión de una persona por que sería renunciar a su propio desarrollo. Sonreír es mejor que hacer el papel de víctima que muchos lo hacen a la perfección y viven culpando a los demás de sus propias desgracias. Eso es lo que llamo “exitosos para fracasar” esperando que los otros se compadezcan y le proporcionen lo que el no quiere lograr teniendo como. Finalmente, los empresarios deben entender que el primer compromiso social es remunerar adecuadamente a sus empleados, dentro de la ley. Si así ocurriera, la misma economía empresarial fortalece sus propios mercados.

El primer paso que tenemos que dar es, sin duda, enorme pues implica cambiar de actitud lo que no es fácil. Además, ese primer paso debe llevar a una meta que cuando esta se cumpla, se vuelve en otro paso hasta una nueva meta. La vida debe                   así y nos lo recordó el Papa carismático y cercano a nosotros por lo latinoamericano.

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