El Superintendente Financiero, Jorge Castaño, en la entrevista con la gerente general del Grupo Informativo LA NACIÓN, Claudia Marcela Medina García.

CLAUDIA MARCELA MEDINA GARCIA/LN

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El Superintendente Financiero, Jorge Castaño, habló con LA NACIÓN sobre cómo está el sistema financiero en el país, la deuda de los colombianos con los bancos, los costos financieros, así como la intervención a quienes están captando recursos para invertir en las cripto-monedas, entre otros temas.

¿Cuando se habla del sistema financiero se está hablando sólo de los bancos?

Claramente no. El sistema financiero es mucho más que bancos, Colombia tiene un modelo financiero donde además de los bancos tenemos los fondos de pensiones, las compañías de seguros, las entidades fiduciarias, los emisores de valores y todo el mercado de capitales, entonces cuando nosotros hablamos del sistema financiero estamos hablando de todo el esquema que existe para administrar, invertir, asesorar y manejar el ahorro del público. Cualquier entidad que tenga autorización legal de este tipo está bajo la supervisión de la Superintendencia Financiera de Colombia.

¿Cómo está el sistema financiero en el país?

Lo primero que tenemos que decir es que no estamos en crisis. Este es un sistema financiero bastante sólido, hemos venido trabajando durante 15 años en fortalecerlo y aprendimos la lección que nos dejó la crisis financiera de los años 1998 y 1999. Cuando hablamos de fortalecido, es porque es un sistema que administra cerca de 1.500 billones de pesos, es decir, la gran cantidad de ahorro de los colombianos en el sistema financiero tiene una tendencia ascendente, tenemos unas cifras bastantes importantes y la perspectivas es seguir creciendo. Colombia ha logrado tener una masa significativa de ahorro que va creciendo a través de los fondos de pensiones, de las cuentas de ahorro y de los recursos que administran las fiduciarias.

¿Que el sistema esté fortalecido y estable en qué beneficia a los ciudadanos?

Esta es una noticia muy buena para el país, en la medida en que tengamos un sistema financiero más estable, más crédito existe para la población, más accesos a servicios financieros, más posibilidades para que la pequeña y mediana empresa pueda acceder a financiación. En temas, de  inclusión financiera, hoy tenemos 100% de cobertura en todo el país, no hay un solo municipio en Colombia que no tenga un punto de acceso formal.

¿Cuánto le deben los colombianos al sistema financiero?

Estamos hablando de cerca de 436 billones de pesos en créditos comerciales para empresas, en créditos de vivienda, consumo, tarjetas de crédito y microcrédito. Pero también el sistema financiero colombiano debe a los ahorradores en Colombia cerca de 390 billones de pesos, en cuentas de ahorro, corrientes y CDT’s que los colombianos llevan a los bancos para que hagan la labor de intermediación financiera. La cartera sigue creciendo, la economía de Colombia tuvo un proceso de ajuste, en el año 2017 y fue exigente para los bancos, pero aún así, el sistema financiero cerró con utilidades cercanas a los 8.3 billones de pesos y estas utilidades no se las llevan los accionistas, el 50% se quedan dentro del sistema financiero para capital de trabajo y para seguir fortaleciendo la estabilidad del sistema.

Muy sólido el sistema financiero. Sin embargo, los colombianos se quejan muchísimo de los abusos de los bancos. ¿El acoso, por ejemplo, en el cobro de cartera es absurdo?

No debemos desconocer que hay unas prácticas que no resultan correctas a la hora de generar cobranza, por eso, la Superintendencia Financiera acaba de expedir una guía de buenas prácticas para la cobranza. Eso de que lo estén llamando el domingo a las 8:00 p.m., que le estén dejando mensaje con los vecinos, que le estén haciendo pública su situación de atraso en las obligaciones, no es una práctica correcta, los consumidores financieros deben pagar sus obligaciones pero eso no significa que pierdan sus derechos cuando exista un día de mora o días de retraso, y lo hemos hecho en asocio con las casas de cobranzas. Ahora hay unos compromisos mínimos de cómo atender al cliente, cómo acercarme a él, cómo facilitarle la vida pensando en que lo que al banco le interesa al final del día no es que el cliente esté bravo o insatisfecho, el banco necesita es que le paguen, ojalá en el día que corresponde por una razón sencilla, porque no es la plata de los bancos, es nuestra propia plata. De esos 436 billones que le mencioné, el 95.41% está al día, es decir, no es que sea común que la gente se cuelgue, por el contrario, los colombianos tienen una muy buenas prácticas de pago, solamente de ese monto, el 4.5% son deudas que tienen mora de más de 30 días. Para nosotros es fundamental que exista un ambiente de respeto a la hora de cobrar, hay compañías de cobranza que exceden esas prácticas, algunas que cobran sin que exista una gestión de cobranza, todo esto lo hemos recopilado en esa guía y estamos esperando en tener un mejor relacionamiento con el consumidor financiero.

