Eider Campo Hurtado. / ONIC

El Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) denunció el asesinato deEider Campo Hurtado, un joven indígena del resguardo Pioyá en el municipio de Caldono (Cauca), quien pertenecía al colectivo de comunicación Pelsxhab Estéreo. Los hechos se presentaron cuando la comunidad buscaba a unos sujetos que tenían detenidos y que serían juzgados por la jurisdicción indígena.

Según explica el Cric en un comunicado de prensa, “cuatro hombres fuertemente armados” irrumpieron, alrededor de la medianoche, en una casa del Cabildo de Pioyá, donde estaban detenidos “tres delincuentes confesos”, para ayudarlos a escapar. El consejo regional señala que, entre los retenidos, estaba un informante del Ejército, lo que sería el motivo por el que los sujetos armados llegaron hasta el resguardo.

“Esta acción se realiza, sin duda, para evitar que estos delincuentes con vínculos criminales con la fuerza pública aparecieran en la audiencia programada unas horas después de este asalto armado. Las autoridades y la comunidad indígena informan sobre estos hechos y alertan al país y al mundo sobre esta acción de guerra contra los pueblos”, dice el comunicado.

Al conocerse los hechos, la comunidad inició la búsqueda para recapturar a los hombres, así como a quienes los ayudaron a huir, pues “además de liberar delincuentes confesos y convictos, los armados se hacen cómplices de estos delitos y violan de manera violenta y abierta no solo el derecho y la seguridad y tranquilidad de una comunidad indígena, sino que se hacen cómplices de los delitos cometidos por estos hombres”.

Y es en ese contexto que se da la muerte de Campo Hurtado. Él estaba acompañando la búsqueda de los siete hombres y, como relata el Cric en otro comunicado, “este grupo armado, al verse rodeado, dispara contra la comunidad. Lamentablemente, a Eider le causan la muerte en horas de la madrugada” de este lunes.

De acuerdo con la comunidad, todos estos hechos “además de (ser) una confesión abierta de culpabilidad y complicidad, (son) un ataque de guerra contra la comunidad y las autoridades legítimas, una violación de la jurisdicción indígena y de la Constitución de la República y un intento evidente por evitar la realización de la asamblea y la confesión pública de los capturados”.

Adicionalmente, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) pidió al Gobierno aclarar “de manera inmediata este nuevo acto de violencia, que no solo enluta al pueblo Nasa, a su familia y a los comunicadores indígenas a nivel nacional, sino que además, pone en alto riesgo el ejercicio a la libertad de expresión y autodeterminación de los pueblos originarios”.

Tomado de: El Espectador.

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