El reto: terminar el estadio y recuperar la plaza. 

RICARDO AREIZA

El viceministro de Relaciones Políticas, Héctor Olimpo Espinosa Oliver recibió ayer el voluminoso administrativo que le permitirá ‘desenredar’ la remodelación del estadio ‘Guillermo Plazas Alcid’.

El funcionario, designado alcalde ad hoc el 15 de noviembre pasado tendrá que resolver de fondo la controversia jurídica desatada tras el colapso de la tribunal occidental que dejó cuatro muertos y diez heridos.

El viceministro asumió esa responsabilidad  ante el notario primero del Círculo de Neiva, Luis Ignacio Vivas Cedeño. Después se reunió con el equipo jurídico de la Alcaldía, con una comisión del Departamento Nacional de Planeación

“Asumo este encargo con la expectativa de poder satisfacer ese anhelo que tienen los huilenses, especialmente los neivanos, de poder resolver este problema del estadio lo más pronto posible”, aseguró el jurista, encargado además de las políticas de seguridad ciudadana.

“Espero aportar una solución para que las cosas vuelvan a la normalidad y su equipo pueda jugar y se puedan esclarecer los hechos.  Esperamos que se puedan establecer las responsabilidades en materia contractual y que paralelamente los órganos judiciales hagan lo propio y que nosotros como Estado, todos, articulados el ejecutivo y el judicial podamos darle una solución pronta a la ciudad de Neiva sobre lo que pasó”, afirmó en diálogo con LA NACIÓN.

Sin embargo no se comprometió con plazos. “No hay un plazo determinado pero mi compromiso es actuar con la mayor celeridad posible”, afirmó.

La hoja de ruta

El viceministro Héctor Olimpo Espinosa (sentado) asumió como alcalde ad hoc ante el notario primero del Círculo de Neiva, Luis Ignacio Vivas Cedeño.

 

“Primero hay que resolver el impedimento del jefe de contratación. Paralelamente resolver el proceso sancionatorio sobre el cumplimiento o incumplimiento del contrato. Aspiro hacer las dos cosas muy rápidamente”, anotó Espinosa Oliver.

El Jefe de Contratación,  Mauricio Fernando Iglesias, fue recusado por los contratistas, al haber sido vinculado con el alcalde Rodrigo Lara al proceso de responsabilidad fiscal que abrió la Contraloría General de la República. Iglesias tendrá que separarse del proceso sancionatorio que estaba a punto de fallarse.

“Son tres cosas distintas las que tenemos que resolver. Si bien están correlacionadas son distintas. Lo primero es el tema judicial. Vamos a ver qué resultado nos da la Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría, los jueces en materia laboral”,  precisó el viceministro con funciones de alcalde ad hoc.

“El otro asunto es el tema contractual. Qué va a pasar con el contrato, si continúan o no los contratistas; si se declara la caducidad o no; si se declara la terminación unilateral o no; si se aplican las pólizas o no, ese es el problema que yo vine a resolver. Que va pasar con el procedimiento administrativo sancionatorio en materia contractual, ese es el problema que vine a resolver”, apuntó.

“El otro tema es el funcionamiento del estadio. Este es un tema que si bien el alcalde requiere mis decisiones como elementos para tomar sus decisiones, esa es una decisión que finalmente depende del alcalde Lara. Yo aspiro a tomar decisiones para que él tenga los elementos suficientes para poder tomar su decisión. Pero esa competencia es del alcalde titular”, anotó.

Sin comprometerse con un plazo perentorio el funcionario advirtió que actuará con la celeridad que sea posible.

“Vengo con un solo compromiso: poder tomar decisiones con celeridad, con suficiencia que nos permita que la verdad judicial se conozca, que la obra se termine y que la ciudadanía pueda disfrutar de su estadio. Esta es una prioridad”, remató.

Los retos

Sin embargo, pese al esfuerzo y la celeridad, no será fácil ni con la celeridad que la ciudadanía espera.

