Carlos Alberto Cuéllar Medina es el director de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, CAM.

JESÚS ANTONIO ROJAS SERRANO/LN

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Los peligros de la vía Neiva-Pitalito, las amenazas sobre los municipios de Campoalegre y Colombia y la deforestación, son, entre otros, los temas que LA NACIÓN le planteó hablar a Carlos Alberto Cuéllar, el director de la CAM, la máxima autoridad ambiental del Huila.

Aquí sus respuestas.

 

Como representante de la máxima autoridad ambiental del departamento, ¿Qué panorama tienen de lo que está pasando en Pericongo?

Para nosotros, esto es una situación anunciada producto de la falta de planeación estratégica de quienes administran toda la infraestructura vial del país. Estamos hablando de una vía de primer orden que comunica no solamente al sur del departamento sino al sur de Colombia y con el resto de Suramérica. Aquí tenemos una situación muy lamentable que ha venido siendo advertida puntualmente por la CAM en lo que tiene que ver con la amenaza natural, los desprendimientos y deslizamientos. Nosotros le hemos indicado a Aliadas para el Progreso la situación de riesgo y la necesidad de hacer unas obras preventivas y de mantenimiento y otras ya más permanentes que tienen que ver con la necesidad de tener unos dispositivos de control de taludes. Adicionalmente, hemos alertado sobre el estado de los puentes a lo largo de la vía a Pitalito. En la mayoría de puentes hemos diagnosticado que están afectados en su estructura. Un caso claro es el del puente de acceso al municipio de Campoalegre, golpeado por la avalancha del río Frío hace un año. Se habló que ese puente debía ser reparado y no ha pasado nada.

 

¿Qué se requiere en Pericongo?

No cabe duda que el tramo vial realmente es obsoleto. En su momento pudo ser muy útil pero el mismo proyecto de desarrollo vial que contempla la remodelación de la vía Neiva-Mocoa busca precisamente reconformar esa vía porque la amenaza siempre va a ser latente en esa zona. Así hiciéramos algún mantenimiento sobre esos taludes, la vía siempre va a generar una amenaza. Lo mejor para este tramo vial es generar una ruta alterna que ya está evaluada y diagnosticada y que debería ser desarrollada lo antes posible. No obstante, en el inmediato momento requerimos que se hiciera algún tipo de mantenimiento al talud, retirando todas estas piedras que se encuentran sueltas y generando barreras con unas mallas. Hay muchos mecanismos, todos costosos, pero uno definitivo, que es el nuevo trazado vial por otro sector donde no exista tal amenaza y que tenga una mejor condición. La vía no solamente representa peligrosidad en ese tramo por desprendimiento de roca sino por las curvas muy pronunciadas del trazado.

 

¿El riesgo sólo se circunscribe a Pericongo?

Los Altares también genera preocupación. Allí hay una amenaza latente. Recordemos que allí hace dos o tres años hubo parte del tramo cerrado por deslizamientos. Resulta que toda esta área requiere una mirada integral del operador vial y esa mirada integral no se limita estrictamente al mantenimiento de las orillas de la carretera sino al mantenimiento de taludes y al estudio y control permanente sobre esos taludes.

 

Estamos en plena temporada de lluvias. Desde la CAM se han venido advirtiendo de amenazas en varios pueblos huilenses. ¿Cuál es la situación hoy?

El Huila de la mano con los alcaldes y la gestión que venimos haciendo con la Corporación cuenta con estudios de amenaza y vulnerabilidad de riesgo de más del 70% de sus cabeceras urbanas. Es una cifra importante porque le entrega al Plan de Ordenamiento Territorial del municipio, la posibilidad de reiniciar el proceso de reordenamiento y ubicación de población que se encuentre en zonas de amenaza. El Huila en general tiene un porcentaje de amenaza muy fuerte por su localización sobre el área andina, pero hay que decir que la situación de conocimiento del riesgo ha mejorado ostensiblemente. Desafortunadamente, hoy en todo el país hay una problemática de ocupación inadecuada de zonas de riesgo, no es un problema atribuible a las Administraciones sino que es histórico. La problemática se suele acentuar porque la mayoría de la población que se encuentra ubicada de manera informal sobre zonas de riesgo tiene condiciones de vulnerabilidad social muy altas y eso hace que la solución no sea ambiental sino también administrativa, social, económica y financiera. Lo ideal sería que los programas de vivienda priorizaran específicamente la población que se encuentra ubicada en las zonas de riesgo. La situación más clara de uso inadecuado la pudimos apreciar en fue en Campoalegre hace un año.

