Por: Flora Perdomo Andrade

El proceso de aprobación  e implementación de la Justicia Especial para la Paz, se ha discutido bajo la premisa de tener  en cuenta  a las mujeres víctimas del conflicto armado que vivió el país por más de  cincuenta años. La bancada de mujeres del  Congreso nos hemos parado en la raya  para que dentro de esta  jurisdicción especial  se incluyan todos los preceptos  tendientes a garantizar que quienes cometieron  delitos que afectaron directamente la dignidad  de la mujer paguen por ellos y las víctimas sean debidamente resarcidas.

Lo más importante  de lo acordado y establecido  hasta ahora tiene que ver con la centralidad de los derechos de las víctimas, reconociendo que las consecuencias de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el conflicto son más graves cuando son cometidas contra mujeres.  De acuerdo al articulado en lo relacionado con violencia sexual, la JEP les garantizará a las víctimas, el deber de debida diligencia, el derecho a la intimidad, debiendo abstenerse, en especial, de realizar prácticas de pruebas que impliquen una intromisión irrazonable, innecesaria y desproporcionada de su vida íntima.

Con respecto a hechos de violencia sexual, se incorporan como normas de procedimiento las disposiciones especiales sobre práctica de pruebas incluidas en el Estatuto de Roma.  En la valoración y juzgamiento de los delitos sexuales deberá presentarse especial atención al contexto de intimidación generalizada causado por el conflicto armado, para efectos de determinar la ausencia de consentimiento del sujeto pasivo.

En lo relacionado con el enfoque diferenciado, el funcionamiento de la JEP deberá dar énfasis a las necesidades de las víctimas mujeres, niñas y niños, quienes sufren de una manera desproporcionada y diferenciada los efectos de las graves infracciones y violaciones cometidas con ocasión del conflicto. Las reparaciones en el Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición deben responder al llamado de las Naciones Unidas en cuanto a que todo acuerdo de paz debe adoptar un enfoque de género, reconociendo las medidas de reparación y restauración, el sufrimiento especial de las mujeres, y la importancia de su participación activa y equitativa en la JEP.

Otro de los aspectos que hace parte integral de la JEP, tiene que ver con la conformación del Tribunal para la Paz para  el que deberán elegirse veinte magistrados colombianos titulares y cuatro juristas extranjeros y se creará la Unidad de Investigación y Acusación que quedará integrada por 16 fiscales. Cada Sala estará compuesta por un mínimo de 6 magistrados colombianos altamente calificados y deberá incluir expertos en distintas ramas del Derecho, con énfasis en conocimiento del DIH, Derechos Humanos o resolución de conflictos.

La idea que se  tiene  con la Justicia especial para la Paz, es lograr  plena  justicia  para  las mujeres colombianas violentadas. En estos preceptos que estamos defendiendo  con vehemencia en las duras discusiones,  tenemos claro el aporte  que han  efectuado las organizaciones sociales de mujeres que han recogido el clamor de miles de mujeres víctimas que  piden a gritos no ser invisibilizadas y a las que  vamos a defender hasta lograr el pleno reconocimiento de sus derechos. floraperdomo1@hotmail.com

 

 

 

 

 

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