Alexander Molina Guzmán

Se ha armado toda una discusión sobre si estamos forzados a comprar el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, a raíz de un video publicado en redes sociales (https://www.youtube.com/watch?v=M6DYPRuw17M) por un señor llamado Max Galeano. En principio uno diría que no, pues en verdad el servicio de salud es un derecho fundamental público que lo debe prestar el Estado; por lo tanto, todas las personas afiliadas al sistema de salud tanto por régimen contributivo como por régimen subsidiado le deben garantizar los servicios médicos esenciales que incluirían los que se generen por accidentes de tránsito. Obligar a alguien que ya está afiliado al sistema de salud a adquirir un seguro adicional que cubra servicios médicos por la posibilidad de sufrir un accidente de tránsito es abusar de la autoridad. El famoso SOAT, como cualquier seguro de vida, debería ser opcional, voluntario, para aquellas personas que tengan un vehículo como medio de transporte; incluso opcional para los peatones, pues aún como peatones somos susceptibles de sufrir un accidente de tránsito.

Lo que pasa con el famoso SOAT es que ya se convirtió en un gran negocio para las IPS y otros intermediaros que genera grandes ganancias por el fraude montado alrededor de este seguro. Fraude que giran alrededor de falsos accidentes de tránsito, accidentados fantasmas, doble cobro, alteraciones en documentación, pagos por servicios que no se prestan, inflación de los costos de atención y otras tantas que hacen que el negocio sea redondo para los corruptos.

Lo curiosos es que con tantas evidencias y denuncias reportadas por la corrupción montada en este negocio, las autoridades que tienen la competencia de intervenir las IPS, por ejemplo, no lo hagan y no se actué penalmente contra ese cartel del SOAT. Claro que sí existe un cártel alrededor del SOAT, y opera lógicamente como los demás carteles que se chupan los recursos públicos. Y las mismas aseguradoras que afirman, supuestamente, que están teniendo pérdidas por las indemnizaciones que tienen que pagar por siniestros, deberían sumarse a los que propone el desmonte del SOAT o que le quieten, al menos, ese carácter de “obligatorio”.

Que la accidentalidad en el país sea alta, eso depende con qué estadística se está midiendo esa accidentalidad, pues sí es evidente que las que reportan las IPS en esta materia está inflada pues reportan accidentados en tránsito que en verdad no lo fueron.

Además la accidentalidad en las vías no ocurre porque se tenga o no el SOAT, ocurre por la falta de cultura ciudadana a la hora de conducir o hasta de caminar por las vías.

 

 

 

 

 

Comentarios