Francy Collazos, hermana de Maria Patricia, continúa dando la lucha por el proceso jurídico.

AMAURY MACHADO RUEDA/LN

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Todo inició para Maria Patricia Collazos de Solano, de 54 años de edad, como una gripe común; fiebre alta, tos seca, secreción de mocos, dolor de garganta, de cabeza y malestar general. Corría la tarde del 11 de julio de 2009. Ese año el entonces nuevo virus de la influenza AH1N1 se propagó rápidamente por todo el mundo, la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia y varios países incluyendo Colombia emitieron la emergencia sanitaria ante la aparición de casos sospechosos y confirmados. Casi a diario en internet y los demás medios de comunicación salían reportes sobre esa situación y mostraban a las personas con tapabocas.

En Neiva, pese a que Francy Collazos, hermana de Maria Patricia, le sugirió ir al médico para hacerse revisar, ella creyó que su gripe ya pronto le pasaría.

Sin embargo los síntomas le persistieron por 5 días y evidenciaba gran decaimiento. Finalmente el 16 de julio, cuando no existía ningún reporte del H1N1 en el departamento del Huila, Maria Patricia, quien se encontraba afiliada a la EPS Comparta, acudió a la ESE Carmen Emilia Ospina en la capital opita.

Su ingreso se registró a las 10:16 de la mañana, y dos horas después fue atendida por el médico de turno, que le diagnosticó una Neumonía No Especificada, y le inició tratamiento con líquidos endovenosos, micronebulizaciones, penicilina y dipirona, además de solicitarle exámenes de cuadro hemático, glicemia, creatinina y radiografía de tórax.

Luego de que ésta última junto con el examen físico revelara anomalías en los pulmones de la paciente, fue remitida a las 5:30 de la tarde hacia la clínica Medilaser para que fuera tratada y valorada por medicina interna, ingresando al servicio de urgencias sólo hasta las 7:00 de la noche.

A las 9:07 la vio el médico internista, quien consignó como impresión diagnóstica en su historia clínica “Neumonía Adquirida en la Comunidad” y ordenó su hospitalización, además de cambiar el esquema antibiótico de penicilina por Ceftriazona.

Ese mismo día, el personal médico realizó la recolección de una muestra y la envió al laboratorio del Instituto Nacional de Salud, como un caso sospechoso del nuevo virus de influenza A H1N1.

Como Maria Patricia tenía hipertensión y diabetes miellitus tipo 2 que según los médicos estaba mal controlada, y sus niveles de glicemia persistían elevadas, al día siguiente, el 17 de julio, el médico internista decide suspenderle el tratamiento con el antibiótico e iniciarlo con ampicilina sulbactam. La paciente continuaba con dificultad respiratoria moderada, con oxígeno, insulina, y se quejaba de dolor en las piernas, tal como registra la nota médica de esa fecha.

Hasta entonces los familiares que la acompañaron la vieron siempre lúcida. El desenlace fatal, se dio a la madrugada del 18 de julio. “Mi hermana compartió habitación con otra paciente que ingresó esa tarde, ella me comentó que a eso de las 12:30 de la medianoche ‘Paty’ se prendió del timbre y nadie del personal de enfermería acudió a su llamado. Entonces que le había dicho, ay señora me regala agua, y ella le pasó el agua, mi hermana se la tomó y le agradeció, la vio darse media vuelta en la cama y creyó que se había quedado dormida”, narra Francy.

Pero cuando una de las enfermeras llegó a la 1:00 de la madrugada, encontró a Maria Patricia sin signos vitales. Le dictaminaron muerte por infarto fulminante mientras dormía, más comúnmente conocido como infarto agudo de miocardio.

Maria Patricia Collazos, falleció el 18 de julio del 2009 cuando portaba el virus de influencia A H1N1.

Dolor y demanda

Inmenso fue el dolor y la congoja que le causó a la única hija de Maria Patricia la repentina partida de su mamá. Igual lo sintió el resto de su familia, y particularmente su hermana Francy, con quien había convivido por varios años. “Durante meses después de la muerte de ‘Paty’ sufrí depresión, ya no dormía, solo lloraba, inclusive me hospitalizaron, fue muy duro”, dice.

El 21 de agosto de 2009, el Instituto Nacional de Salud finalmente expidió el resultado de las muestra recibidas para el diagnóstico, dando positivo para el nuevo virus de influenza A H1N1. Era la primera muerte que se producía en Neiva ocasionada por esta pandemia.

Dicho resultado, convenció a la familia de Maria Patricia Collazos que habría ocurrido entonces deficiencia y negligencia por parte de la ESE Carmen Emilia Ospina y Medilaser en la atención que le prestaron a su allegada. Manifiestan que nunca fueron informados sobre la sospecha del virus pandémico y que cuando Maria Patricia falleció sólo se mencionó la neumonía como causa básica de la muerte.

A través de un derecho de petición, Francy Collazos le solicitó a la Secretaría de Salud Departamental se sirviera rendir informe relacionado con la muerte de su hermana.

Dentro de los hallazgos realizados por la Médica Epidemióloga del Grupo de Vigilancia de Salud del Huila de ese Despacho, encontró que “a la paciente no se le inició tratamiento con el antiviral indicado en la guía de manejo y la circular 037 y 048 del Ministerio de la Protección Social, a pesar que cumplía con los criterios clínicos y epidemiológicos expuestos en dichos documentos”.

