Cinco casos se jóvenes con trastornos alimenticios por el juego ‘Ana y Mía’ en WhatsApp.

Con el propósito de buscar una mejor figura, los jóvenes se están dejando tentar por el juego ‘Ana y Mía’ que se promueve a través de un grupo por la red social WhatsApp.

El juego consiste en una rutina drástica de bajar la ingesta alimentaria comiendo solo cubos de hielo, realizar ejercicio extremo y provocar el vómito para bajar de peso. Es tal el exceso que muchos han adquirido enfermedades como la anorexia y bulimia, por eso el nombre del juego.

Este reto tiene una serie de códigos que son implementados para pasar desapercibidos ante los adultos y empiezan desde el mismo nombre del ‘juego’. De hecho, ‘Ana’, es entendida como anorexia y ‘Mía’ como bulimia. En la aplicación se utilizan términos como ‘carreras de kilos’, para denominar las competencias que hacen los menores para ver quién pierde más peso en menos tiempo; o ‘purgar’, que es como se conocen las incitaciones al vómito. Y si bien esta modalidad de retos virtuales empezó siendo popular en países como Argentina, Chile, y Cuba, en Colombia ya empezó a tener impacto en los menores.

Cinco casos en Cali

Una niña de doce años de edad hace parte de los cinco casos que se han registrado en el Valle del Cauca. Su madre, quien decidió omitir su nombre, contó que los cambios de conducta en la menor se empezaron a registrar en octubre del 2017 y solo un mes más tarde se dio cuenta de la existencia del reto.

“Ella no comía porque decía que no se sentía conforme con su cuerpo, empezó a usar ropa oscura y sacos; cuando comía, iba a vomitar”, dijo.

Además de presentar estos cambios, la menor se cortaba las muñecas y las piernas. La madre descubrió en su celular conversaciones de grupos en los que personas con números de países como Argentina, México y Cuba le indicaban que debía vomitar, dejar de comer, no hacerle caso a sus padres.

Medidas preventivas

Las autoridades lanzaron una voz de alerta a los colegios públicos y privados y a los padres de familia, porque la principal responsabilidad del bienestar de los niños radica en el hogar afirmando que el uso de la tecnología en menores debe ser limitada y regulada por los padres de familia.

 

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