Humberto de La Calle es el candidato presidencial del partido Liberal.

JESÚS ANTONIO ROJAS SERRANO/LN

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El exjefe negociador de paz y hoy candidato presidencial, Humberto de la Calle Lombana, descarta por completo una eventual alianza con Iván Duque o con Gustavo Petro y reconoce que se siente más identificado con Sergio Fajardo.

En esta entrevista con LA NACIÓN, el dirigente político habla además de temas claves como inseguridad, paz y corrupción.

 

¿Cómo va su camino a la Casa de Nariño?

Muy bien, yo estoy viendo lo siguiente: primero, el 11 de marzo hubo un cambio fundamental en el panorama político que a veces no se percibe. Los 50 mil votos de las Farc destruyeron el mito de que le habíamos entregado el país a la guerrilla, siempre un ejercicio de propaganda electoral contra nosotros pero eso lo que hace es desaparecer el miedo que se había fomentado de manera artificial y a partir de allí, encontramos, en  mi caso, una posibilidad de crecimiento, una alta favorabilidad y el resultado del partido Liberal, aunque perdió unos escaños, sobre todo en Cámara es muy vigoroso y constituye por tanto la primera fuerza regional del partido Liberal. Tenemos capacidad, músculo y deseo de que el partido Liberal colabore en nuestra campaña, entendiendo partido Liberal como los militantes pero también como las personas que tienen principios liberales.

“Los 50 mil votos de las Farc destruyeron el mito de que le habíamos entregado el país a la guerrilla”

 

¿Por qué quiere ser presidente de Colombia y qué tanto sus propuestas pueden interesarles a los huilenses?

Yo terminé mi tarea en La Habana que fue exitosa aunque hay personas que la controvierten y pensé que había entendido más a Colombia, que tenía una experiencia desde la Constituyente, la propia negociación para el fin del conflicto, pero además una sensibilidad sobre la Colombia que se nos fue quedando, la circunstancia de haber estado en las negociaciones de paz y habiendo recorrido el país, principalmente en los sitios de conflicto, me preocupa mucho la insolidaridad, sobre todo en las ciudades, muchos colombianos miran el conflicto como algo que no les concierne y creo que alrededor del fin del conflicto podemos construir una agenda de transformación social sin extremismos.

Una de las cosas que más inquieta a los colombianos tiene que ver con la inseguridad en las ciudades, ¿qué propone?

Lo primero que hay que decir es que ese es el caso donde más vigorosamente se ve la relación entre el fin del conflicto y el tema de las oportunidades que brinda. Nuestra Policía hubo que dedicarla a combatir estos grupos terroristas y eso le dio una configuración casi militar. Haber terminado el conflicto con la guerrilla más fuerte militarmente permite recuperar una Policía para su misión originaria que es la protección de los derechos, la convivencia y el cuidado del medio ambiente. Yo lo que pienso es que ahí hay suficiente personal, presupuesto y heroísmo que lo puede trasladar a las poblaciones en una concepción de vigilancia y de protección de los derechos de las personas. En segundo lugar, hay que acompañarlo de tecnología. Hay que hacer unos cambios legales. Lo que ocurre ahora es que los atracadores, los que roban celulares, los cogen y al otro día los sueltan y la gente no se explica qué es lo que está pasando. Yo creo que lo que hay que señalar categóricamente es que si se usan armas y violencia no hay excarcelación.

Otra gran inquietud tiene que ver con los acuerdos de paz. El candidato presidencial Iván Duque plantea la modificación de los acuerdos de paz, ¿qué piensa?

Lo que hay es que cumplir, está empeñada la palabra del Estado. Lo peor que le puede pasar a Colombia es esa propuesta porque eso lo que significa es justificar la reapertura de formas de violencia. Cuando el Estado incumple su palabra, se vigoriza la acción delincuencial. Cuando la guerrilla liberal entregó las armas en los años 50, matan a Guadalupe Salcedo, esa guerrilla en muy buena parte se fue a la Farc, es eso lo que quiero decir, esa propuesta es descabellada, hay que cumplir los compromisos, el Estado y naturalmente las Farc. Por ejemplo, los colombianos necesitamos certeza sobre el inventario de bienes de las Farc que son para reparar a las víctimas, el fiscal tiene unas dudas y eso lo tenemos que aclarar. Todos tenemos que cumplir, pero esa propuesta, además se ve como anacrónica, lo repito 50 mil votos de las Farc, qué sentido tiene volver a esa discusión, aquí lo que hay es que mirar para adelante, esta es una sociedad muy inequitativa y al contrario, quitándonos el peso de la guerra, lo que uno tiene que hacer, por fin, es realmente asumir la obligación de nuestra sociedad de buscar una igualdad de oportunidades para los colombianos.

