Victoria Sandino, lideresa de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

¿Qué balance hace de los acuerdos de paz al día de hoy?

El balance lo hemos venido haciendo desde el primero de diciembre, y hemos señalado con muchísima preocupación el bajo nivel de implementación hasta el momento, empezando porque los compromisos que había establecido el Gobierno en materia legislativa, en una reunión con el presidente el 28 de mayo del año pasado, se había comprometido a adelantar 34 normas prioritarias, pero resulta que de esas solo 12 cursaron trámite en el Congreso y fueron aprobadas, pero con modificaciones de las cuales no conservaban la esencia del acuerdo. Otro de los puntos tiene que ver con el Plan Marco, el plan general que marca la ruta para cumplir cada uno de los puntos, para ponerlo en marcha era necesario reformar la Ley 152 de 1994 que es la ley de Plan Nacional de Desarrollo, y no cursó trámite en el Congreso, no sabemos por qué, porque desde marzo pasamos la propuesta de modificación pero el Gobierno no la presentó.

 

¿Por qué afirma que al Gobierno le ha faltado compromiso para defender la paz?

Porque nosotros firmamos un acuerdo con el Ejecutivo, con el Presidente de la República, en representación del Estado Colombiano, y el compromiso del Gobierna era hacer todo lo necesario, con toda la institucionalidad para que pusieran a tono y se pudiera impulsar como política de Estado la paz en su conjunto, para que la Corte, el Congreso y los ministerios hicieran su parte, y que se contara también con los poderes administrativos territoriales. Por eso es que señalamos que al Gobierno le ha hecho falta compromiso para defender el acuerdo en conjunto con toda la institucionalidad.

 

Luego de un año de la firma, ¿cómo está la situación en las zonas de reincorporación?, ¿cómo avanza la reincorporación a la vida civil?

Con muchas dificultades. Este es uno de los aspectos más preocupantes porque hay enormes problemas de seguridad de los territorios donde se encuentran estas zonas, y hay amenazas por el tema del paramilitarismo y eso se ve reflejado en los asesinatos de nuestros líderes y compañeros.  Ya van más de 30 y eso no puede pasar en un proceso de paz.

Por otro lado, en materia de reincorporación económica y social, apenas estamos arrancando a ver si es posible que se garantice la adquisición de tierras para llevar a cabo los proyectos productivos que tenemos.

 

¿Qué más les preocupa?

Nos preocupan las leyes que están pendientes como la de participación política, la reforma rural integral, normas que eran prioritarias y que no se llevaron a cabo. Igualmente, nos preocupa el rumbo que pueda tomar la aclimatación de esta paz en el proceso electoral. Recordemos que no hubo reforma política en la legislatura pasada, y unas de las condiciones fundamentales para alcanzar y profundizar la democracia era esa reforma que permitiera la participación de importantes sectores que siempre han estado al margen de la toma de decisiones en el Congreso, en las administraciones territoriales. Si la sociedad colombiana no toma una decisión correcta a favor de la paz, vendrán otros sectores reaccionarios que no continuarán con este proceso de implementación sino que seguramente seguiremos en las mismas condiciones de violencia y exclusión en las que históricamente hemos estado.

 

Ya que toca el tema electoral, ¿cuáles son las expectativas de las Farc en las elecciones para Congreso y presidenciales?

La apuesta nuestra es lograr que sectores democráticos tengan una importante representación en estas elecciones. Hemos presentado una lista nacional, una lista cerrada al Senado, y a la Cámara de Representantes, de acuerdo a lo que se aprobó en La Habana, cinco cabezas de lista en cinco departamentos. En cuanto a la campaña presidencial hemos lanzado nuestro candidato en el contexto de una propuesta de un gobierno de transición a la paz, que analice el tema de la paz, su implementación y las transformaciones sociales que tanto anhela Colombia.

 

Hablando de Timochenko, como candidato presidencial, ¿por qué cree que está en los últimos lugares de preferencia en las encuestas?

Históricamente nos han estigmatizado como los malos y responsables de todo lo malo del país, pero la gente no nos conoce y no tiene un imaginario distinto al que tienen en los territorios, y estas encuestas no van a las comunidades donde hemos estado, donde hemos construido comunidad y procesos organizativos y colectivos, y no es fácil si no tenemos el poder de los medios de comunicación y aun cuando se continúa esta guerra mediática de descalificar al opositor.

 

¿No cree que esa estigmatización no es gratuita, sobre todo en el departamento del Huila donde se presentaron episodios dolorosos?

No estoy hablando de que sea o no gratuito. En el contexto de la guerra suceden cosas terribles, la guerra no se hace con poesías o pétalos de rosas, por el contrario es cruenta y dolorosa. No solamente están esos hechos en el Huila sino todas las victimizaciones, los asesinatos que ha producido el conflicto en general en manos del paramilitarismo, la Fuerza Pública, fuerzas privadas, todo eso es lo que genera la guerra y por eso el compromiso de terminarla, pero no terminarla con el silenciamiento de los fusiles por parte de uno de los grupos que hacen parte de ese conflicto, sino del conjunto, porque siguen amenazando líderes sociales, desplazando a las comunidades campesinas, negras, indígenas. Claro que lamentamos los hechos presentados en el Huila pero estamos en un proceso de reconocimiento de responsabilidades con las víctimas. Pero esto debe ser de ambas partes. Por ejemplo, el Estado no ha hecho el primer reconocimiento de la responsabilidad con los hechos que han victimizado a los más de 8 millones de colombianos.

 

¿Hasta dónde van a llegar si el Gobierno no defiende la paz?

Tenemos las esperanzas de que el Gobierno va a cumplir su palabra. Nos acabamos de reunir en Cartagena con el presidente Santos y reiteró delante de la comunidad internacional que están en toda la disposición y que hará los esfuerzos máximos para el cumplimiento. Sabemos que en un año no se va a lograr afianzar la paz luego de 50 años de violencia. Si aspiramos que se sienten esas bases sólidas y que las elecciones sean un avance hacia la paz, es decir, que los representantes que elijan estén comprometidas con el proceso.

 

¿Si no es Timochenko, qué otro candidato respalda la paz?

Le estamos haciendo todas las apuestas a que sea Timoleón Jiménez, y creemos que tenemos sobradas razones para pensar que podemos desempeñar un papel importante en esta construcción de la paz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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