OBERT ALEJANDRO ORTIZ R.

 

Por casualidad escuche un balance preliminar el pasado lunes a primera hora en una de las escuelas de formación de la Policía nacional, donde he estado como Docente de personal policial y donde entregaron a las unidades presentes; las cifras y retos cumplidos frente a la seguridad del papa y su séquito en la visita al país. Sin tanto titubeo, fue un trabajo descomunal ante tanta responsabilidad adquirida, que a futuro inmediato, sirve como ejemplo para quienes tienen la tarea similar en las próxima visitas en Perú y Chile, dada la forma como se cumplió todo el esquema de seguridad en Colombia.   Lo importante aquí, es que los colombianos observamos, no sólo en las pantallas de televisión, sino por quienes asistieron presencialmente a cada uno de los eventos del papa, la labor que cumplió nuestra policía para que no se presentarán hechos que lamentar frente a la seguridad del pontífice. Que tampoco se vio a unos miembros policiales bruscos con la población, además de efectuar una coordinación sin precedentes con la directa guardia del papa, traída desde Italia. Este trabajo, exigió 111 reuniones desde que se oficializó la visita papal para prever hasta el mínimo detalle y, hasta el imprevisto que ocurrió, como fue la salida en papamóvil de la nunciatura al aeropuerto, comunicada a última hora cuando el papa se despidió de Bogotá. Tremendo detalle. Uno como ciudadano del común y corriente no se interesa por saber cómo se maneja todo esto. Se concentra en los aspectos más visibles relacionados con quien nos visita, lo que dice, hace y ocurre. Pero jamás lo que implica todo ese despliegue de uniformados y la coordinación correspondiente. Garantizar que ingresaran sin problemas tres millones seiscientos mil personas a las misas campales, orden para cerca de diez millones de personas presente en los recorridos del papa y sus eventos, el desplazamiento por tierra en Medellín del papa, 5 días de esa visita; no es cualquier cosa ni reto con antecedentes similares a estos tiempos en Colombia. La percepción que sentimos, es que tenemos una policía diferente, que se está profesionalizando y preparando para ser un modelo de institución al servicio de la ciudadanía. Qué valioso fue escuchar del balance preliminar dado por el comandante; las frases expresadas por el papa, para que esa nueva policía adopte como suyas: Debemos ser esclavos de la paz para siempre, recuperar la dignidad del hermano caído, el diablo entra por el bolsillo, no perder la paz por la cizaña, todos somos vulnerables, una caricia trasciende todos los idiomas, etc. Que lo haga el comandante de una fuerza, eso impacta. Como debe impactarnos a todos y cada uno de nosotros, no sólo esas frases, sino todo lo vivido con esa grata visita. A nuestra policía, un merecido reconocimiento, muchos aplausos.

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