La continuación de la obra, implicará en primer lugar la actualización del estudio de repotenciación de la obra nueva y de la vieja estructura, afectadas por el proyecto de remodelación.

En segundo lugar, la reconstrucción de la obra impactada, incluyendo los nuevos refuerzos, lo que demandará inversiones adicionales no contempladas inicialmente.

Solo el reforzamiento estructural en esta zona afectada por el colapso supera los 550 millones de pesos.

Ejecutar la repotenciación estructural (objeto del contrato original) implicará la demolición de algunas obras ya terminadas, como la zona de camerinos y parte de las graderías en los niveles cuarto, quinto, sexto y séptimo, ya ejecutados. Y por supuesto, una vez repotenciada, tendrán que construirse nuevamente.

“Todo estos componentes demandan nuevos costos que no fueron contemplados. Pero mientras no se resuelvan todos los problemas jurídicos no podemos invertir un solo peso. La meta, como lo he dicho es poder terminar las obras”, recalcó el alcalde Rodrigo Lara.

Sin embargo, cualquiera de las opciones para reactivar el proyecto dependerá esencialmente del futuro del actual contrato. Esa será la primera decisión que el alcalde ad hoc tendrá tomar.

“No me atrevo a darle plazos. Pero le prometo la mayor celeridad posible. Ya recibí los expedientes, los estudiaré, los voy a revisar y tomaré mis decisiones con la mayor celeridad posible porque conozco la premura que hay en la comunidad para recuperar el estadio”, afirmó Espinosa Oliver.

Las prioridades

La firma consultora urgió acciones inmediatas para evitar el deterioro progresivo de las obras existentes, antes del reinicio de trabajos de terminación del estadio.

Igualmente recomendó una nueva consultoría que identifique, determine y cuantifique las acciones y los costos requeridos para obtener un estadio en condiciones de operatividad de acuerdo con la normatividad Fifa.

La firma recomendó la ejecución lo antes posible del reforzamiento de la estructura antigua presentada por los ingenieros Efraín Calderón y José Fernando Perdomo, ya que la estructura existente presenta altos índices de vulnerabilidad.

La edificación antigua, según el estudio técnico, es una obra civil integral  que no ofrece las mínimas garantías para su funcionamiento. Y sus cimientos fueron debilitados con las obras nuevas que se ejecutaron.

Obras suntuarias

Las obras pendientes incluido el circuito cerrado de televisión, la red de voz y datos, la zona de comida  y otras adecuaciones  suntuarias dependerá de los recursos económicos disponibles.

No obstante, el requisito fundamental que deberá cumplirse, independientemente de los factores financieros, es la seguridad.  El estadio debe ser un lugar seguro para todos sus usuarios, incluyendo espectadores, deportistas, directivos protagonistas del partido, funcionarios oficiales, representantes de los medios informativos, entre otros.

 

La urgencia

La des categorización de la plaza, anunciada anticipadamente por la Dimayor ya se tomó, especialmente por la imposibilidad de jugar de noche. El escenario deportivo no tiene iluminación, carece de camerinos adecuados y no tiene zonas de prensa adecuadas.

“Actualmente hay varias alternativas para garantizar la iluminación nocturna. Una solución rápida es habilitar la iluminación antigua, no es difícil, así el Atlético Huila tenga que ayudar a financiar la iluminación. Pero sólo se puede realizar hasta que se resuelva el tema contractual por la remodelación”,  afirmó el presidente del equipo Juan Carlos Patarroyo. Esta es la prioridad para que el equipo no pierda la plaza. La readecuación del escenario puede esperar.

“Vamos a realizar todo lo que sea legalmente posible para que todas las decisiones que tomemos conserven ese equilibrio”, aseguró el viceministro quien ayer regresó a Bogotá con el voluminoso expediente que podrá resolver la suerte del estadio.

 

 

 

 

 

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