La iniciativa para proscribir la minería fue sometida a consulta ciudadana.

RICARDO AREIZA/LN
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La consulta popular para frenar la exploración petrolera en el municipio de Íquira se abrió paso, luego de un primer intento frustrado el año pasado.
La iniciativa ciudadana tomó un nuevo aire. El Consejo Nacional Electoral refrendó las 1.725 firmas que se recogieron en la comunidad respaldando la consulta.
Adicionalmente, el concejo de la localidad, recogió las observaciones que se hicieron y reformuló el proyecto, prohibiendo la minería de alto impacto en su territorio.
De prosperar, pondría en serios aprietos la ejecución del proyecto VSM-22, adjudicado en el 2010 a la compañía Telpico.
Según los promotores, el acuerdo fue aprobado por la corporación y fue remitido al alcalde para su refrendación.
“Esta vez, el proyecto fue socializado y respaldado por la ciudadanía, fue concertado y debatido con la comunidad, dándole el aval social que requería”, afirmó Armando Silva uno de los voceros.
En este sentido, la iniciativa sigue la ruta de Cajamarca (Tolima) Arbeláez (Cundinamarca) y Pijao (Quindío).

El revés
El Concejo de Íquira, liderado por su presidente Alberto Findicué expidió el año pasado el Acuerdo 007 de 2016 oponiéndose a la exploración petrolera.
La corporación declaró la inconveniencia de la concesión de la licencia ambiental para la exploración del suelo en la localidad. Además, en el mismo acto, solicitó a la Anla la revocatoria de la licencia y le pidió a la multinacional Telpico, dueña del proyecto, la suspensión de todas las actividades.
La iniciativa, apoyada por millares de líderes sociales, ambientales y agrarios de los tres municipios en la zona de influencia pasó en el concejo pero no fue sancionado.
El alcalde Alberto Yustres Ramírez lo objetó por ilegal. Las observaciones fueron rechazadas el 8 de julio de 2016 por diez de los once concejales.
Ante esa decisión, el mandatario remitió sin firmar el acuerdo municipal al Tribunal Administrativo para que resolviera la legalidad de la iniciativa.
Entre otras razones argumentó que el acuerdo no conservaba la unidad de materia, usurpaba competencias propias de otros órganos y abordaba aspectos ajenos.
Además, no tuvo en cuenta las instancias de concertación para la revisión del esquema de ordenamiento territorial.
El Tribunal Administrativo del Huila respaldó las objeciones formuladas por el alcalde y anuló el citado acuerdo. Además, trazó la ruta para que investirlos de legalidad.
En su criterio, los concejos municipales no pueden unilateralmente modificar los usos del suelo, ni prohibir la ejecución de proyectos minero-energéticos sin antes modificar los planes de ordenamiento territorial y sin agotar los mecanismos de concertación ciudadana. Estos procedimientos deben ser sometidos previamente a la concertación, consulta y aprobación ciudadana. Adicionalmente, la revisión de los planes o esquemas de ordenamiento territorial debe tramitarse a iniciativa de los propios alcaldes. Esa debe ser la regla de oro.

En veremos
La empresa petrolera Telpico con sede principal en Houston, Texas (Estados Unidos), obtuvo tres contratos en la ronda de 2010 realizada por la Agencia Nacional de Hidrocarburos.
Entre ellos obtuvo el bloque de perforación exploratoria VSM-22, con influencia en los municipios Íquira, Yaguará y Teruel, en el occidente del Huila.
El 8 de abril de 2015, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) le otorgó la licencia ambiental (Resolución 0380 de 2015).
El proyecto comenzó el 23 de septiembre de 2013 con los estudios de sísmica para determinar las áreas potencialmente productoras de crudo.
Ante la oposición de la comunidad, el proyecto quedó en suspenso, según líderes de la región. La decisión coincidió con la crisis de precios que obligó a las compañías petroleras a congelar las inversiones y aplazar los proyectos de exploración y explotación. En agosto de 2016 se realizó la alineación de la carretera y la construcción de la ubicación de Goliad.
La segunda fase, actualmente suspendida, incluía el montaje de las plataformas para iniciar la búsqueda de petróleo en con una superficie de 13.197 hectáreas (131,96 kilómetros cuadrados).
El proyecto contempla la construcción de 15 plataformas multipozos en un área de cinco hectáreas.
Según la zonificación ambiental incluye la perforación de unos 60 pozos (cuatro por cada plataforma), la construcción de vías (máximo de siete kilómetros por tramo).
Además, está previsto la construcción de 105 kilómetros de vías nuevas para acceder a las áreas de plataformas; líneas de conducción de diez pulgadas cada una con una extensión máxima de diez kilómetros.
De resultar exitosa la exploración, se requerirán obras adicionales para la realización de las pruebas de producción. Entre otras se necesitará una zona de tanques, otra de tratamiento de cortes y aguas, zonas de disposición de materiales, así como la ampliación de las plataformas multipozos.