Suena bien lo de la guía y los indicadores, pero la gente que está en mora recibe muy pocas soluciones por parte del banco cuando se queda en sus deudas.

Nosotros tenemos dispuesta una delegatura especial en protección del consumidor financiero y nuestro primer mensaje es que sigamos conservando las mejores prácticas porque realmente el consumidor financiero lo mejor que le puede pasar es cumplir al día con sus obligaciones, si por alguna razón su flujo se afecta o su capacidad de pago como consumidor financiero sufre algún tropiezo, puede acercarse al banco y puede por una única vez redefinir las condiciones de pago de sus créditos. La Superintendencia expidió la circular 026 que permite acercarse al banco sin necesidad de un abogado para exponer el nuevo flujo de caja.

¿Y si el banco se niega a redefinir las condiciones?

Esto puede suceder por una única razón y es porque definitivamente no se le afectó el flujo de caja y siendo así, al banco no lo podemos obligar a que refinancie todas las obligaciones de manera indefinida, allí básicamente lo que hay que tener en cuenta es que se puede hablar con el banco porque a ellos les interesa que les paguen. Si la gente siente que no le pusieron atención, puede ir a la Superintendencia a poner una queja o puede hacernos preguntas y sobre eso, nosotros hemos venido actuando. Hemos visto como los bancos tienen el interés de recuperar su cartera y ha sido un movimiento bastante interesante, cerca de 950 mil millones de pesos se han logrado renegociar de deudas entre lo que fue octubre, noviembre, diciembre y enero. La economía sufrió un ajuste económico importante, los deudores deben organizar sus deudas y los consumidores tienen derechos y la Superfinanciera vela porque esos derechos sean respetados.

¿Los costos de las transacciones siguen siendo altos?

Yo creo que la discusión no está tanto en torno al costo como tal porque todos estamos de acuerdo en que si queremos un sistema financiero como el que estamos viendo donde ya no vas a una oficina sino que puedes hacer muchas cosas a través de internet, de corresponsales, teléfono fijo, esas son inversiones y el sistema financiero necesita avanzar y en algunos casos poder cobrar por esos servicios. Estamos trabajando en que realmente los costos sean justos y en que exista un valor agregado. Hemos prohibido cosas como la siguiente: “yo necesito una certificación de mi banco”, en otras épocas usted se acercaba el banco y le cobraba $7.500, hoy las normas de la Superintendencia obliga a que puedas exigir por una única vez una certificación gratis. Las leyes se han movido también para permitirle a la gente que tenga un canal libre de disposición de recursos gratis.

¿Y los retiros en cajeros automáticos?

La ley dice que el consumidor puede tener un canal de retiro gratis, pregunte al banco cuál es ese canal de retiro, a los retiros fuera de red se les puso un tope, hoy se puede cobrar hasta $6.500 aproximadamente, esto se actualiza todos los años porque está definido en Unidades de Valor Tributario. Cuando la Superfinanciera analiza porqué pasa eso, también hay un desconocimiento del consumidor financiero porque a veces le da pereza caminar una cuadra, entonces prefiere usar el cajero del banco B cuando yo estoy en el banco A. Hay muchos casos en los que son costos que se podrían ahorrar. La Superfinanciera tiene una tabla de comparación de precios, usted puede saber en tiempo real entrando a la página www.superfinanciera.gov.co una tabla en la que banco por banco le dice en qué ciudades del país tiene oficinas, cuánto cobra por cuota de manejo de una cuenta de ahorros, por un retiro en un cajero, por usar la plataforma de internet o por consignaciones en oficinas.

¿Y con las tarjetas de crédito pasa igual?

En tarjeta de crédito pasa lo mismo, para qué quiero una tarjeta de crédito con reconocimiento internacional y pagar una cuota de manejo de $40.000 trimestrales cuando yo no salgo del país, mejor tener una tarjeta de crédito que pague solo en Colombia y manejo una cuota de manejo de $20.000 o $15.000. Claro que los bancos a veces no informan mucho, por eso estamos obligándolos a respetar los derechos y las obligaciones que tiene el consumidor financiero.

Si los bancos son tan buenos. ¿Por qué en el Huila se ‘dispararon’ las inversiones personales en las llamadas cripto-monedas?