 

El director de la CAM, Carlos Alberto Cuéllar Medina, en la entrevista con el Editor General del Grupo Informativo LA NACIÓN, Jesús Antonio Rojas Serrano.

 

Sobre Campoalegre, emitieron el año pasado un estudio de amenazas, ¿las autoridades municipales le pararon bolas al informe?

En Campoalegre tenemos todos los estudios y diseños de las obras que requiere el municipio, en este caso sería una canalización para arreglar unos tramos de cauce del río porque lo que hizo fue perder su rumbo y lo que está definido es por dónde debe ir el cauce y qué inversiones y obras específicas se deben hacer. Con eso, hemos logrado acceder a recursos de diferente orden nacional y regional para poder iniciar un proceso de reparación y reconformación del cauce, algo parecido a lo que pasó en Las Ceibas.

 

Hablando de estudios, hace poco, la CAM emitieron un informe de amenazas en el municipio de Colombia, ¿qué es lo que deben tener en cuenta los doblemente colombianos?

En Colombia lo que viene ocurriendo es una situación de erosión sub-superficial. Lo que ocurrió hace varias décadas es que el municipio se fue desarrollando sobre antiguos cauces o drenajes que atravesaban la zona urbana. Nos imaginamos que los rellenaron y comenzaron a consolidar el desarrollo del municipio. Resulta que la misma formación de los suelos ha hecho que todos esos drenajes vuelvan a buscar retornar a su cauce, con el agravante que pese a que el municipio ya cuenta con vías y sistema de drenaje, el agua, antes de llegar al municipio, se está filtrando, haciendo un flujo por debajo de las viviendas. Hay que construir unas obras de mitigación en la cabecera municipal que están avaluadas preliminarmente en 4.500 millones de pesos y con las cuales el municipio reduciría su vulnerabilidad y su escenario de riesgo. Cerca del 90% de la población estaría saliendo de la condición de riesgo producto de los escenarios de mitigación.

 

Por estos días viene haciendo rendición de cuentas, ¿Cómo le fue a la CAM en el último año?

Algo  muy importante es que la Corporación se ha venido consolidando como una de las primeras a nivel nacional. En esta última evaluación que nos hace el Departamento de Planeación Nacional y el mismo Ministerio de Ambiente, nos ubica en tercer lugar a nivel de todas las 33 Corporaciones del país, eso para nosotros es muy satisfactorio y buena parte de esos indicadores se derivan de una gestión muy específica en temas muy neurálgicos del departamento. Uno tiene que ver con áreas protegidas. Creería que pasaremos a ser el primer departamento en términos de gestión de áreas protegidas, estamos llegando a cerca del 30% del área departamental con áreas de conservación declaradas. Adicionalmente, estamos hablando también que el Huila logró un proceso de restauración que fue reconocido por el Ministerio de Ambiente y permitió restaurar cerca de 20 mil hectáreas a lo largo y ancho del departamento en 33 municipios. El Ideam nos ha ubicado como uno de los departamentos con más bajos índices de deforestación en el país. Estamos haciendo una tarea que está siendo evaluada por otras actividades que da fe de nuestro trabajo. Por su parte, el Consejo Privado de Competitividad del país indicó que el indicador de sostenibilidad ambiental del departamento es el primero a nivel regional.

 

¿Cómo les ha ido con la estrategia Opita de Corazón?

Hay más de 300 empresas que han adoptado la marca región, queremos que se haga y se mantenga esa adopción interiorizada en cada una. Pero adicionalmente, hoy arrancamos otra fase de lo que es ‘Opita de Corazón’. Estamos ad-portas de entregarle a la ciudad de Neiva y al departamento las mejores instalaciones que puede tener una entidad pública en el Huila, consolidada por su red de voz y datos, cumplimiento con normas de sismo-resistencia, de tecnología, confort, no solo para nuestros funcionarios sino también para los visitantes. Esperamos en el mes de mayo o junio estar poniendo al servicio la primera fase del sendero ambiental que hemos desarrollado en el que pretendemos llevar alrededor de 20 mil personas al año y que se conviertan en un centro de confluencia, de educación ambiental pero también de construcción de cultura ciudadana. Sería un sendero que esperamos tenga 16 estaciones, en las que se va a hablar del uso eficiente del recurso hídrico y de conservación ambiental de manera didáctica. Ya estamos diseñándolo para Garzón donde aspiramos tenerlo en el 2019 y en Pitalito ya tenemos uno en operación hace cerca de 4 años y en el que hemos recibido más de 10 mil visitantes al año.

 

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