Andrea del Pilar Bautista Perdomo

En una ciudad donde los clientes son muy reducidos, y casi siempre son los mismos, toca cada vez más duro determinar los mercados objetivos de las empresas, cuando hablamos de planear el año pensamos en el futuro, en poner proyecciones financieras en cifras inciertas y tratar de trazar la línea sin desviarnos por debajo de ella, estos presupuestos son determinantes para mantener la operación de la empresa. Para algunos este 2018, un año electoral, de menores ingresos para las regiones, ajustes presupuestales, reformas, entre otras mil situaciones más, pues realmente pone en incertidumbre las operaciones habituales, a pesar que ya logramos la barrera del 2017 que para algunos fue un año negro, todavía no podemos cantar victoria, toca seguir planeando con lupa, pensar y conversar mucho las decisiones estratégicas de las empresas, estimar en decisiones presentes que contribuyan cabalmente para ver los resultados en el futuro. Muchas ocasiones solo pensamos en el ahora y ponemos en riesgo lo que vendrá. Tenemos que tratar de tomar acciones, los riesgos, los recursos y el trabajo ya. Para planear un mejor año, debo retomar y hacer el diagnostico de lo sucedido en el 2017, decisiones que fueron vitales, debo revisarlas para ver si realmente si salieron y como se dieron, si mejoró o empeoró mis resultados, si conseguí los recursos necesarios, fue un buen aprendizaje y buena experiencia o que me faltó por hacer y cumplir. Luego debo tener claro que quiero para el nuevo año: crecer, mantenerme, nuevos clientes etc. Debo evaluar cómo puedo hacerlo detectando oportunidades y opciones. Posteriormente debo estimar porque no cumplí con mi diagnóstico del año anterior para revisa, qué factores influyeron para no alcanzar la meta y luego si decidir mi dirección a la nueva realidad del negocio y el entorno. De último es poner dolientes a los objetivos, seguimientos, metas, retroalimentar semanalmente y medir todo semanalmente. A veces la planeación a largo plazo que llamamos, es definitivamente sobre lo que hago en el presente y en el día a día; pero la gran dificultad esta en no desconectar las acciones que hacen crecer la empresa y mejorar los ingresos. Las decisiones estratégicas son determinantes no desarticularlas y ponerlas en la mesa del quehacer a diario. Esperemos que este 2018 sea venturoso para todos los empresarios huilenses, porque necesitamos del éxito de todos para que nuestro departamento repunte a nivel nacional.

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