Germán Palomo García

El título de esta columna bien podría ser el slogan publicitario del café huilense después de la visita de la estrella de cine Hugh Jackman a varias fincas cafeteras de Garzón además de otros compromisos sociales y gubernamentales que fueron agradablemente atendidos por el artista del celuloide de manera simple, lo que no es normal en figuras de su talla que resultan con demandas extravagantes y costosas. Pero estas actividades, que fueron profusamente divulgadas por los diarios escritos y radiales no solo del Huila sino del país, corresponden a la farándula. Ahora viene la estrategia comercial que debe ser el aprovechamiento que los cafeteros huilenses puedan hacer de los videos publicitarios que Jackman promovió y en los que seguramente el aparece. Por un lado, su interés radica en que está vinculado al mercado del café a través de una organización en la que tiene intereses comerciales pero que, según los informes de prensa, invierte sus beneficios en obras sociales revirtiéndolos a los productores. Así, el café del Huila puede contar ya con una vitrina en New York a bajo o ningún costo y en una ciudad donde se define el precio del grano a nivel mundial. Lo importante es que los cafeteros entiendan que este contacto les abrió puertas a nivel mundial lo que, de la misma manera, los lleva a  actuar de conformidad, es decir, entendiendo que tienen un producto de clase mundial que exige acciones de la misma clase, la primera de ellas, mantener la calidad de sus productos y la diversificación de sus presentaciones siempre pensando no en las tiendas de Neiva y Garzón sino también en las de los principales centros de consumo y comercialización soportados en contactos de gran alcance. Esto implica visitas a las tiendas de Jackman y su organización y permanente información sobre las acciones en las fincas para demostrar que nuestros objetivos están en ese mercado ampliado. Una ventaja de nuestros cafeteros es que están organizados con el respaldo institucional de la Federación de Cafeteros, curtida en el comercio mundial del grano pero que también tiene mucho que hacer todos los días, Una de sus acciones es llevar de la mano a nuestros caficultores aunque ya varios de ellos han logrado ingresar sus cafés especiales a exigentes mercados como Japón. Pero no deben olvidar que en comercio exterior el capital más valioso es el cumplimiento (en calidad del producto, en despachos y en un permanente contacto con sus compradores o comercializadores). Y en este tema sí que tenemos  mucho por aprender. ¡Pero se aprende!

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