Julio Enrique Ortiz Cuenca

Estamos a menos de seis meses de las elecciones de Congreso y menos de un año de las presidenciales y no se ha logrado despertar el interés de los colombianos, quienes continúan apáticos porque  no creen ni tienen confianza en los partidos, organizaciones que se desconectaron de la ciudadanía y porque sus dirigentes   no  representan ni interpretan los intereses colectivos, quienes  se dedicaron a trabajar en beneficio propio y de los grupos económicos legales e ilegales que los financian. Algunos invierten grandes e incontroladas  cantidades de dinero para ser elegidos, conformando  carteles de asalto a los presupuestos públicos e institucionalizando la corrupción que ha inficionado todas las instituciones.

La desconfianza y falta de credibilidad en los partidos ha llevado a los mismos representantes de las personerías políticas y aspirantes presidenciales a ser vergonzantes de sus propios partidos, postulándose por firmas para poder salir ante la opinión pública a reclamar su favor y apoyo engañosamente.

La democracia se encuentra en alto riesgo ante la bancarrota de  los partidos por el desprestigio y conductas equivocadas de sus  dirigentes. Porque ni las democracias, ni los partidos delinquen o actúan mal, quienes ejercen conductas  perversas o equivocadas  son sus dirigentes quienes se desconectaron del pueblo y abandonaron los grandes temas públicos de interés general, para especializarse en la manipulación de  maquinarias partidistas oxidadas, engrasadas por  el clientelismo y la corrupción.

Los partidos- tradicionales y los de reciente factura- se encuentran en la picota pública y en el descenso. No vemos una propuesta clara de país, sobre su modelo económico, ambiental, social y político, los aspirantes a la presidencia y congreso siguen en el viejo país que nos ha llevado a la desinstitucionalización, ausentes e indiferentes a la problemática social y económica que aumenta los niveles de desigualdad e inequidad haciendo de Colombia una nación donde unos pocos  se enriquecen y la gran mayoría se empobrece.

Necesitamos que se movilice la sociedad civil y se fortalezca la democracia permitiendo una vigorosa, decidida y mayoritaria  participación popular ,para que repensemos el país que queremos  y surjan nuevos liderazgos que promuevan los cambios y reformas que nos permitan participar creativa y propositivamente en el debate sobre  los derechos económicos, laborales, ambientales, sociales , políticos y culturales ; para que construyamos   una  paz verdadera, con justicia social, buena calidad de vida ,bienestar y respeto a los  derechos humanos y a la dignidad  de todos los colombianos.  julioenriqueortiz@yahoo.com

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