La resolución, será debatida en un Foro con Personal especializado en salud, mañana en el Hospital Universitario Hernando Moncaleano Perdomo.

La semana anterior el Ministerio de Salud y Protección Social emitió la resolución 825 de 2018 que dicta cuáles son las normas para la eutanasia en menores de edad, y dar cumplimiento así con la sentencia T-544 de la Corte Constitucional.

La resolución parte en definir como enfermedad y/o condición en fase terminal aquella en la que la expectativa de vida sea inferior a 6 meses y no exista una cura, la falla de tratamientos curativos o la ausencia de resultados en dichos tratamientos y, claro está, la presencia de síntomas intensos y múltiples.

Frente a la eutanasia, se deben cumplir vario principios básicos, sustancialmente, que los criterios deben ser rigurosos para garantizar que la manifestación de voluntad de los menores entre los 6 y 12 años sea “informada e inequívoca”.

Debe también conformarse un comité científico-interdisciplinario, compuesto por un pediatra, un psiquiatra y un abogado, que  se encargará de analizar que el proceso cumpla todos los requisitos.

La resolución hace especial énfasis en la obligatoriedad y prevalencia de los cuidados paliativos pediátricos, es decir, “el enfoque de atención hacia el cuidado activo y total, desde el diagnóstico o del reconocimiento de su necesidad, a través de la vida y del proceso de la muerte (…) Se enfoca especialmente en mejorar la calidad de vida del niño, niña o adolescente y en apoyar a su familia durante el proceso”.

Sin embargo, ésta exigencia del Ministerio, según el médico Pediatra de la Universidad Surcolombiana, Miguel Andrés Bayona Ospina, es una de las limitaciones grandes que tiene el decreto, pues considera que en Colombia no tenemos garantizados los cuidados paliativos de calidad, ni en adultos ni en niños.

Alcances y limitaciones

El médico Bayona Ospina, Máster Universitario en Cuidado Paliativo Pediátrico de la Universidad de la Rioja, España, miembro de la Junta directiva de la Sociedad Huilense de Pediatría, se ha empapado del tema, y plantea que, “toda esta discusión parte de una carencia que tenemos en nuestro sistema de salud en el país, entonces como no recibimos la atención a tiempo, con calidez, los pacientes terminan de forma desesperada pidiendo que se acabe con su agonía y con su dolor”.

“Lo que hizo el Ministerio y la Corte es una discusión a la cual no deberíamos haber llegado, sin antes garantizar que estos pacientes reciban lo que necesitan, es como si quisiéramos correr sin ni siquiera haber gateado”, añade.

Explica el Especialista que los Cuidados Paliativos son la rama de la medicina que se encarga de la atención de los pacientes que tienen enfermedades que limitan su vida o que la ponen en riesgo, tratando todos sus síntomas, y que la persona tenga la mejor calidad de vida posible sin dolor, sin sufrimiento hasta el final de sus días.

Indica que ahí puede estar la clave para no considerar una opción lesiva para la vida.

“La eutanasia en pediatría es un concepto podíamos decir inexistente, es una decisión a la que no debería llegarse sin primero, tener al menos claro y muy bien fundamentado lo que son los cuidados paliativos, cuya legislación y cumplimiento carecemos y segundo, ser considerado como un derecho fundamental, ya que donde se preste de forma adecuada, permite que miles de pacientes y sus familias con enfermedades que limitan y amenazan sus vidas, reciban la atención que se merecen”.

No obstante, al convertirse la prestación de los cuidados paliativos en una obligatoriedad para todos los pacientes antes de solicitar una muerte digna, el médico Bayona comenta que esta es una oportunidad significativa de que los puedan recibir con calidad y calidez, y llegar a descartar contemplar la posibilidad de la eutanasia como opción.

¿Están listos?

