La asamblea de afiliados autorizó nuevos ajustes para avanzar hacia la reorganización institucional de los programas de salud.

RICARDO AREIZA

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La escisión es hoy una tabla de salvación para evitar la quiebra de las cajas de compensación familiar del país, advirtió ayer el médico Julio Mario Orozco, uno de los expertos en modelos de gestión del régimen subsidiado.

La creación de una EPS que recoja los programas de salud de cuatro grandes cajas es urgente para asegurar la sostenibilidad futura de los programas e impedir que la crisis termine arrasando con el patrimonio corporativo. La iniciativa hace parte de las medidas de choque ordenadas por la Superintendencia de Salud.

Según la propuesta las cajas de compensación de Huila, Sucre, Cundinamarca y Cartagena crearán una nueva entidad que entre a administrar el programa de salud.

“La EPS del Huila, como está hoy, tiene un defecto patrimonial en el régimen de reservas técnicas de 45.000 millones de pesos que debe acreditar en bancos e inversiones y solo tiene 14.000 millones y seguirá creciendo. En enero estará en 61.000 millones si las cosas siguen así, lo que indica que es urgente el proceso de escisión y capitalización”, anotó el consultor Julio Mario Orozco.

El galeno, quien viene asesorando a otras cajas en el mismo proceso advirtió que la reorganización es urgente si se quiere salvar a la entidad.

“Es urgente la escisión porque de lo contrario, en poco tiempo, el patrimonio positivo que hoy tenemos 91.000 millones de pesos, en cuestión de unos meses prácticamente, la EPS va a voltear el patrimonio y va a hacer que la caja entre en causal de disolución porque su patrimonio puede volverse negativo”, aseguró.

“La tablada de salvación es la escisión porque si no apague y vámonos. La crisis se llevaría no solo a la EPS sino que se llevará a la caja también”, subrayó ayer durante la asamblea extraordinaria de afiliados.

Oscuro panorama

La advertencia tiene sentido. En los primeros nuevos meses de 2017 la EPS arrojó pérdidas por 14.030 millones de pesos. Hasta el 17 de septiembre la entidad generó ingresos operacionales por 286.221 y gastos por 291.728 millones de pesos con un saldo negativo de 5.507 millones de pesos que sumado a 8.741 millones de ingresos no operaciones deja el preocupante saldo negativo que sumado al consolidado de los últimos cinco años arroja pérdidas acumuladas por 171.322 millones de pesos.

Los costos de siniestralidad hasta septiembre según el registro contable ascienden al 102 por ciento entre enero y septiembre.

La EPS, administrada por Comfamiliar, arrojó el  año pasado una pérdida de $48.030 millones impactando enormemente los resultados negativos que viene registrando desde el 2012.

Las cifras correspondiente a este año es el reflejo de lo que viene ocurriendo desde hace cinco años, igual que en el resto del país.

El deterioro de los resultados económicos de la EPS,  en los dos últimos años (2015 y 2016) sobrepasó  las utilidades de las otras unidades de negocios poniendo en serios aprietos a la entidad.

Según el balance financiero, la Caja de Compensación Familiar reportó pérdidas por 86.126 millones en los dos últimos años ($55.124 millones en el 2015 y $31.002 millones en 2016 respectivamente).

Las mayores pérdidas de la EPS se registraron en el mismo periodo alcanzando una cifra de 122.041 millones de pesos. De estos 73.612 millones corresponden al 2015 y 48.429 millones al 2016.

“Esta situación hace que financieramente los demás programas sociales a pesar de tener resultados positivos, se vean sacrificados por causa de la EPS que compromete seriamente el patrimonio corporativo”, aseguró Castro Rayo.

 Pérdidas acumuladas

Pero el panorama es peor si se evalúan los resultados globales de la entidad. El balance general de Comfamiliar Huila a diciembre 31 de 2016, reportó pérdidas acumuladas por $97.136 millones, correspondientes a los resultados negativos generados por la EPS régimen subsidiado y contributivo, de los años 2013 a 2015.

En castellano: las pérdidas acumuladas que ha venido registrando año tras año la EPS, está comprometiendo desde hace dos años el patrimonio global de la caja.

La pérdida del ejercicio corriente ascendió a $30.915 millones, más las pérdidas acumuladas de la EPS de $97.136 millones, alcanzaron un valor de $128.051 millones. De ahí la preocupación del consultor, del consejo directivo y del empresariado.

“El indicador de mayor preocupación se encuentra al comparar las pérdidas totales a diciembre 31 de 2.016 de $128.051 millones, con el patrimonio de $244.099 millones, este resultado negativo representa el 52,46%”, revela el reporte fiscal al término del ejercicio.

El patrimonio al terminar 2016 ascendió a $116.049 millones; al cierre contable del año 2015 su valor era de $142.575 millones, lo que representa una disminución de $26.526 millones (-18.61%).

Además, registra una disminución en el capital de trabajo en cuantía de $22.110 millones.

Autorización

El empresariado impactado con las cifras autorizó ayer al director administrativo de la entidad para que avance en el proceso que deberá concretarse en menos de un año.

“Este es otro paso más que hemos dado en el proceso de reorganización institucional apoyado por la Superintendencia de Subsidio Familiar y el Ministerio del Trabajo. Estamos avanzando en reunir los requisitos de ley para que en el corto plazo podamos tener una sólida EPS con un millo  y medio de usuarios”, afirmó el director de la entidad Luis Miguel Losada.

En su criterio, la situación de la EPS sigue siendo deficitaria, lo que hace necesaria la escisión. El proceso es irreversible si se quiere salvar a la entidad.

“El proceso no significa que los usuarios del régimen subsidiado van a quedar desprotegidos, lo que estamos buscando es una solución que nos permita conservar los programas, sin afectar el patrimonio de Comfamiliar hoy amenazado”, insistió el presidente del Consejo Directivo José Adán Rodríguez.

“El estado de la EPS es hoy preocupante. Estamos intentando salvar el negocio, separarlo del patrimonio d Comfamiliar a través de una nueva figura que reciba a los afiliados y comience a operar el programa de salud”, apuntó el empresario laboyano.

La proyección

Según el consultor la documentación estará lista y se presentará antes de terminar el año a la Superintendencia. El resto del trámite se surtirá en el segundo semestre de 2018.

“La nueva entidad nace con afiliados, con dinero, sin pasivos porque con los capitales que entren pueda garantizar el pago de los pasivos. De allí que el balance de constitución de la nueva sociedad debe tener un patrimonio positivo y no nace sin red, como le ocurrió a Medimás, sino que se cederán los contratos, garantizando la continuidad de la atención de los usuarios”, aseguró el consultor.

“Para todos los efectos, los programas de salud contemplados en el plan de beneficios serán asumidos por la nueva entidad resultante de la escisión. También las acreencias que hoy reposan a nombre de la EPS en una cifra estimada de 173.625 millones de pesos, una vez perfeccionado el proceso de reorganización institucional”, explicó el contador Richard Castro Rayo.

“Algunos contratos laborales pasarán a la nueva entidad mediante un proceso de sustitución patronal o liquidación y nueva contratación de modo que se preserven los derechos de los trabajadores”, anotó.

Sin embargo, toda la reconversión y procesos de fusión tendrán que ser revalidados por la asamblea de afiliados en otros eventos que deberán surtirse el próximo año.

 

 

 

La asamblea de afiliados autorizó nuevos ajustes para avanzar hacia la reorganización institucional de los programas de salud.

 

 

 

 

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