Carlos Alberto Ramos Parrací rindió versión libre ante la Contraloría.

RICARDO AREIZA

El ex director de deportes, Carlos Alberto Ramos Parrací se destapó. El licenciado en educación física, fisioterapeuta y el primer magister en alto rendimiento deportivo despejó por primera vez su posición frente a la  cuestionada remodelación del estadio de Neiva.

Y lo hizo desde la cárcel Picaleña de Ibagué donde se encuentra  detenido por estos hechos con el ex alcalde Pedro Hernán Suárez y su jefe de Contratación, Carlos Fernando Puentes. Sólo que ahora están separados.

En su calidad de director de Deporte y Recreación de Neiva, le correspondió realizar los estudios previos, incluyendo la adecuación, remodelación arquitectónica y reforzamiento estructural del estadio, inscrito en el banco de proyectos desde septiembre de 2013.

En su criterio, el objetivo de la intervención del estadio era doble y no en un solo sentido. “De un lado se debía cumplir con las normas de sismo-resistencia pero también cumplir las normas Fifa”, aclaró en su versión libre rendida el 31 de octubre pasado vía Skype ante la Contraloría.

Durante la diligencia que se prolongó durante tres horas admitió que en la primera fase realizó los estudios previos incluyendo el reforzamiento estructural, pero luego fue separado de esa responsabilidad.

“No es cierto que actué en calidad de supervisor del contrato de obra  y que como tal suscribí el acta de justificación para mayores y menores cantidades de obra, la creación de nuevos ítems, aumentando el valor inicial del contrato de obra, acta fechada el 30 de diciembre de 2015, la cual sirvió de sustento para la suscripción del otrosí número 3 de dicho contrato”,  precisó en la injurada que rindió ante el contralor delegado, Eduardo José Pineda.

La renuncia

Un mes después de haberse firmado el contrato de remodelación, Ramos Parrací fue separado de la supervisión.

“Desde la suscripción del otrosí número 1 de fecha 16 de enero de 2015 renuncié a la supervisión y desde finales del 2014 se suscribe el contrato de obra, el cual tuvo un contrato de interventoría dedicado a ejercer estricta vigilancia técnica  administrativa y financiera de la obra”, reveló.

“El otrosí número 1 que me separa dela supervisión del contrato de obra, es de fecha 16 de enero de 2015, por tales razones no ejercí prácticamente nada de supervisor del contrato”, añadió.

Ramos Parrací argumentó que una de las razones para separarse de la supervisión fue justamente el desconocimiento técnico especializado para una obra de alta complejidad.

“No avalé la supresión del reforzamiento. Es una apreciación equivocada. La decisión de suprimir el  reforzamiento la tomaron el constructor y el interventor. En esa época ya no era el supervisor.

La primera adición presupuestal (otrosí 1) garantizaba la culminación de la obra cumpliendo con las exigencias de la Fifa, también planteada en el proyecto.

La adición presupuestal fue aprobada en una reunión en Coldeportes celebrada el 11 de diciembre de 2015. Ese día se definieron obras nuevas. Entre ellas mencionó el llenado para la rampa de acceso principal, concretos y acero de refuerzo para la estructura de los niveles 4, 5, 6 y 7,  estructura metálica para la cubierta, mampostería para muros de fachada e internos de los pisos 4, 5, y 6, cubierta que incluye tejas canales y bajantes, instalaciones eléctricas … sistema voz sonido y datos, circuito cerrado de tv y video… acometida y puntos de gas natural para garantizar el suministro de agua caliente en camerinos y zonas de comidas, este es el único capítulo nuevo con respecto al proyecto aprobado inicialmente)

La prueba reina

Con esos recursos adicionales quedaría terminada la estructura y acabados de la tribuna occidental. “Nunca se afirmó expresa o tácitamente que se suprima o elimine el reforzamiento estructural”.

“La decisión de no reforzar fue una decisión del consorcio constructor y del consorcio interventor y no implicó modificación del contrato”, insistió Ramos Parrací.

La versión la confirmó el propio representante del consorcio interventor. En un oficio enviado a la Alcaldía lo consignó el 20 de febrero de 2017 y luego lo reafirmó en las audiencias que se realizaron tras el colapso de la tribuna.

Según la versión del interventor Luis Alfonso Trujillo Bríñez entregada por Ramos Parrací el documento explicó que “los ítems del presupuesto oficial (capítulo de reforzamiento estructura existente) no se ajustaban a las nuevas condiciones surgidas en el proceso de ejecución del contrato de obra N° 1758 de 2014”.

“Lo anterior quiere decir que no fue en el documento por mí suscrito que desapareció el reforzamiento estructural de la tribuna occidental y que por el contrario en el documento que suscribí exigí la adecuación de las tribunas a las norma sismo resistente NSR10 y Fifa”, relató Ramos Parrací.