Según la nueva resolución, todas las EPS e IPS de mediana y alta complejidad están obligadas a conformar en un plazo de 60 los comités científicos-interdisciplinarios y ponerlos a funcionar. En el Huila todavía no se ha conformado para menores de edad, sí existe uno en el Hospital Universitario para la eutanasia en adultos desde hace cuatro años, y en ese tiempo no han recibido ninguna solicitud.

Solo a los médicos encargados de intervenir en el procedimiento les será permitida la objeción de conciencia.

Es de tener en cuenta que el Huila es un departamento muy conservador y con costumbres muy arraigadas hacia la familia y hacia la vida, por lo que se pensaría que las solicitudes para eutanasia podían estar lejos de que se den, comenta el Especialista.

Cuando salió el primer borrador de la resolución, el médico Bayona realizó un sondeo en Google, aunque sin ninguna rigurosidad científica, preguntando a sus colegas si estaban de acuerdo con la eutanasia y si estarían dispuestos a practicarla y, “el resultado fue que alrededor de un 50% de los trabajadores de la salud sí estaban de acuerdo, y un 50% estaba dispuesto a realizarla”, dice.

“Pero aquí es importante aclarar que muchos de los médicos no conocen de cuidados paliativos, en las especializaciones no se habla de eso y es un problema no solo local sino mundial, incluso hay lugares donde los hay pero no se brindan de calidad, es distante al paciente y no acorde con los principios de esta rama de la medicina. Cuando empecemos a hacer las cosas mejor, ya se verá si seguimos considerando la eutanasia como una opción”, explica.

Recordó que en el departamento se tienen un número importante de pacientes de cáncer infantil, con secuelas y deterioro neurológico, enfermedades congénitas, cardiopatías, fibrosis quística, VIH, que necesitan tener acceso alos cuidados paliativos con calidad.

Foro

Indica el médico pediatra que otro de los puntos importantes de la eutanasia en niños es el concepto de autonomía, pues los menores no tienen muchas veces la capacidad de tener claro el concepto de muerte, “lo ven como algo mágico, o un juego, pero no tienen claro lo irreversible que es, y eso en la resolución trae mucha limitación”.

“Creo que probablemente son los niños los que van a terminar diciendo que definitivamente no quieren esto, uno que los ha visto luchar hasta el final a pesar del sufrimiento, de que no reciben cuidados paliativos, de que muchas veces el sistema de salud no les brinda lo que necesitan, ellos siempre sonríen con todo el amor que le damos los médicos, siempre van hacia adelante, y hasta ahora no he conocido el primer niño que diga que quiere realmente morir”, concluye el Especialista.

La idea es que cada caso se estudie bien para asegurarse de que los padres no están optando por esta medida, debido al cansancio o a que no reciben la atención adecuada de su EPS.

Éste y otros alcances y limitaciones de la polémica resolución, serán socializadas y debatidas en un Foro mañana miércoles 14 de marzo en el Hospital Universitario Hernando Moncaleano Perdomo, con personal de salud expertos.

¿En qué casos de aplica y en cuáles no?

Quedan excluidos de la posibilidad de solicitar eutanasia los recién nacidos y neonatos, niños y niñas en primera infancia y menores de 6 a 12 años, salvo que una valoración de psiquiatría infantil defina la “identificación de un desarrollo neurocognitivo y psicológico excepcional”. Es decir, que con sus capacidades el niño pueda constatar un concepto de muerte propia como irreversible e inexorable.

Para los niños entre los 6 y los 14 años será obligatorio el consentimiento de quien ejerce la patria potestad, y aunque a partir de los 14 años ya no es inexorable tal autorización, una vez el médico reciba la solicitud del adolescente, se deberá informar.

De igual manera, la eutanasia no aplica para menores que presenten estados alterados de conciencia, con discapacidades intelectuales, y aquellos con trastornos psiquiátricos diagnosticados que alteren la competencia para entender, razonar y emitir un juicio reflexivo.

 

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