El presidente de Porkolombia habla sobre el sector porcícola con Claudia Marcela Medina García, gerente del Grupo Informativo LA NACIÓN.

El consumo de carne de cerdo se puso de moda, el negocio cada vez más viene creciendo en el país y se convierte en una oportunidad interesante para invertir a nivel empresarial.

De acuerdo con cifras de la Asociación Colombiana de Porcicultores- PorkColombia, en los dos últimos años el sector porcícola ha alcanzado un promedio anual del 12,3% en el crecimiento de número de cabezas. El consumo pasó de ser solamente de fechas especiales a una proteína de consumo diario en los hogares colombianos.

LA NACIÓN dialogó con Carlos  Alberto Maya, presidente de Porkolombia, la agremiación más importante del país que nació en 1982, y quien hace más de siete años está dedicado a hacer de la porcicultura uno de los renglones más productivos y competitivos del agro colombiano.

 

¿Cómo está la producción de carne de cerdo?

La producción de carne de cerdo tiene una de las economías más dinámicas del agro colombiano, esto porque hemos tenido que en los últimos seis años se duplicó tanto la producción como el consumo y no para este buen comportamiento. Esta dinámica continúa y proyectamos que en los próximos siete años aproximadamente volveremos a duplicar la producción y el consumo.

 

Hablemos de cifras.

Estamos hablando que la producción estaba por el orden de dos millones 100 mil cabezas, en el 2009 y en 2017 superamos los cuatro millones 200 mil cabezas, es decir, que tenemos más toneladas de carne de cerdo para los colombianos. En el 2009 la producción representaba 170 mil toneladas y en el 2017 fueron 370 mil toneladas aproximadamente.

 

¿Ese incremento a qué se debe?

Se debe a un factor especial, como es el cambio en la percepción y el hábito del consumidor colombiano. Anteriormente la carne de cerdo tenía una percepción negativa en muchos sentidos, pero eso ha ido evolucionando de manera positiva para nosotros. Hoy en día la carne de cerdo tiene un reconocimiento distinto y el mayor éxito fue detectar que el colombiano tenía un hábito de celebración con la carne de cerdo pero no la incluía en su día a día. Entonces se hizo un gran trabajo por dar a conocer la carne de cerdo en la rutina a los consumidores colombianos, y eso no solamente les ha permitido incluir una proteína más económica, sino tener más variedad por su sabor y nutrientes en su alimentación diaria, eso nos ha llevado a estar en más  hogares colombianos. Hoy en día llegamos al doble de hogares que llegábamos hace siete años, mucho más uso de la carne de cerdo en los restaurantes, por su versatilidad y economía que ha llevado a un cambio radical de la percepción.

Las personas no consumían carne por el daño a la salud. ¿Eso era cierto antes?, ¿por qué ahora es diferente?

Realmente esos son mitos que hacían mucha bulla, pero la razón principal por la cual la gente tenía un bajo consumo de carne de cerdo en Colombia era porque no la incluía en su rutina y la tenía destinada para los momentos especiales. Sin embargo, el hecho de tener el lastre en el consumo de este tipo de mitos, es algo que solamente se logró vencer cuando los colombianos empezaron a darse cuenta que la carne de cerdo de hoy es producida con unos estándares altísimos de calidad, en unas granjas tecnificadas, es un alimento adecuado y se trabaja todos los días por tener unas condiciones óptimas. Eso es lo que más ha permitido ese cambio en la percepción actual de la forma en que nos ven, hace 30 años la imagen era negativa, hoy es todo lo contrario.

La queja sobre la carne de cerdo fue la falta de control en su comercialización o que generaba problemas en la salud pública.

 Por supuesto, de hecho los controles han sido fundamentales, pero también el crecimiento que se ha dado en los últimos años ha sido en la formalidad.  Anteriormente teníamos que, posiblemente, entre el 60 o 70 por ciento de la producción podría ser informal, hoy en día eso ha cambiado radicalmente porque el mismo comercio y el consumidor lo exigen. Tenemos, obviamente, las recomendaciones de que el consumidor vaya a un punto de venta donde haya unas condiciones adecuadas y que le produzca confianza. Realmente esto ha llevado a que los mismos proveedores y granjas sean cualificados y con estándares muy superiores a los que se imagina en consumidor mismo.

¿Qué tanta participación tiene la porcicultura en la economía del país?

La porcicultura hoy representa en el negocio primario de los animales, aproximadamente el 2.7 billones de pesos, eso representa un crecimiento muy relevante si comparamos con el 0.8 billones que representaba hace ocho años. Si bien la porcicultura no es todavía una de las dos principales proteínas, porque estamos por detrás del pollo y de la carne de res, sí es la que más rápido crece y se proyecta como creadora de valor y en la captura de valor en el mercado internacional.

La porcicultura en producción viene creciendo. ¿Cómo le va en competitividad?

Ha evolucionado mucho, de hecho desde hace unos ocho años. La porcicultura fue muy afectada y golpeada por el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y también con el que se negoció con Canadá, y la desgravación arancelaria con Estados Unidos nos obliga a que hoy compitamos con una carne importada de Estados Unidos sin aranceles, eso nos ha llevado a que tenemos que mejorar la competitividad y a que solamente siendo altamente competitivos podemos proyectarnos para seguir en el negocio y para conquistar el mercado internacional.

¿Cuáles son las cifras en materia de exportación?

