Una joven de 17 años fue asesinada por su compañero sentimental de 60 puñaladas en Belén, zona rural de La Plata, Huila.

FERNANDO POLO/LN

corresponsales@lanacion.com.co

En una semana en la que con ‘bombos y platillos’ las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres se preparaban para celebrar el próximo 25 de noviembre “el día contra la no violencia contra la mujer”, tres casos de asesinatos de mujeres presumiblemente a manos de sus compañeros sentimentales dejaron aldescubierto la problemática que vive el Huila con respecto al crimen de mujeres.

El primer caso se conoció el jueves anterior cuando la Fiscalía les confirmó a los familiares de Mirian Ovalle Téllez, una mujer que había desaparecido desde el mes de febrero en Pitalito, que el cuerpo que habían encontrado descuartizado y que Medicina Legal estaba cotejando con pruebas de ADNsí era el de ella.

En este caso la familia y las autoridades ven como principal sospechoso al exesposo de la mujer, ya que días antes de la desaparición de Mirian, la pareja estaba en proceso de separación.

El pasado sábado 18 de noviembre, a las seis de la mañana, le reportaron a la Policía que en el barrio El Cedral de Neiva una mujer había tomado la decisión de suicidarse. La familia y los amigos cercanos a la víctima afirman que siendo ella una afamada empresaria no tenía motivos para suicidarse, en cambio sospechan del compañero sentimental de la occisa, quien hace algunos meses venía acechándola porque la mujer había tomado la decisión de terminar la relación sentimental que compartían.

LA MATÓ DE 60 CUCHILLADAS

La ‘gota que rebosó la copa’ fue el caso que se presentó el lunes anterior en la localidad de Belén, zona rural del municipio de La Plata, donde Duván Alexander Sánchez, un joven de 21 años la emprendió contra su excompañera sentimental,Deisy Yureli Pantoja y le propinó 60 puñaladas.

A Deisy Yureli Pantoja, (foto) su excompañero la esperó que saliera del colegio para cobrar venganza porque la joven no quería vivir más con él. Tenían un bebé de 17 meses.

Según cuentan testigos del hecho, el hombre esperó a su excompañera de apenas 17 años de edad y con quien tenían un bebe de 17 meses, a que saliera del colegio para cobrar venganza porque la mujer había decidido no convivir más con él.

En un acto de locura, a plena luz del día –era la una de la tarde- sin importarle naday ante la mirada de varias personas; Duván Alexander Sánchez sacó un cuchillo y empezó a apuñalar a la indefensa joven, que con las primeras heridas se derrumbóen la mitad de la vía que comunica el colegio con el centro del caserío. El energúmeno individuo la siguió acuchillando.

Como si fuera poco, luego de propinarle las 60 puñaladas, el hombre caminó hasta una acequia cercana a la escena del crimen para lavarse las manos que tenía manchadas con la sangre de la madre de su primogénito.

En ese momento la comunidad que impávida observaba la terrible escena, corrió y dio aviso a unos soldados del Ejército Nacional que patrullaban cerca de la zona. Los militares llegaron y capturaron al joven en flagrancia, fue entregado a la Fiscalía yayer un juez de control de garantías lo envió a la cárcel.

CIFRAS Y CASOS 

Durante lo que va de 2017, Medicina Legal registra 15 asesinatos de mujeres en el Huila. Con el que se presentó ayer en Belén llegarían a 16 casos. Sin embargo, las líderes de las organizaciones defensoras de mujeres aseguran que son unos 20.

La racha de asesinatos de mujeres a manos de sus compañeros y excompañeros sentimentales este año inició en enero con la muerte de Angélica Rodríguez Losada, de 23 años de edad, por su esposo, Cristian Camilo Torres, de 28 años.

La pareja estaba pasando el comienzo de año en Garzón, luego de una discusión el hombre la acorraló en el baño de un hotel y la mató. La Policía lo capturó cuando intentaba escapar.

A este crimen le siguió el deLeidy González, de 25 años, quien fue asesinada a disparos el 14 de marzo por quien se presume sería su compañero sentimental, en el centro poblado de Bordones, en jurisdicción del municipio de Isnos, en el sur del Huila.

El pasado 22 de mayo,Cindy Paola Galeno desapareció en el municipio de Pitalito, a los pocos días su pareja sentimental confesó que la asesinó y enterró en una pesebrera.

La pareja sentimental de la mujer era un caballista y fue identificado como José Luis Calderón, quien al parecer por celos habría acabado con la vida de Cindy Paola.

Cindy Paola Galeno era psicóloga, estudiaba Zootecnia y se había radicado en el Valle de Laboyos, un día no volvió a aparecer, por lo que las autoridades adelantaron investigaciones dando con el paradero del hombre que confesó los hechos.

En el mes de julio, los asesinatos se trasladaron a Guadalupe, donde dos mujeres fueron asesinadas por sus compañeros en una misma semana. En el primer caso un joven asesinó a su compañera con un arma blanca en un ataque de celos, cuando salían de una fiesta y huyó, entregándose posteriormente ante las autoridades.

En el segundo caso,el sargento viceprimero del Ejército Jaime Chalope Pérez, disparó en repetidas ocasiones contra su compañera Yiret Ramírez, causándole la muerte y posteriormente se quitó la vida en la misma residencia.

 Violencia y fenómeno cultural

Según la psicóloga Nazly Liz Mosquera, candidata a magister en educación y cultura de paz, la situación que se presenta en el Huila y que no es ajena al resto del país, obedece a un fenómeno cultural donde el hombre se cree con poder sobre la mujer. “La trata como si fuera algo de su propiedad y ello conlleva a que terminen matándolas cuando toman la decisión de dejarlos solos”.

“Cuando uno considera que algo es de nuestra propiedad uno puede hacer con eso lo que quiere. Ahí hay un componente histórico donde no nos reconocen, no nos visibilizan, todo eso hace que se perpetúe la violencia porque uno a quien no ve como igual considera que puede hacerle ese tipo de cosas”, asegura la psicóloga Mosquera.

En Gobierno y diferentes entidades como los colectivos y organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres hacen un trabajo arduo para que esta cultura cambie, pero en el Huila los resultados son poco notorios.

“La forma de mitigar este comportamiento es con una educación y un compromiso de todos y todas, porque no puede ser sólo la lucha de las mismas mujeres tratando de que nos reconozcan, sino también de hombres que han construido una masculinidad muy fuerte basada en la violencia. Deben darse cuenta que esto no puede continuar así, que algo está fallando, que la muerte de una mujer le duela a todos y a todas. Igualmente, poner en práctica una forma más humana de relacionarnos con los demás y desde allí formar a las nuevas generaciones, porque vemos mucha violencia contra la mujer en los jóvenes”, explica Nazly Liz Mosquera.

Comentarios