Alto impacto
El prospecto petrolero se ejecutará en una zona sensible donde habitan por lo menos diez mil familias, la mayoría de la zona rural en los municipios de Íquira, Yaguará y Teruel.
Según la ventana cartográfica, las locaciones ‘Goliad’ e ‘Hidalgo’, en el área de perforación, se ubican dentro del gran bioma de bosque seco tropical con precipitaciones promedio anual entre 500 y 1.000 mm, similar a la región Caribe. Las lluvias en la Región Andina oscilan entre los 1.500 mm en los valles interandinos, y 4.000 mm al año en los altiplanos y bosques alto andino.
La zona que será impactada está ubicada entre 0 y 800 metros sobre el nivel del mar y corresponde a un área de bosques espinosos y en parte a bosques seco de baja altitud por sequía.
Por estar ubicado en la cuenca alta del río Magdalena, el bloque exploratorio se localiza en una región de alta producción hídrica. La recorren los ríos Pedernal, Íquira, Yaguará y San Francisco que alimentan acueductos, distritos de riego y dos microcentrales eléctricas.
La zona está delimitada por las subcuencas Beberecio, La Cañada y Pedernal, por el sector norte. En el sector oriental las subcuencas Papayala, Chichayaco y Aguadulce; por el sur, La Salada y Pacarní, y en el sector occidental las subcuencas Guamal, Grande, San francisco e Íquira. En la zona se han identificado 181 reservorios o jagüeyes empleados para usos domésticos, agrícolas, pecuarios y en algunas ocasiones para piscicultura de consumo propio.

Zonas de reservas
Además, es un área de alta biodiversidad, con vegetación sensible para la conservación de suelos de ladera, la protección de las fuentes hídricas, la regulación de la escorrentía y el mantenimiento de la riqueza paisajística, que podrían afectarse además por las prácticas agrícolas inadecuadas y la ganadería extensiva, generando inestabilidad de los suelos y múltiples focos erosivos.
En Yagaurá figuran como áreas de reserva el río Pedernal con sus rondas de protección y la Loma de San Pedro, declarada reserva forestal protectora municipal.
Según el estudio de impacto ambiental, el 21% del territorio destinado para exploración petrolera, unas 2.859 hectáreas aproximadamente está contemplado como “prioridad de conservación nacional”, según los parámetros contenidos en el Conpes 3680 de 2014.
Según la zonificación ambiental del área se identificaron varios ecosistemas que por sus características ecológicas son refugio de fauna y flora y por su carácter protector del recurso hídrico son áreas de interés especial de alta sensibilidad.

Alto riesgo
El bloque exploratorio está ubicado además en una zona de alta amenaza sísmica y volcánica. La región está afectada por una falla geológica activa que acrecienta fenómenos de erosión, inundaciones y remociones en masa.
El mayor grado de amenaza está directamente relacionado las vertientes de los ríos y pendientes de 100% en donde se presentan deslizamientos de gran alcance, reptación y erosión, como está consignado en los estudios de impacto ambiental. Una actividad petrolera con alto impacto podría agravar este panorama.


La consulta fue radicada en marzo pasado en la Registraduría. /FOTOS LA NACIÓN

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