Luis Alfredo Ortiz Tovar.

No cabe duda que la selva que constituía el Conflicto Armado Interno en Colombia, y muy particularmente en nuestro Departamento, nonos  permitía ver los árboles que en sí mismo lo componen. La selva del conflicto, lo constituía los atentados permanentes a los pueblos, las minas antipersona sembradas en los labrios de los campesinos, los secuestros masivos a los ciudadanos de la región, los muertos que inundaban los cementerios. Difícilmente entonces podíamos ver todo el verdor del centro sur del Departamento, con los cafetales en las laderas y faldas de esta parta andina de las cordilleras, los frutales que hoy reconocen como regional, como las pasifloras, los sembríos piscícolas que terminaron siendo una fortaleza, los emblemáticos sitios del Desierto de la Tatacoa, el Parque Arqueológico de San Agustín, la Caja de Agua, las termales de Riera, entre otros. Ojalá siga siendo parte del pasado, no ver toda esta gama de riqueza nuestra.

Hora es ya que todos como huilenses entendamos el compromiso que nos debe asistir para que cada vez  este paraíso, más que por descubrir, se descubra, y sirva de escenario para que mejoremos no solamente en indicadores, sino, y creo es lo más importante, en la calidad de vida del pueblo huilense.  Recordemos que el Estado somos todos, y que no solamente la responsabilidad es de los gobernantes, que entre otras cosas y a propósito de los nuestro, desde lo regional, y local, vienen trabajando con la clase política, empresarios y academia, jalonando hacia un mismo camino y con un mismo fin, en el propósito de ser una mejor región.

Con actos de gobernanza que apuntan a mejorar las condiciones de los gobernados, enfatizando en temas como salud, educación e infraestructura, aspiramos que esta parte de la geografía colombiana deje de una vez por todas de conocerse como zona roja para convertirse en zona verde, símbolo de esperanza, y de un nuevo amanecer, y que por fin brille en interés común por trascender la pobreza por oportunidades de empleo, el analfabetismo, por conocimiento en espacios y ambientes gratos, y que huilense no siga destruyendo huilense (opitofagia), sino más bien, huilense apoya huilense, y entonces que el “Huila, un paraíso por descubrir”, sirva de inspiración para que empresas e instituciones educativas que destinan grandes esfuerzos en fomentar el ecoturismo, la biotecnología, la innovación, el emprendimiento,  entre otros aspectos ,continúen aunando esfuerzos para que dicho slogan sea mucho más realidad. Cada visitante que pise esta “Tierra de promisión”, y  se confunda con el transeúnte, sirva como empuje a nuestra economía, y la jalone a ser más emprendedora y competitiva. Hoy más que nunca, institucionalidad, empresa y academia, deben estar más de la mano, ahora que se dan mejores condiciones con el abandono de la guerra, que solo nos sirvió para inventarnos como sobrevivir.

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