Criticó la Secretaria de Salud Departamental que a pesar de notificarse como un caso sospechoso y tomarse la muestra respectiva, la IPS de primer nivel no indicó el inicio del Oseltamivir (profármaco antiviral selectivo contra el virus de la gripe A H1N1), y la de II nivel ni siquiera consideró el diagnóstico. “La utilización del medicamento antiviral en esta paciente no solo podría haber cambiado el pronóstico de la enfermedad, sino que habría ayudado a cortar la cadena de transmisión entre los expuestos susceptibles”, declaró.

También cuestionó que después del deceso de la paciente no hayan advertido a sus familiares que debían tomar medidas sanitarias para evitar el contagio, y que sin tomar ninguna medida de aislamiento le permitieran compartir la habitación con otra paciente. Afortunadamente, ninguno de ellos presentó un cuadro respiratorio severo asociado a la infección del caso.

Con base en el anterior concepto, los allegados de Maria Patricia Collazos iniciaron en el 2011 una acción de reparación directa por daños y perjuicios, contra la ESE Carmen Emilia Ospina y Medilaser, responsabilizándolos de la muerte de la mujer de 54 años de edad debido a la negligencia en el tratamiento.

El resultado del Instituto Nacional de Salud dio positivo la muestra de Maria Patricia para el AH1N1, para entonces hacía más de un mes ella había muerto.

Fallo de primera y segunda instancia

El Juzgado Cuarto Administrativo de Descongestión de Neiva asumió por reparto el proceso. En sentencia de 31 de julio de 2015, la juez falló a favor de la ESE Carmen Emilia Ospina y la clínica Medilaser, y decidió negar las súplicas de la demanda, al considerar que “procesalmente no se acreditó que la omisión de la prescripción del medicamento oseltamivir fuese la causa del deceso de Maria Patricia Collazos, teniendo en cuenta los diversos padecimientos que convergían en la mencionada, quien desde el momento de la consulta inicial gozó de atención continua e ininterrumpida, encontrándose en todo momento bajo custodia bajo custodia del cuerpo médico”.

Indicó además la togada que, “no se probó que la señora Maria Patricia Collazos hubiese fallecido como consecuencia del virus de la influenza y no por muerte súbita….”.

En la rendición de los alegatos de conclusión, la clínica Medilaser adujo que “se requería para la comprobación del diagnóstico la confirmación del examen remitido al INS, para iniciar el tratamiento con osetalmavir, que aún cuando se hubiere iniciado sin comprobar el diagnóstico, no hubiera surtido efecto alguno, pues sólo lo hace si se administra las primeras 48 horas de iniciados los síntomas y que tal y como lo informaron los testigos, no infería directamente en evitar el fallecimiento de la paciente, que resultó generarse por lo avanzado de su enfermedad enmascarado en una neumonía no especificada”.

Los demandantes recurrieron al recurso de apelación contra el fallo, que fue confirmado en segunda instancia por el Tribunal Administrativo del Huila, en reciente sentencia del 23 de marzo de 2018.

No obstante, uno de los tres magistrados disintió de la sentencia de la Sala, emitiendo salvamento de voto. Se trata del doctor Ramiro Aponte Pino, quien durante 8 meses, estudió e investigó el caso, y planteó que, “independientemente de que la salud de la paciente fuera precaria y no acudiera oportunamente al servicio de salud, la sintomatología que presentaba se asimilaba a un caso sospechoso de ser portadora del virus AH1N1; por lo tanto, se debieron acatar los protocolos establecidos por la autoridad nacional de salud y aplicarle el oseltamivir. Y en la medida en que no se hizo, es indudable de que la privaron de una posibilidad terapéutica de recuperación y se generó una pérdida de oportunidad de sobrevida. Lo cual, en mi sentir es un daño antijurídico imputable de manera solidaria a la ESE Carmen Emilia Ospina y la IPS Medilaser S.A”.

La familia Collazos no desfallece. Piden castigo para los responsables. Ahora dirigirán sus esfuerzos y esperanzas hacia el Concejo de Estado.

El magistrado Ramiro Aponte Pino emitió Salvamento de voto en la sentencia del Tribunal Administrativo.

El AH1N1 hoy

En el Huila en lo que va del 2018 se han reportado dos casos de influenza AH1N1, en el municipio de Garzón, que no han generado letalidad. El primer caso se reportó en el mes de enero en un niño de 3 años de edad, y el segundo caso en marzo en un hombre de 81 años. La Secretaría de Salud advirtió que ambos casos han sido aislados, no representan riesgo de brote o epidemia, y han sido manejados y tratados a nivel institucional. El Hospital San Vicente de Paul de Garzón, continúa realizando la vigilancia centinela de las infecciones respiratorias.

En el 2017 en el departamento no se reportaron casos del virus confirmados por el INS.

El H1N1 es una gripa común que de ser mal cuidada puede generar complicaciones, así que esté muy alerta a los signos de alarma. Es un virus respiratorio bastante trasmisible que debe tener unas precauciones como aislamiento, buena hidratación, un correcto lavado de manos y hábitos de higiene, y como medida preventiva la vacunación es primordial para poblaciones de menores de 1 y mayores de 60 años de edad.

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