Actualmente la porcicultura no está exportando, la razón principal es porque el incremento del consumo en Colombia ha sido demasiado rápido, y en segundo lugar, nuestras empresas no han hecho un desarrollo exportador como si lo han hecho otros gremios o industrias como la piscicultura. Sin embargo, estamos trabajando en un gran proyecto y es la creación de una comercializadora internacional, en la que se junten las empresas colombianas y tengamos la capacidad de llegar a otros mercados y realmente competir, es solamente con volumen y con inversión como se logra exportar carne de cerdo.

¿La tecnificación de los empresarios en la producción cómo está?

Hoy en día los colombianos en porcicultura han venido adoptando tecnologías y están apostándole a este sector que requiere de unas altas inversiones, no hay un trabajo improvisado, realmente, los crecimientos que hemos visto pueden ser altamente competitivos en el exterior y hay un conocimiento claro de que para estar en este sector hay que invertir y tener una fuerte planeación. Los porcicultores que están generalmente han vivido una serie de ciclos de momentos buenos y malos y han aprendido mucho de sus procesos.

¿Cómo se trabaja la porcicultura en Colombia?

La porcicultura se trabaja en Colombia de la misma manera como se trabaja en el mundo, con los mejores estándares y es con granjas tecnificadas, con alimentación balanceada, en condiciones adecuadas para buscar el mayor bienestar de los animales y las mejores condiciones económicas del negocio. Si bien hay pequeñas variaciones entre un sistema productivo y otro, lo que se aplica en Colombia son las mejores prácticas que se utilizan a nivel mundial.

¿PorkColombia genera alguna asistencia técnica o acompañamiento especial en regiones?

Sí, de hecho PorkColombia ha sido altamente reconocido por un nivel técnico adecuado y un acompañamiento que no es solamente personal y presencial sino que también contamos con un aula virtual en el cual estamos sumiendo una cantidad de temas que son de interés para los productores para que estén capacitados permanentemente y conozcan mucho más de la innovación en el sector y de las mejores prácticas.

¿El sector tiene el apoyo del Gobierno Nacional?

El Gobierno ha generado nuevas líneas de crédito que apoyan la inversión en sectores como el nuestro y que son muy interesantes para mejorar las condiciones de competitividad, por otro lado en materia sanitaria, si bien nuestras autoridades tienen muchas dificultades tanto presupuestales como de ejecución, consideramos que la gestión ha ido mejorando, en donde reclamamos un mayor apoyo es la admisibilidad a mercados externos donde el trabajo empieza por el Gobierno y necesitamos un apoyo mucho más fuerte.

¿Cuáles son las regiones más fuertes?

Las regiones más fuertes son Antioquia, que produce casi el 50% de los animales del país, y luego está el Valle del Cauca que está cerca del 20% de la producción del país, pero, además, es el que más rápido crece porque los insumos que utilizamos para la producción porcícola en la fabricación del alimento balanceado son importados y el Valle del Cauca al tener cercanía al puerto y al tener mejores vías de comunicación terrestre del país es mucho más competitivo.

¿El Huila cómo está en este renglón económico?

El Huila es un departamento que tiene buen potencial porque el cerdo está en la esencia como tal del consumidor, pero esa gran oportunidad se capitaliza en el momento en que los porcicultores huilenses se junten y sean capaces de competir en economías de escala, que empiecen a trabajar mancomunadamente porque en el Huila hay un grupo importante de porcicultores medianos y pequeños, que si trabajan juntos pueden ser muchísimo más competitivos frente a los productores relativamente grandes que hay en el país y aprovechar el mercado que tienen e incluso conquistar otros mercados de la región. La participación del Huila en este momento es bajo, tan solo el 1% en la producción nacional.

Cuando hablamos de potencial, ¿podríamos pensar en llegar a ser un renglón como el piscícola o el cafetero, o sería muy ambicioso?

Es una buena pregunta, pero no conozco las dimensiones, pero del piscícola no creo porque de hecho el Huila produce prácticamente toda la tilapia que se exporta del país y no sé qué porcentaje la producción nacional. Alcanzar esos niveles no sé, pero sí puede ser un renglón muy importante para atender un mercado regional amplio hacia el sur del país que se está necesitando.

¿Los costos de producción son altos?

Un tema importante es que la porcicultura hoy en día para ser competitiva necesita estructurar una inversión importante, una unidad mínima realmente competitiva requiere una inversión que regionalmente varía mucho. El componente principal de los costos de producción es el alimento balanceado, obviamente a nosotros nos afecta en competitividad el costo de los fletes, tener que movilizarnos por todo el país, desde los puertos hasta las regiones y necesitamos hacer mejores negocios con quienes fabrican el alimento balanceado para mejorar como tal esa competitividad, eso solo lo podemos hacer si pensamos en grande.

¿Cuáles son los retos del 2018?

El reto es empezar a exportar de manera formal porque si seguimos con el incremento del consumo que sigue siendo un reto permanente con el cual nos hemos comprometido en los últimos años, empezar a exportar es algo fundamental en el mediano plazo porque hay mucho valor por conquistar sobre todo en el mercado asiático donde consumen una serie de corte que en Colombia no tiene prácticamente nada de valor y allá sí.  Nos hemos trazado la meta de empezar con las exportaciones y empezar a conquistar mercados. Posiblemente para los años 2019 y 2020 se venga una cosecha muy grande en el crecimiento de la oferta debido a que en el 2017 como en el 2018 hemos visto unos crecimientos muy fuertes de los productores que salen al mercado y esa producción podría generar un exceso de oferta, por eso, hay que captar otros mercados.

 

 

 

 

 

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