José Joaquín Cuervo Polanía

A propósito de las protestas ambiguas y casi inexplicables  que se dieron en el país con ocasión del descubrimiento de capitales invertidos en Supermercados y provenientes de la actividad delictiva de las Farc,  habría que reflexionar sobre la naturaleza de la protesta cuando deja de ser social y se convierte en vandalismo y  en expresiones de Anarquía: Ojalá se protestara por la afectación a principios laborales irrenunciables, ojalá se protestara por el abandono y el olvido de parte del Estado, Ojalá hubiera revoluciones por la injusticia y el hambre, protestas por la falta de participación real y efectiva o por la vulneración de los derechos individuales y colectivos. Me resisto siquiera a pensar que sin que lo protestantes entendieran  lo que significa la gravedad del enriquecimiento ilícito, el testaferrato, el lavado de activos, estuvieran protestando  contra el Estado de Derecho y la legalidad.

Vivimos en un país que fue capaz de tornar  el entierro de Pablo Escobar, en una protesta en favor de su  fingida filantropía. El mismo país que sigue admirando y aclamando a los nuevos ricos y a los enriquecidos ilícita y rápidamente y los vuelve héroes regionales o nacionales.

La ambigüedad pasa por exaltar a los se enriquecieron de la noche a la mañana, los que ayer estaban igual de “jodidos” a nosotros y cuya suerte y posición social cambio de repente, los que se enriquecieron ilícitamente  cuando ocuparon un cargo público; cuando fueron alcaldes, concejales o diputados, secretarios de despacho, ordenadores del gasto, tuvieron la oportunidad de adjudicar una licitación u otorgar una concesión. Todos sabemos  que el enriquecimiento ilícito y el testaferrato  son de difícil prueba: nadie admite cheques, no dejan constancia, ninguno va ante notario, lo único que se puede demostrar es el aumento milagroso de su patrimonio, un incremento acelerado, desmesurado y sin esfuerzo.

“Ellos están aquí”, Todos sabemos quiénes son:  conocemos al fulano que se hizo millonario solo por regentar  una caja de compensación; el que dirigió la entrega de una concesión de un monopolio rentístico, al que le adjudicaron un contrato de miles de millones, el que logró una licencia para la construcción de una represa.  Sabemos quiénes son los testaferros de la guerrilla, los testaferros de la extorsión y el narcotráfico. Sabemos que Gan Gan significa  lugar fastuoso y potosí, conocemos al Gran Gatsby criollo.

Nos acostumbramos a ver desde lejos la mansión  de la sobretasa, a duras penas  hacemos un comentario sarcástico cuando pasamos por la fastuosa finca del Ex Alcalde en las afueras de Neiva, nos limitamos a  contemplar los grandes terrenos o empresas de los ex funcionarios. No les cuestionamos nada, los admiramos por saber aprovechar “el cuarto de hora”, los condecoramos, los posicionamos social y moralmente, somos capaces de volver a protestar, de volver a votar por ellos.

 

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