 

“Cuando el Estado incumple su palabra, se vigoriza la acción delincuencial”

Un tercer gran tema que inquieta a los colombianos tiene que ver con la corrupción, ¿qué propone?

Ese es un gran tema y yo francamente estoy viendo una cosa bien preocupante porque este no es un problema ya de un delito sino del sistema mismo, del sistema político y de la sociedad colombiana. Yo he presentado una propuesta que contiene como cuatro escalones. Un primer escalón sería vigorizar todos los elementos de control, nada de casa por cárcel, unos tipos se roban la plata y luego aparecen en una isla del Caribe como si no hubiera pasado nada. El segundo escalón: tecnología. Es imposible esconder el dinero, aplicando tecnología y cooperación internacional. Los otros dos puntos son quizá más importantes. Lo primero es que hay una cultura de la corrupción. La gente está buscando siempre violar la Ley y se ha ido generando incluso una situación en la que no hay castigo social para los corruptos, terminan de pagar sus penas irrisorias y entran a la sociedad como si nada. Y el sistema político: esa relación entre Presidente y Congreso a base de mermeladas y de presiones, ese es el hábitat donde nace la corrupción.

“Esa relación entre Presidente y Congreso a base de mermeladas y de presiones, ese es el hábitat donde nace la corrupción”

Hablemos de la campaña. Crece el clamor ciudadano pidiéndole a usted que se una con Fajardo y con Petro, ¿eso va a ser posible?

Ha surgido una discusión jurídica pero tenemos que resolver. Nosotros tenemos claro que los votantes en la consulta de noviembre, nos autorizaron a Cesar Gaviria y a mí para ir a consultas interpartidistas. Ahora han surgido algunas interpretaciones diciendo que eso no es posible, que estamos obligados a ir solos. Yo pienso que la decisión que hemos tomado en conjunto con el Partido Liberal es ir a la primera vuelta. Yo tengo afinidades con Fajardo, puntos de vista coincidentes, pero en este momento no estamos contemplando esas alianzas. También hay que esperar un poco, la campaña apenas comienza, hay que estar calibrando los acontecimientos y creo que los extremos son malos, yo no estaría ni con la fórmula que presenta el Centro Democrático ni con Petro. A mí me parece que ambas son visiones radicales de la sociedad colombiana, creo más en el liberalismo igualitario, mi fórmula con Clara López, con fuerte acento social y espero que esto salga adelante.

“Yo tengo afinidades con Fajardo, puntos de vista coincidentes, pero en este momento no estamos contemplando esas alianzas”

¿Le suena entonces más Fajardo?

Con él siempre he tenido más afinidad, sin duda alguna. Me parece que es un error colocar a Petro de víctima y desatar una persecución contra él porque eso incluso le conviene a Petro. Él tiene unas ideas, yo le reconozco, por ejemplo, que estuvo acompañando el proceso de paz pero me parece que hay una visión muy radical de la sociedad que no es conveniente. Comencemos porque Petro habla de que el mismo 7 de agosto convocará a una Constituyente para reformar todo el Estado, toda la política, yo creo que ese es un camino innecesario cuando la constitución del 91 lo que hay es que cumplirla. Dijéramos que tenemos diferencias importantes en lo ideológico, reconociendo que tiene derecho a jugar en la política.

¿Cómo ve a Petro comparándose con el caudillo liberal Luis Carlos Galán?

Yo, francamente, creo que no tiene nada que ver, yo milité en el Nuevo Liberalismo y tuve cercanía con Luis Carlos Galán y creo que no hay ninguna conexión ideológica ni política.

¿Ve sin opciones a Germán Vargas Lleras en este camino a la Casa de Nariño?

El haló en su presencia en el Congreso sobre una base fundamentalmente de maquinaria. Él es un político tradicional, me parece un poco anticuado, de la política de estar recogiendo clase política y maquinaria que es lo que está ocurriendo ahora, eso en Colombia ha cambiado, eso es un elemento que hay que reconocer de la política electoral, pero las decisiones las está tomando la gente con una visión distinta. Ha ido declinando después de haber tenido poder con Santos de ocho años, incluso en este momento hay una gran confusión de dónde es que está ubicado el mensaje del doctor Vargas.

¿Qué tanto cree que Pinzón le suma a Vargas Lleras?

Pinzón es un tipo correcto. Queda una pequeña incertidumbre de ese cambio frente a Santos, finalmente era el Ministro de Defensa y embajador en Estados Unidos, los embajadores son la voz del presidente. Me parece que, en el panorama político, no tiene mayor significado.

