Con tristeza e indignación las familias que un día habitaron el barrio La Independencia, en la capital del Putumayo, han decidido cercar los predios donde tenían construidas las viviendas que con años de esfuerzo habían construido.

Y no es para menos ver la nostalgia que embarga sus rostros. Pues luego de ocho meses de aquella tragedia de la que alcanzaron a salvar sus vidas, el Gobierno Nacional se ha quedado corto en el cumplimiento de aquellas promesas tendientes a resarcir los derechos de los damnificados, en especial el derecho a una vivienda digna.

Y ese es el principal motivo por el cual de forma decidida recientemente hombres y mujeres se armaron con herramientas, maderos y alambre, para cercar los lotes donde existían sus casas y a donde pretenden volver en el mes de enero de 2018.

La difícil situación por la que atraviesan las familias afectadas por la avalancha que hoy viven en casas de parientes, en arriendo y en carpas cerca del casco urbano, la dio a conocer el presidente de la Junta de Acción Comunal del desaparecido barrio La Independencia, Wilson Alexander Ortega.

“Los lotes donde teníamos nuestras casas hoy están siendo espacio para que los habitantes de calle se dediquen al consumo de sustancias estupefacientes y por eso estamos encerrando con alambre. Y de otra parte, como el Gobierno aún no nos cumple y somos muchos los damnificados para las 300 viviendas que se están construyendo, nosotros no tenemos otra opción que volver a construir nuestras casas” dijo.

No es una decisión fácil volver a construir las viviendas en un terreno que en cualquier momento el río Sangoyaco, puede volver a desaparecer. Pero las dificultades a las que se enfrentan diariamente ante la falta de empleo y los altos costos del arrendo no les dejan otra opción. Los 700 mil pesos que reciben cada dos meses por parte del Gobierno, no les alcanza para vivir, y ese es el principal motivo por el cual se unieron en minga para alistar los lotes donde construirán sus casas.

“Estamos encerrando estos lotes luego de una decisión tomada por todos en cabeza del presidente de la Junta de Acción Comunal. Estamos pensando seriamente en construir nuestras casas, porque no podemos estar pagando arrendo todo el tiempo, el dinero no nos alcanza para vivir” dijo Gumersindo Quinaya.

Los predios donde existió el barrio La Independencia, al momento están siendo habitados por personas consumidoras de alucinógenos, algunos de ellos menores de edad.

“Tenemos una problemática delicada porque los habitantes de calle nos generan malos olores por las sustancias, la basura y la inseguridad. Estamos al borde de colapsar porque a este lugar se acerca todo tipo de personas, entre niños, jóvenes y adultos. También llegan personas de la clase alta a comprar sustancia. Pero lo más complicado es que personas de otros barrios llegan a vender la sustancia al menudeo, por eso es tan difícil sacar a esta gente de los lotes” dijo el presidente de la Junta.

Finalmente, el líder comunal hizo un llamado a las autoridades locales para que visiten el lugar y busquen una solución a la dificultad.

“Yo le hago el llamado a las autoridades competentes, al Alcalde, a la señora Gobernadora para que ponga manos al asunto y le busquen solución a la dificultad de los consumidores, porque ellos son enfermos que necesitan ayuda. Acá estamos al borde del cansancio, de rogar a la Alcaldía para que nos solucione el problema y nadie nos pone cuidado” finalizó.

 

Comentarios