Veinte mujeres que durante su estado de embarazo adquirieron el virus del Zika en el Huila, decidieron unirse para hacer visible su problemática de falta de atención prioritaria en salud para sus niños con microcefalia. El grupo quiere crear la primera fundación.

AMAURY MACHADO RUEDA/LN

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Jesica Valencia y su esposo anhelaban desde hace tiempo ser padres. Después de intentarlo varias veces y sufrir dos embarazos fallidos, por fin Jesica quedó embarazada de Samanta y la felicidad por el nuevo bebé era desbordante. Pero a las 11 semanas de gestación, ad portas de finalizar el primer trimestre, a la madre le dio zika, el virus que para el año 2016 fue todo un `boom´ en materia de emergencias en Colombia.

Por la radio, Jesica escuchaba el riesgo que podrían estar sufriendo las mamitas en estado de embarazo, de que sus bebés nacieran con problemas neurológicos y que el virus se propagaba  cada vez más no solo en el Huila sino en el resto del país.

“En ese entonces no me preocupé tanto porque realmente era algo  de lo que aún no se sabía, y nunca pensé que a mí me fuera a pasar. Sin embargo asistí a urgencias y me hicieron el chequeo normal, me enviaron los medicamentos y no más. Quise hacerme la prueba de sangre para verificar si se trataba del zika, pero para el tiempo que me dio a mí que fue a finales de enero del 2016 ya el Instituto Nacional la había cancelado”, comenta Jesica.

El embarazo transcurrió normal, hasta que una ecografía de detalle reveló lo inesperado. Fue en el Hospital Universitario de Neiva donde en una junta médica, les dieron a estos padres la noticia de que el bebé venía con un inconveniente en su cabeza y al parecer se trataba de la tan temida microcefalia, por lo que su cerebro había dejado de crecer en determinado tiempo sin poderse desarrollar de manera normal. “Me advirtieron que la bebé podría nacer con inconvenientes en el desarrollo a nivel cognitivo y motriz, además con afectaciones en los oídos, ojos, con malformaciones, e incluso podría no lograr sobrevivir a las primer horas de nacida. Así que me dieron la opción de interrumpir el embarazo, pero decidí traer a mi hija al mundo”, narra la madre.

Allí empezó todo el angustioso proceso para esta familia neivana. Los controles prenatales se hicieron más minuciosos, y finalmente  el 18 de julio de 2016 Samanta nació. Fue un parto por cesárea programado en la Clínica Medilaser, que estaba en alerta roja por el Zika y todo el personal médico se encontraba muy ansioso porque era la primera bebe que allí se daba a luz con esta condición.

Afortunadamente, la pequeña Samanta no necesitó estar conectada a ningún aparato médico, pero fue sometida a toda clase de exámenes.  Para los padres, asimilar la situación de tener un bebé con microcefalea no fue nada fácil. “Los cuidados en casa, ver que el crecimiento y la conducta de mi hija eran diferentes a la de los demás niños, era frustrante y me sentía sola, perdida. Me nació la necesidad de conocer a más mamás, si las habían, viviendo la misma situación y enfrentando los mismos miedos que los míos”, manifiesta Jesica.

Las unió el Zika

Diana Polanco, fue la primera mamá con la que Jesica pudo contactarse. El caso de esta otra neivana es similar al primero descrito. A sus 8 semanas de gestación, Diana se contagió con el virus del Zika. Un leve brote lo denotó. Le fue confirmado a los 6 meses de embarazo, los médicos le informaron que el bebé venía con una malformación en el cerebro y debía interrumpirlo, algo que Diana no consintió en lo más mínimo. Hoy Thiago, su segundo hijo, tiene 16 meses, al igual que Samanta. Padece una cicatriz en los ojos debido a la enfermedad, rigidez en el cuerpo, entre otras complicaciones.

Ambas mamás, coincidieron con las características que presentaban sus bebés, como que lloraban por horas sin saber qué tenían, y no dormían ni comían bien. Empezaron entonces a darse ideas la una a la otra para mejorar esas afectaciones.

Luego crearon un grupo de WhatsApp llamado Ángeles Terrenales. Poco a apoco fueron conociendo más mamás de diferentes sectores de la ciudad de Neiva y el resto del Huila, con sus hijos que padecían microcefalia, y se sumaron al grupo, hasta que hoy en día son 20 madres, y cada vez son más. El menor de los niños tiene 6 meses de nacido.

Sin una atención en salud integral

Estas 20 mujeres y su familia, alzan su voz de protesta ante la falta de atención integral y oportuna en materia d salud que padecen sus hijos con microcefalea por efecto del Zika, por parte del Gobierno Nacional y las entidades correspondientes.

“Queremos hacernos visibles, que se sepa que los casos de microcefalia por el virus del Zika no es un mito, que realmente existimos, la gente se sorprende al saber que sí era verdad que los niños nacían así, en Colombia pasa y en Neiva hay muchos casos, y somos el mínimo porcentaje de mamás que decidió traer sus hijos al mundo y sobrellevar su situación”, manifiesta Jesika.