Al interior del liberalismo, ¿cómo están las cosas frente a su candidatura presidencial?

Muy bien. Fíjese usted hay estas controversias que han surgido relacionadas con las jerarquías internas del partido. Yo tomo distancia de eso porque lo que yo estoy proponiendo es una visión de país, una alianza colombianista. Me parece que eso es lo que hay que sacar adelante y por lo tanto mi tarea es ser candidato y ganar la Presidencia. Esas discusiones deberían darse más adelante. Yo creo que es un poco inoportuno pero todo el liberalismo está pidiendo apoyo a mi candidatura, hasta el punto que quienes están insatisfechos lo que piden es que yo asuma la jefatura. Yo siento el partido unificado alrededor de su candidato, lo que yo necesito es apoyo y hacer esa tarea. Yo no voy a involucrarme en esas discusiones funcionales pero que se pueden dar después. La urgencia que tenemos es una alianza colombianista que evite ir a los extremos y entienda la sensibilidad de la Colombia olvidada y de tantas personas que están sufriendo.

¿Lo que usted está pidiendo es que la pelea de Cristo con Gaviria quede congelada?

Primero: pediría unión. Ojalá eso se pueda cancelar pero si no, por lo menos, posponerse. Es que me parece que eso perturba cuando el papel y la obligación que tenemos ahora es algo más grande, es ver de qué manera aprovechamos haber terminado un conflicto para impulsar un proceso de transformación y asumir el deber moral que tenemos de dejar de ser la sociedad más desigual en Latinoamérica, al lado de Haití y Honduras.

El candidato presidencial, Humberto de la Calle Lombana, en la entrevista con el editor general del Grupo Informativo LA NACIÓN, Jesús Antonio Rojas Serrano.

Volviendo al tema del fin de la guerra del cual usted fue un artífice importante, ¿por qué cree que el país sigue polarizado?

Yo creo que eso va a ir terminando, primero por lo que ya dije al comienzo, es que el 11 de marzo se mostró cómo habían fabricado un fantasma con propósitos electorales para impedir que proliferara y recibieran apoyo nuestros puntos de vista y eso se va a desvanecer. Y en segundo lugar, porque yo creo que la reflexión hoy de Colombia es una especie de reflujo, porque no podemos caer en la tentación de decir que como hay conflicto mejor no hagamos nada, no hagamos transformaciones, no hagamos la reforma rural, ese es un riesgo, el inmovilismo es el que pone en ‘jaque’ esta sociedad, con canales democráticos y con respeto a la Constitución.

¿Está esperando usted el apoyo de las Farc, que está sin candidato presidencial?

No, de ninguna manera. Yo siempre he dicho ‘cada loro en su estaca’, las Farc tienen una visión de Colombia que yo no comparto, además a veces es un poco torpe, no calibran lo que significa la indignación de Colombia frente a un ejercicio de violencia del tamaño del que vivimos aquí. Una buena noticia es la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP. Allá irán a contarnos la verdad y a reparar.

El Huila se quedó esperando en el Gobierno de Santos las denominadas inversiones para el posconflicto y hay un gran malestar. Algunos lo atribuyen a que hubo una retaliación porque aquí ganó el no en el plebiscito, ¿a qué se comprometería concretamente frente a este tema?

Primero yo he sentido esa insatisfacción, en mis visitas al Huila donde recibí una condecoración y un homenaje en asocio de otros colombianos distinguidos, si sentí ese malestar. Ahora no sólo es el Huila. Yo desecharía la idea de que es como una venganza política, pero creo que hay que evaluar de nuevo porque no solo el Huila sino en otros sitios hay como la idea de que hubo una equivocación, en zonas de muy duro conflicto y que hoy ya no lo tienen, fueron descartadas con ese argumento. Entre todos deberíamos revisar ese esquema de inversión para el posconflicto que tome consideración el sufrimiento del Huila. Conmigo trabajó el doctor Lozada en Londres y fue una cosa aterradora con toda esa familia y lo que ha ocurrido en el Huila.

¿Volvería usted a estar al frente de unas negociaciones de paz?

Yo espero que no, yo confío en que el Eln entienda por fin que esto es en serio y que tienen que terminar ese conflicto, al frente está Gustavo Bell que es un hombre extraordinario y eso redondearía el tema de conversaciones de paz porque lo que queda de bandas criminales y de narcotráfico lo que hay es que acabarlas, yo ahí no veo ninguna posibilidad de negociación. Siempre estoy a disposición de los colombianos pero creo que esto va a concluir cerrando totalmente el círculo de una guerrilla que se dice política.

 

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