Lo primero es que las cripto-monedas está mal llamadas monedas porque en Colombia como en muchos países no le podemos dar el status, ni el reconocimiento de moneda porque no hay un banco central que respalde este tipo de iniciativa, no tenemos la capacidad, ni siquiera una divisa porque no hay un Estado que sea el que emita este tipo de activos. En Colombia la moneda de curso virtual forzoso es el peso, es el único con el que se puede ir a la Dian a pagar los impuestos, nadie está obligado a recibir un activo diferente al peso. Entonces, esa no es una moneda, no es una divisa, no tiene respaldo del Estado, no está supervisada y no hay un lugar en el mundo dónde ubicarla.

La Superintendencia no las reconoce. ¿Pero la gente está comprando y vendiendo Bitcoin, Etereum, Dash…?

Lo que pasa es que seguimos en este ‘encanto de sirena’ de beneficios fáciles, exorbitantes, rápidos, y las cripto-monedas se prestan para eso porque son unos activos muy volátiles, van cambiando de precio permanentemente. Lo que yo creo que está pasando con la gente es que está siendo más movida por ese ánimo especulativo, de querer aprovechar el momento del comportamiento del precio, que el tener un respaldo. Hay muchos riesgos y no es solamente de que pierda la plata sino el de la volatilidad. Por ejemplo, el caso que sucedió hace más o menos un mes donde se lograron jaquear una página en internet y se perdió el equivalente a 500 millones de dólares en este tipo de activos, no hay quien responda, no hay forma de volver atrás porque las operaciones son seudo-anónimas, es decir, con unos riesgos muy grande y Colombia no tiene la posibilidad para el sistema financiero de comprar, invertir o asesorar; es decir, los ahorros del público que administra el sistema financiero no pueden tocar un cripto-activo porque consideramos que es demasiado riesgoso.

¿Riesgoso es diferente a legal?

Para el sistema financiero es ilegal, para el ciudadano de a pie que quiera hacer una inversión con sus recursos propios podría adquirir este activo como comprar un ladrillo o cualquier otro activo. Se reconoce internacionalmente que es un activo virtual e intangible. La invitación que nosotros estamos haciendo es a que se reconozcan los riesgos derivados en ese ciudadano donde haya una libertad económica que la constitución ha reconocido. Europol logró identificar que las estructuras de crimen organizado están utilizando muchas redes de incautos para convertir dineros producto de sus actuaciones delictivas en cripto-monedas, luego trasladarlas a diferentes partes del mundo y volverlas otra vez dinero real. El gran temor nuestro y le hemos hecho la invitación a toda la población es que evalúen muy bien no solamente que pueden perder su dinero sino que pueden ser parte de una estructura delictiva, o como lo mencionaba Europol, redes de tratas de blancas, temas relacionados con financiación del terrorismo, incluso pornografía infantil, donde como yo nunca se quien es mi contraparte no se con quien estoy transando, una vez haga la transacción yo no la puedo regresar y puedo estar inmerso en un mundo desconocido. No tiene ubicación física, no tenemos cómo establecer porqué el precio sube o porqué baja.

¿Ya tenemos personas ofreciendo este servicio?

Hemos tenido una tercera modalidad que es que como hay unas volatilidades altas están invitando a la gente a invertir en este tipo de activos a través de plataformas de redes, allí hay un elemento muy importante de captación masiva y sin autorización del Estado y para nosotros eso es un delito. Si seguimos identificando estos esquemas, los vamos a intervenir, los vamos a limitar porque donde hay ahorro del público que se está invirtiendo en este tipo de activos no se puede desarrollar en nuestro país.

Es decir, ¿que una empresa que dice estar legalmente constituida y tiene personal dedicado a invitar a otros, es ilegal? 

Es totalmente ilegal, yo no puedo montar un negocio que facilite la recepción de dineros para comprar este activo o cualquier otro, podría estar inmerso en la actividad de captación masiva y habitual que no solamente es una falta administrativa sino que puede ser también calificada como un delito.

¿La Superintendencia va a tomar algunas medidas sobre estas prácticas?

Nosotros estamos en el país con una campaña que se denomina ‘No se deje engañar, de eso tan bueno no dan tanto’, y ahora se ha venido, como es una nueva modalidad de captación, es un poco más difícil porque si no hay denuncia de la ciudadanía como están montadas por redes sociales, chats o whatsapp, es muy difícil lograr hacerle una trazabilidad, cuando hay denuncias de las personas tenemos la posibilidad de hacerlo, llevamos varios anuncios, entre el año pasado y este año, cerca de 50 intervenciones que se han dado con este tipo de normas y seguimos trabajando en esto, el simple hecho de recibir la plata configura la captación, pero si usted presta su celular o sus redes, su código o clave de internet para promocionar o facilitar este tipo de productos, también está incurriendo en un delito. Yo creo que la reflexión de fondo es que el dinero ‘no crece en los árboles’, tenemos que pensar muy bien en que este tipo de beneficios sin duda lo hará parte de un delito.

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