Infirió que la atención en salud que requieren y los gastos económicos que generan estos niños son grandes. “Tenemos niños en el grupo que ni siquiera los ha visto el especialista en neurología por primera vez, y otras que no les han dado diagnósticos que de pronto puedan estar enfrentando, porque la atención en las IPS es lenta o no la hay. Queremos que nos garanticen una atención priorizada para que nuestros hijos reciban su derecho a la atención en salud integral. Hay EPS como Medimas que no nos garantizan las terapias de rehabilitación y el tratamiento completas”.

“El Gobierno se quedó corto”

Para el grupo de mamás afectadas, el virus no fue algo que se dio de un día para otro, y manifiestan que si el Instituto Nacional de Salud estaba avisado del riesgo, no tomó las precauciones contundentes y oportunas para mitigar el Zika y evitar que aparecieran tantos casos.

“Que en todo los controles te den la opción de interrumpir el embarazo, inclusive en los nueve meses, o que te digan que es mejor no embarazarte no es la mejor arma contra el virus, creo que el Gobierno se quedó corto y se sigue quedando corto porque no se ve que estén tomando las acciones necesarias para que esto no siga pasando. Nos sentimos abandonadas por el Estado, pues no se hace el seguimiento riguroso a los niños que nacieron con microcefalia”, indican.

La Administración

Por su parte, la secretaria de Salud Departamental, Yanid Paola Montero García, indicó que a las madres gestantes con casos de zika se les hace un seguimiento integral estricto por parte del Instituto Nacional de Salud, del equipo médico de la EPS que la esté tratando y del gobierno departamental.

“Estamos frente a un vector que está presente en el Huila, en algunas épocas del año con mayor severidad, afortunadamente ha habido control, y las medidas deben ser conjuntas con el Estado y los hogares para evitar el criadero del mosquito, el mismo de patas blancas y negras que transmite el dengue y el chikunguña. Hacemos bastante promoción, educación, fumigación, pero el compromiso de autocuidado debe ser grande”, advirtió la funcionaria.

Quieren ser fundación

El grupo manifestó que desde siempre han querido formar una Fundación, su proyecto es crearla para el 2018, para de alguna manera ayudar así a darle una mejor calidad de vida a sus hijos y a más niños que puedan conocer.

Actualmente, estas mamitas se reúnen en las brigadas que realizan el Instituto Nacional de Salud y el Hospital de Neiva. Hace poco recibieron la visita de una especialista en oftalmología pediátrica proveniente del país de Brasil, que adelantó una revisión ocular a los bebés. Saben que unidas y organizados pueden lograr beneficios importantes.

Para saber

El Zika es una de las enfermedades virales transmitidas por un mosquito (Aedes aegyptí) infectado, y que tiene relación con cuadros neurológicos como microcefalia (cabeza pequeña del recién nacido). La pandemia que durante finales del año 2015 y 2016 dio mucho de qué hablar por cuanto se expandió de manera rápida por muchos países, hizo que a nivel mundial muchas mujeres gestantes infectadas decidieran interrumpir el embarazo.

William Mejía Salazar es médico residente de Pediatría de la Universidad Surcolombiana, actualmente en el Hospital ‘Hernando Moncaleano Perdomo’ trabajan en el proyecto con las madres cuyos bebes tuvieron infección por el virus del zika durante en el embarazo. Evalúan a los 20 niños que nacieron con microcefalea y alteraciones en el desarrollo. Advirtió que en Colombia no hay muchos estudios relacionados con el tema. “Es un virus que afecta el sistema nervioso central y periférico que causa alteraciones en el desarrollo cerebral, en la motricidad fina y gruesa, en el lenguaje y la comunicación, además de alteraciones oculares.

El proyecto busca saber cuáles son las alteraciones que causan el virus y actuar a futuro para buscar una mejor calidad de vida para estos niños. El doctor Mejía dice que aunque ya el virus causó el daño neurológico sin permitir crecer el cerebro, lo que se puede hacer en adelante es a través de intervenciones multidisciplinarias con fisiatría, terapias ocupacionales, de lenguaje, motoras, sicología, fonoaudiología, neurología pediátrica, adecuadas.

Las cifras

En el Huila se registraron según el Instituto Nacional de Salud, en la semana 30  del 2016, 6721 casos, de los cuales 909 fueron confirmados. Neiva fue el municipio donde más se presentaron casos con un total de 3265, de esos 392 confirmados; segundo Garzón con 835 casos, de esos 125 confirmados; tercero Gigante con un total de 353 casos, de esos solo 15 confirmados; cuarto Pitalito con un total de 342 casos, de esos 66 confirmados; quinto Guadalupe con un total de 286 casos, de esos solo 12 confirmados; sexto Aipe con un total de 207 casos, de estos 30 confirmados.

En el 2017, 57 casos de Zika se han notificados, de esos 11 en gestantes.

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