La desviación

Los recursos destinados para el reforzamiento estructural, según los propios constructores e interventores fueron desviados para realizar otras actividades.

Una primera parte- según Ramos- se destinó para la construcción de las vigas de contrapeso, el resto fue utilizado en las actividades donde se presentaron mayores cantidades. Entre otras para excavaciones. Inicialmente se contrataron 11 mil metros cúbicos y se ejecutaron 24 mil metros cúbicos. Igual ocurrió con las losas aligeradas. Se contrataron 238,90 metros cuadrados y se ejecutaron 9.500 metros cuadrados. Para la  estructura de la cubierta se contrataron 535 kilos  de material y se ejecutaron cerca de 98.000 kilos.

La prueba reina

La supresión del reforzamiento no fue esporádica, según lo explicó Ramos Parrací. En realidad, el tema se abordó en ocho reuniones del comité técnico realizados  en cuatro meses. Las tres primeras se realizaron en febrero de 2015.

La decisión de no realizar el reforzamiento comenzó a despejarse el 9 de abril durante el comité técnico, donde se planteó que el reforzamiento no era necesario, ya que la cimentación del estadio llevaba 30 años y “nunca ha presentado problemas”.

Ramos Parrací describió los alcances de cada reunión del comité técnico desde que se planteó hasta que se tomó la decisión.

La determinación definitiva fue confirmada el 4 de junio siguiente (Acta 17) que sirvió de soporte a la Contraloría para iniciar el proceso de responsabilidad fiscal. Esa es la prueba reina de la Contraloría.

“De modo –dijo- que sí existen responsables del no reforzamiento pero fue este ex servidor quien solo pretendió aportarle al municipio de Neiva su saber y preparación  profesional”.

“Que si firmé algunos documentos lo hice con la carencia absoluta de un licenciado en educación física y fisioterapeuta tiene sobre los conocimientos técnicos de arquitectura e ingeniería para controvertir decisiones netamente técnicas y mis acciones fueron a manera de formalismo derivado de los manuales de procedimientos”, sostuvo Ramos Parrací.

Sin embargo, aclaró que los documentos que firmó siempre estuvieron antecedidos de actas, certificaciones y oficios que lo indujeron a refrendarlos de buena fe, creyendo en la argumentación de los especialistas y con la confianza de actuar apegado a la ley.

“Siempre concebí y orienté la modernización del estadio Guillermo Plazas Alcid tratando de darle a la ciudad de Neiva un escenario de las mejores calidades como quedó plasmado en los estudios previos”, argumentó.

“El proyecto -agregó- fue viabilizado cumpliendo los criterios técnicos, económicos y sociales y además cumplía con la totalidad de los requerimientos técnicos de la Fifa para este tipo de escenarios deportivos.

“Vuelvo y digo: solo pretendía aportarle al municipio de Neiva mi larga preparación profesional pero lamentablemente estoy acarreando con muy duras consecuencias desde lo personal, familiar y profesional derivadas de irresponsabilidad, la falta de ética profesional de algunos y la presunta mala fe de otros”, concluyó Ramos Parrací.

¿Quedarán libres?

Un juzgado penal del Circuito define hoy la suerte de los implicados en este caso.

La controversia judicial por la remodelación del estadio vuelve hoy a la palestra pública. Primero, la Contraloría General realizará hoy una rendición de cuentas, en el auditorio empresarial de la Cámara de Comercio, donde el tema del estadio, será uno de los temas emblemáticos.
El contralor General Edgardo Maya responderá vía Skype algunas preguntas de los asistentes, previamente preparadas.  También se abordarán otros temas sobre las auditorías realizadas en el Huila.

Por la tarde, se resolverá el recurso de apelación formulado por contratistas, interventores y servidores públicos, a quienes la Fiscalía les imputó cargos en agosto pasado, entre ellos al ex alcalde de Neiva Pedro Hernán Suárez, a su jefe de Contratación Carlos Fernando Puentes.

El ex mandatario como los demás implicados solicitaron la revocatoria de las medidas de aseguramiento proferidas por supuestas irregularidades en la contratación de las obras.

Mañana asume alcalde Ad hoc

El viceministro de Relaciones Políticas, Héctor Olimpo Espinosa Oliver, asumirá a partir de mañana martes sus funciones de alcalde Ad-hoc.

El funcionario designado el 9 de noviembre pasado tendrá que definir en primer lugar la recusación formulada por el consorcio encargado de la polémica remodelación del escenario deportivo, contra el alcalde Rodrigo Lara y su jefe de Contratación, Mauricio Fernando Iglesias.

Espinosa Oliver tendrá que ‘destrabar’ el enredo jurídico y determinar la continuidad de las obras o la caducidad del contrato, como se venía adelantando.

En principio dijo que espera encontrar un equilibrio para asegurar el uso del estadio, permitir la iluminación y culminar el proceso sancionatorio contractual.

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