María Consuelo Gómez España*

Los resultados del denominado “Black Friday” en Colombia en el 2017, han demostrado que las plataformas de retail online, involucran cada vez a más consumidores nacionales que seducidos ante los “precios especiales” de marcas extranjeras reconocidas, terminan realizando compras innecesarias y con el saldo de sus tarjetas de crédito en rojo.

Sin duda, la globalización, ha generado en los seres humanos el consumo de productos y/o servicios, no por necesidad, si no por satisfacción social; fenómeno que muchos expertos denominan “consumismo”; con lo cual toma fuerza el carácter de fetichismo de las mercancías manifestado por Marx.

La Internet, es un ejemplo de ello, ya que con este medio de comunicación global se disuelven las fronteras, factor que está siendo ampliamente aprovechado por el mercadeo, en donde hasta el propio tiempo se vuelva una mercancía.

La “sociedad de consumo”, impulsada por el tercer poder (los medios de comunicación), en donde para la supervivencia tanto de los productores y medios, es necesario desarrollar la tarea de “la compra por impulso” para lo cual los medios utilizan campañas agresivas respaldadas por estrategias de marketing y publicidad. Tales son sus alcances, que podemos observar en televisión, radio, prensa, Internet, en las calles y hasta en el cielo, que de acuerdo con estudios técnicos mundiales una persona es impactada 3.000 veces de manera diaria por todo tipo de anuncios, de los cuales se quedan en su cabeza tan solo el 12%. Lo más triste, es que aquellos que no tienen la posibilidad de adquirir los bienes que se ofertan, viven su carencia como una auténtica exclusión social, ya que la sociedad de consumo propicia la posición social sobre la base de la tenencia de determinados bienes.

En este contexto, el “consumismo” podría ser una enfermedad de la sociedad, inevitable e irreversible, si se tiene en cuenta que sería una utopía detener el fenómeno de la globalización, los avances tecnológicos, la competitividad de las empresas y la cultura e individualización de las naciones. Sin embargo, como para toda enfermedad, hay formas de mitigar sus consecuencias, dentro de estos avances de la humanidad, han surgido conceptos importantes como el “consumo responsable”, en el cual se plantea la compra de productos amigables con el medio ambiente; por lo que el discurso actual tanto de las empresas como de los consumidores se está transformando a tal punto que en Francia, están implementando políticas le apuestan, ya no a reducir a la cuarta parte las emisiones de dióxido de carbono para 2050, sino “la neutralidad de carbono”, para poner fin o reducir los autos que funcionan con Diesel y gasolina, como ejemplo. Y entonces, ¿quiénes serán los que comprarán esos autos?. En Colombia, debemos dar un paso gigante en este sentido.

(*Instructora Mercadeo y Ventas –SENA)

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